Principio de autoridad

Deportes 07 de septiembre de 2019 Por
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FOTO NA EMPATE SIN GOLES./ Joaquín Correa y Claudio Baeza en un duelo de la noche.
FOTO NA EMPATE SIN GOLES./ Joaquín Correa y Claudio Baeza en un duelo de la noche.
El combinado albiceleste comenzó a escribir las primeras páginas de un ciclo, en el cual la renovación y la construcción de credibilidad, necesitará al tiempo como aliado.
Solo la competencia lo colocará en su justo lugar y el nivel de los futbolistas escogidos le agregarán los aportes para delinear su perfil e identidad, otro aspecto esencial para recuperar el lugar perdido.
Ya analizamos desde este espacio, que el principal equipo nacional, quebró su predicamento, acumulando en los últimos años, desaciertos inaceptables a este nivel, que se convirtieron en lapidarios, mucho más, que las finales perdidas y esa letanía de frustraciones que se remontan a los años noventa.
El desprestigio de nuestro deporte insignia, tiene raíces en una política de informalidad, cuyo germen se genero en la etapa final del grondonismo y que termino por devastarlo todo, luego de la desaparición física del ferreto de Sarandí.
Todavía hay riesgo de una recaída, a pesar que Claudio Tapia, ha tomado a Lionel Scaloni como mascarón de proa para esta etapa, que ya ha salido de la transición, para ingresar en otra fase mas exigente en cuanto a los resultados del nuevo proyecto.
Ese dato, seguramente no surgirá de estos partidos de preparación, sí podrían advertirse ciertas aristas que proyecten una línea de trabajo y un estilo futbolístico, del que se carece, al menos desde la salida del Tata Martino.
Scaloni será fuertemente interpelado por el sistema, cuando se abra la serie Sudamericana de Eliminatorias el año próximo, nunca antes y esta verdad de Perogrullo, le quita presión al joven entrenador y como quedo evidenciado en el partido frente a Chile, le ofrece un escenario empírico ideal, para manipular su propia obra.
El recambio se ha precipitado, parecía que ese interregno entre, un staff que se afincó durante una década y la natural reposición de piezas, colocaría al futbol argentino, en una trampa difícil de desarmar, sin embargo y pese a una cierta fragilidad de sus nuevos conductores, esa etapa llegó para quedarse.

CAMBIO DE PLANES
La formación inicial que decidió el técnico rosarino, no fue la que analizamos en la previa y que respondía a su propia estrategia; esa aspiración de utilizar a los jugadores con mayor rodaje en este ciclo para enfrentar el próximo martes a Méjico, trocó por el desafío ante los dirigidos por Reinaldo Rueda.
La Argentina, bajo la era Scaloni, mantiene el buen gusto de tomar los partidos por la solapa de los rivales. No le teme al protagonismo, al contrario, fuerza las acciones. Le falta detectar el punto de calibración para que dé tan intenso no se transforme en desprolijo. La matriz cada vez se vuelve más reconocible: bajo un envase 4-3-1-2, apretó a Chile sin concesiones. Con relación al último partido, precisamente contra Chile en la definición del tercer puesto en suelo brasileño, esta vez Paulo Dybala jugó de Messi, Joaquín Correa interpretó al 'Kun' Agüero y Lautaro Martínez hizo de Lautaro Martínez. Y con el mismo mediocampo de aquella victoria por 2-1 en San Pablo, hace dos meses: De Paul, Paredes y Lo Celso, ningún especialista en la recuperación, por eso la misión se repartió atacando velozmente los espacios. Y generalmente funcionó, pero a la Argentina le faltó coordinación en el paso siguiente: cuidar los recorridos de la gestación. Y generalmente se apresuró, se atropelló.
En el final Scaloni comenzó a introducir variantes, sin modificar el sistema: Palacios por Lo Celso, y los debutantes Nicolás Domínguez por De Paul y Mac Allister por Dybala. La recortada cadena de pases profundos y muchas pérdidas por desajustes comenzaron a alejar a la selección de los dominios de Bravo. De todos modos la Argentina no traicionó la búsqueda a pesar de que aparecieron más imprecisiones -las brusquedades resultaron una constante-, intermitencias en la presión alta y cierto sufrimiento en las pelotas cruzadas. Pudo ganar con un cabezazo de Martínez Quarta que pegó en el travesaño.
Todo terminó con un anecdótico 0 a 0, no obstante, las propiedades visibles del equipo, abren una expectativa, que aun en lo moderado que sugiere el momento, permiten un cierto optimismo.
El martes el entrenador volverá a ejecutar otro criterio y veremos un equipo con una rotación en algunas líneas, frente a un rival experimentado que llega de la mano de Gerardo Martino, luego de consagrarse campeón de la Copa Oro y su apetito por fortalecerse para encontrar un porte más ambicioso a nivel mundial.
Es bueno el criterio de buscar rivales de fuste en esta etapa, el mes próximo se abrirá una nueva ventana para encuentros de preparación y Argentina viajara a Dortmund para visitar nada menos que a Alemania.
Por ahora, esto huele sabroso, pero…….

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