Editorial

La Palabra 07 de septiembre de 2019 Por
Siempre es una fiesta

Porque es parte de su genética. Y ahí es donde desarrolla su impronta de juglar. Cuenta mientras canta, o al revés. Pero siempre con la energía a pleno. Sea en el escenario, o en la charla amena, sea en la calle saludando amigos, o en la clase magistral con sus alumnos. Todo fluye como un ritmo caribeño. ¿Y cómo no? Si es ahí donde vio la luz y la música, donde abrevó la fuente de la sabiduría y los músicos más trascendentes que lo impregnaron y él supo asimilar. Nuestro entrevistado es un resumen de la historia viva de un país donde la cultura trasciende con sus canciones emblemáticas. Ser y permanecer es su propósito. Lo intenta cada día cuando enfrenta sus horas con ímpetu, decisión, sencillez, firmeza, pero fundamentalmente con la guitarra y cantando. Desde una vida plena, de afectos y celebración.    

Raúl Alberto Vigini

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