Sensaciones y sentimientos

Sociales 03 de septiembre de 2019 Por
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IDIOMA: VISITANDO A LOS VECINOS
¿Alguien ha olvidado las entonces identificadas como “revistas mexicanas”? Las llamábamos “mejicanas”, eran de un tamaño aproximado de 20 por 25 centímetros, e incluían las aventuras de superhéroes que aún lo son, aunque ahora con personalidad injustificadamente compleja.
Superhombre, Batman, Hombre araña, eran por los años cincuenta protagonistas de las historietas, y también de un idioma que era el mismo que se hablaba en casa. Con él también hemos devorado revistas con historias dibujadas por argentinos -y hasta locales- ¿Alguien recuerda “El Tony”, “D’Artagnan” y otras similares? Eran nuestras revistas favoritas de historietas, las mismas que aquí y ahora son denominadas “comic”, igual en el norte muy norte.
Debidamente instalado el vocablo inglés, los convirtió en “Superman” o “Spiderman” acompañando a nuevos personajes (“capitanes”) que resultan ser solo una variedad de los primeros de las décadas del 40 y 50. En el mismo contexto, la saga de “La guerra de las galaxias” impuso aquí su nombre sin traducción, o sea “Star trek”.
No se salvó tampoco el ancestral Aladino, a pesar de contar con la lámpara maravillosa: pasó a ser “Alladin”, en la misma época en que las series de contenido biográfico llegaron como “biopic”, sin siquiera conocer su nombre en castellano, como el “reality show” “Gran hermano”.
En el camino, desordenada pero eficazmente, fueron aterrizando con importación e instalación directa, el “casting” para referir a la selección de actores para cine o televisión, “look” (y el nuevo verbo “lookear”), “delivery”, “sale”, “off”, “on line”. Si se trata de productos para niños –de cualquier tipo y clase- obligadamente llevan la palabra “kids”; los presupuestos para viajes son “all inclusive”, a las secciones exclusivas se las reviste de importancia llamándolas “VIP”, el torneo argentino de tenis se llama “Argentina open”, resultando también que los diez mejores jugadores del mundo integran el “top ten” y las modelos exitosas, sean o no público de los partidos, son “top model”. Por su parte, el voley de playa nació y quedó como “beach volley”. Dentro de la tecnología, los villanos acometen con “fake news” teniendo la negativa identificación de “hacker”, y la muy sintetizada “app” en lugar de “aplicación”.
Tal vez todo ocurrió mientras veíamos -gozando o sufriendo según los casos- partidos de la ya castellanizada palabra fútbol. Quizás en algún relajado entretiempo (según los casos, por supuesto) hayamos asumido que, aunque el espacio físico sea el mismo, estábamos -teniendo en cuenta el vocabulario que escuchábamos y hacíamos nuestro- en realidad en la casa de vecinos que bien podrían ser de New York, Ohio, Chicago o Los Ángeles.
Tal vez hayamos extrañado, en ese entretiempo despejado de sufrimiento deportivo, los días en que las palabras cotidianas eran las mismas de las historietas mexicanas, previa traducción de la del inglés “comic”, donde había personajes con apellidos López, Ramírez o Sánchez.
Algunas veces, buscando raíces y significados, nos preguntamos por qué debemos llamar “home theater” al hogareño conjunto de parlantes que dan sonido de cine a nuestra sala de estar.
Como si estuviéramos visitando definitivamente a nuestros vecinos o, a la inversa, como si ellos se hubieran apoderado de nuestro sillón favorito, nos acomete una inexplicada sensación de soledad y nos preguntamos en qué rincón oscuro de la casa hemos olvidado la lengua familiar.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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