Solidaridad rural*

La Palabra 31 de agosto de 2019 Por
por Fundación Epica (Buenos Aires)
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1 / 2 - - Material didáctico: El que es entregado en las escuelas visitadas

Cuándo nace y cuál fue el hecho concreto que permitió iniciar la Fundación Epica

Nace en dos mil diez, porque venimos todos de actividades con alto impacto en la sociedad con voluntad de hacer cosas por la sociedad y por los demás, entonces empezamos filantrópicamente a tratar de reunir ropa, juguetes, y de repente hacíamos cosas dispersas. Nos propusimos juntarnos para hacer cosas en común, ahí se fundamentó la herramienta que es una fundación sin fines de lucro, y casualmente, algo parecido pasó en San Luis -provincia que todavía no abordamos- donde hay un grupo de mujeres que hacen mucha actividad social, pero sin coordinación, a lo que les propuse que hagan una fundación y lo hagan organizadamente. Y el motivo también es que nos conocemos todos, nos queremos y así tenemos excusa para juntarnos una vez por semana con un objetivo que no sea una charla de café.

En qué ámbitos desarrollamos las actividades de los proyectos

Empezamos en Entre Ríos. Fue una escuela y terminamos yendo a doce establecimientos educativos. Pero vamos a otros destinos. Es un poco el boca a boca, sucede que entre los directores se avisan y como también capacitamos a los docentes de acuerdo a las necesidades, a veces vienen docentes de otras instituciones a capacitarse, entonces al enterarse de lo que hacemos nos dirigimos y vemos las diferentes problemáticas que tienen en las instituciones de acuerdo a las necesidades actuales. Así fuimos haciendo un recorrido, porque en realidad empezamos con un centro de salud, cuando ganamos un concurso, a través de Banco Macro. Y están terminando una sala de internación abreviada. Y así sucesivamente fuimos a otras escuelas de la provincia. Nuestro mayor trabajo en Entre Ríos fue por casualidad porque no era nuestro objetivo quedarnos ahí. También, estuvimos en Mar del Plata, zona de quintas, y entregamos uniformes para una escuela de chicos con necesidades especiales en Santa Teresita, así pudimos aportar un granito de arena.

Cómo establecimos la organización de la entidad

Cuando arrancamos como todas las cosas teníamos muy poca experiencia en avanzar organizadamente en esto que estamos haciendo. Entonces muchas de las cosas que hicimos en los primeros años que hoy no se ven reflejado mucho en su análisis y es porque abordábamos todas las problemáticas, hasta que aprendimos cómo funcionaba. Nos decían que algún lugar necesitaba algo y allí íbamos a ayudar, pero era desorganizado. Recién en dos mil dieciséis entendimos que debíamos poner el foco en una sola cosa y fortalecernos en eso. Como somos todos egresados de escuelas públicas, vayamos por la educación. Vamos a devolverle a la sociedad un aporte de valores para la educación, por eso hacemos trabajos de educación extra curricular y en valores. Y allí tuvimos el norte y empezamos a cambiar nuestros objetivos, cambiamos la visión, cambiamos la misión, porque teníamos que poner todo enfocado en el mismo objetivo. Y a partir de ese año dijimos vamos a las escuelas rurales. Y se nos presentó el primer tema de logística que era dónde y cómo ir. Ahí decidimos empezar con Entre Ríos y la provincia de Buenos Aires. Hicimos un programa que se llama “La salud visita mi escuela” y hacemos un relevamiento odontológico y un diagnóstico en asociación con una institución, de salud bucal a todos los chicos, le enseñan a cepillar los dientes y se les entrega un cepillo de dientes y pasta dental. Vaya de paso decir que nos enteramos que chicos en una casa comparten el cepillo de dientes. Entonces este abordaje lo hacemos en un día y llevamos a los odontólogos. Por eso arrancamos tan cerca. Y a medida que esto se vaya inflando como un músculo, y si tenemos gente que nos apoye, iremos a más provincias. Nuestra visión es ser referentes a nivel nacional como una institución sólida que lleva adelante el objetivo de la generación de valores en las escuelas rurales.

