Carta de Lectores

Carta de Lectores 02 de septiembre de 2019 Por
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Argentina: ¿por qué me dueles tanto?

Sr. Director:

Hace un tiempo percibo en medio del pecho una opresión ¿tristeza, impotencia, angustia, pena? Sólo encuentro la manera de aliviarla un poco, escribiendo lo que creo sentir en este momento.
Nací, me crié y pienso morir en este país. Si alguna vez soñé con cambiar de lugar, quizás fue a otra ciudad, seguramente donde haya mar, pero jamás imaginé vivir en otra nación.
Trato de ser una ciudadana correcta, cumplir con mis obligaciones con el estado, mi familia, amigos, alguna institución en la que colaboro y, principalmente, con quienes me dan trabajo hace casi cuarenta años.
No conozco otra manera de vivir que no sea abrazada a la honestidad, responsabilidad, respeto, tolerancia; cometo errores, por supuesto, pero me hago cargo, trato de mejorar y sigo adelante.
Asumo, y no me molesta, que existan diferentes niveles en la sociedad, pero lo que no soporto, no comprendo, no acepto, es que exista la pobreza, el hambre, el sufrimiento, la injusticia, la falta de estímulo, la escasez de metas, el desinterés, el egoísmo, el analfabetismo y la desnutrición.
Hoy siento que a nadie le importamos; la avaricia, la ambición de poder, la lucha constante, el insulto, el echarse culpas, el agravio, la mentira, la grosería, las amenazas, las promesas incumplidas y la falta de respeto son los protagonistas de este lugar que habitamos. De nada sirve el esfuerzo de una parte solamente, cuando el resto no hace nada más que quejarse y esperar beneficios. En una sociedad debemos hacer el esfuerzo todos juntos para el mismo lado, guiados por un líder o un equipo, con capacidad, humildad, ejemplo, constancia, sinceridad.
Me entristece terriblemente ver ensuciar, grafitear, destrozar lugares públicos, monumentos históricos, con la ignorancia de reconocer que su arreglo lo pagamos los que aportamos cada mes, los que caminamos bajo el mismo sol, los que pisamos este mismo suelo y amamos verdaderamente a esta tierra.
No somos trofeos de nadie, al contrario, deberíamos ser nosotros los premiados, los que cada mañana nos levantamos para trabajar o estudiar y así poder tener todos los días un plato de comida caliente para compartir en familia, un lugar verde donde correr y respirar profundo, la posibilidad de conocer el maravilloso país donde vivimos, de tener acceso a educación y salud pública de nivel, no vivir enrejados, con miedo.
Los argentinos nos merecemos avanzar; tenemos los medios, las herramientas, la gente, pero año tras año, período tras período, caemos bajo los caprichos de corruptos, poderosos, delincuentes, inexpertos y en lugar de avanzar, vamos retrocediendo.
Argentina, hoy me duele más que nunca. En mis años vividos he pasado por muchas situaciones difíciles similares a ésta, pero hoy, estoy más dolida que nunca, será porque no veo una salida, una esperanza para los jóvenes, un amparo para los mayores, un camino a seguir para mi generación, una manera de unir estos dos bandos enfrentados que tanto se ofenden. Ya no es sólo un partido clásico de futbol, es un país entero que no se escucha, que habla como si respondiese a un CD grabado que se repite de manera automática, que no acepta, no reconoce, no pone voluntad para compartir ideas, sugerencias para salir adelante. Todos agreden, nadie concilia, cuando la palabra (expresada, escuchada, respetada, debatida, analizada) es el arma más maravillosa y poderosa con la que contamos.
Argentina: ¿por qué me dueles tanto?

Liliana M. Ravasio
DNI: 14.506.779
Rafaela

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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