El primer caso que resolvimos

La primera vez nos vienen a buscar, pero así y todo no abordamos las cosas rápidamente, sino que cuando nos proponen una escuela para colaborar le damos un cuestionario con cien preguntas desde el punto de vista socioambiental, cultural, distancia con el pueblo, cómo llegan los chicos, necesidades de infraestructura, que el docente o la dirección tienen que contestar para que lo evaluemos. Y ahí entra en algunos de los programas que tenemos. Unicamente de esa manera. No vamos a buscar las cosas.

Lo que queda por hacer en lo inmediato en lo que a proyectos se refiere

Viajamos para llevar cuadernillos de la Fundación Renault en lo que se refiere a educación vial y educación ambiental, y lo que hicimos fue un convenio con ellos para entregar premios especiales a esas escuelas de Entre Ríos y a alumnos. Hay un premio para la escuela y un premio para cada chico. Para eso tienen que intervenir en un concurso que organiza la Fundación Renault. Trabajan durante dos meses en los proyectos con apoyo de los docentes y de los cuadernillos. Esto termina con la presentación de un video y de un trabajo individual y en grupo por aula y por colegio. El colegio ganador tendrá los premios y sus alumnos también. Y esos premios serán de acuerdo a un relevamiento según la necesidad del lugar.

Cómo evaluamos el trabajo de todos estos años dedicados a la Fundación Epica

Vengo de la función social desde hace muchos años, prácticamente toda mi vida por ser maestra de escuelas de alto nivel de vulnerabilidad, escuelas de villas. Para mí es hermoso. Cuando Roberto me convocó me comprometí y veo que uno va envejeciéndose de a poco, que se hace sentir, que emociona, que cuando ves bajar mercaderías a un lugar sentís las ganas de abrazar a alguien y decís qué lindo lo que estamos haciendo. Pero vemos todo lo relacionado con lo que te devuelve la gente, que no solo es el cariño y el afecto sino las ganas de ellos de colaborar. Fundamentalmente saber que estamos trabajando para los demás. Siempre digo que la gente necesita, uno a veces no lo ve, porque no nos llama, pero lo más lindo de la tarea es poder compartir con personas que tengan una mirada similar a la nuestra.

Un balance personal por haber sido el gestor, el mentor, el pilar fundacional de este proyecto que hoy tiene mucha gente alrededor trabajando activamente

Primero, orgullo porque uno empieza un proyecto cualquiera que fuera, es enteramente personal, y lo idealiza y lo visualiza, y después se rodea de gente muy valiosa con muchas capacidades y pluralmente disponible para dar su aporte y su mirada distinta. Va creciendo y cuando uno se da cuenta tiene algo que es palpable, medible, el año pasado empezamos a tener contacto con medios, y de la misma manera nos has contactado, sentimos que estamos creciendo. Lo que digo es, me parece que generé y después generamos, un proyecto que cuando seamos muy viejitos o no estemos más va a ser continuado por los jóvenes y de repente sin saberlo vamos a tener una institución grandiosa comparable con cualquiera de las que ya hicieron su trabajo previo a nosotros y crecieron mucho porque son aptos solidariamente, pero también son transparentes y son personas de bien, con lo cual en el paso por la vida uno puede dejar varias cosas: los hijos, el libro y un árbol. Yo agregaría la creación de una institución que perdure en el tiempo más allá de las personas y que generó hechos como valor a la sociedad.

Una anécdota con final feliz de estos años

Muchas. Lo que hacemos por los chicos lo agradecen muchísimo. Sus contactos son permanentes, como devolución de cariño. En cuestiones de afecto, hacemos actividades donde nos damos cuenta que pasamos a ser quienes les dan el afecto que necesitan no porque no se lo den sus padres. Cuando hacemos la actividad con los odontólogos piden ser revisados de vuelta, o con los médicos. O nos esperan con el pan casero hecho en el horno que ellos mismos construyeron. Los llevamos a recorrer el Río de la Plata en un velero y les enseñamos todos los valores del trabajo en equipo, donde le daban el título de timonel en un día de navegación, y aprendían que lo que no hacían ellos nadie lo hacía por ellos en el medio del río: limpiar, cocinar, ordenar, etcétera. Nos invitaron a fiestas regionales a las que fuimos casi sin dormir, pero sentíamos que debíamos cumplir con ellos. Muchas cosas lindas imprevistas con los chicos.

*El texto pertenece a la entrevista realidad por Raúl Vigini a Roberto Destéfano y María Rosa Grazzini de Fundación Epica

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