Las grietas se multiplican y son cada vez más grandes

Notas de Opinión 26 de agosto de 2019 Por
En la campaña rumbo a octubre los polos se alejan en las bases, es decir entre la gente, más allá del diálogo entre Mauricio y Alberto. La marcha del sábado en apoyo a la reelección de Macri es la muestra de que el oficialismo no se resigna a la derrota.
El apasionado analista político y lúcido intérprete de la economía Pablo Olivares, refiriéndose al sempiterno déficit fiscal que padece Argentina, dijo en el programa AL DIA de Nacional Santa Fe (sábados de 6 a 8) que es un “dilema económico, sociológico y antropológico” que involucra a todos los argentinos. Razonamiento filológico que bien podríamos extender al resto de nuestras actitudes ciudadanas.
Señalábamos hace exactamente una semana que el principal problema de nuestro país tras las elecciones de octubre, además del económico, sería básicamente social.
Este sábado millares de argentinos en las plazas (y otros tantos pensando igual pero en sus casas) nos dieron la razón.
La perfección de la sinrazón. ¿Qué se estaba reclamando?. O mejor dicho ¿contra qué o quienes se estaba reclamando?. ¿Contra un resultado electoral en democracia y en elecciones transparentes?. Es innegable que la legítima manifestación de apoyo a una fuerza política, contuvo de manera ínsita el rechazo espantador hacia la fuerza vencedora en las PASO. Lo grave es que en la vereda de enfrente -o sea los triunfadores- piensan exactamente lo mismo de los derrotados. Si el domingo 27 de octubre se impusiera la fuerza política que triunfó en las PASO, la otra gran fracción de la sociedad seguramente a la luz de los hechos, no aceptará anímicamente el resultado.
¿Qué podría llegar a pasar?: que “los mercados” nuevamente adelantasen el valor del dólar de diciembre (como dicen los expertos que ocurrió el lunes 12 -el día después de las primarias- al precio ahora indexado por aquella devaluación inflacionaria, que daría unos 75 pesos.
O peor aún: si por ejemplo las encuestas confirmaran unos días antes de las elecciones del domingo 27 que volvería a ganar, esta vez en primera vuelta, la fórmula vencedora el 11 de agosto, ¿Qué podría pasar si los ahorristas decidiesen, por el espanto, retirar sus depósitos en dólares del sistema?, como hicieron entre el viernes previo a las PASO y el miércoles 21 de agosto, cuando salieron U$S 2.714 millones de los bancos hacia “el exterior”, a cajas de seguridad y/o al colchón.
Según el periodista económico Maximiliano Montenegro, en sólo 7 días hábiles (el lunes 19 fue feriado), la caída representó el 8,4% del total de dólares depositados en los bancos: pasaron de U$S 32.503 millones el viernes 9 de agosto a U$S 29.789 millones el miércoles 21 de agosto.
Otro dato inquietante de lo que pudiera pasar en el país si ganase la fórmula opositora en primera vuelta: el lunes 12 de agosto salieron del Sistema plazos fijos en pesos $44.000 millones en comparación al jueves previo.

OTRA VEZ “FEDERALES”
VERSUS “UNITARIOS”
Las espasmódicas medidas tomadas por el gobierno nacional tras la derrota en las PASO (que según el economista cordobés Carlos Seggiaro fueron anticipadas por Miguel Pichetto semanas antes en Córdoba, para aplicarlas por si perdiesen las elecciones por los preanunciados 5 a 6 puntos) abrieron otra grieta: gobernadores versus gobierno central. Avaros y egoístas contra “el bolsillo de los argentinos” (cualquier parecido con el 2008 es pura coincidencia).
En esa histórica patriada de “federales” versus “porteños centralistas”, Santa Fe resignaría recursos por más de tres mil millones de pesos, que curiosamente esta vez no irían parar a las arcas del gobierno central, sino al alivio del bolsillo de sus propios habitantes, como en el resto de las provincias, vía rebaja de precios -relativa y dudosa- por eliminación del IVA de artículos de primera necesidad alimentaria.

SANTA FE DUDA EN
GATILLAR LA CLAUSULA
La épica entre las provincias y la Nación les permitirá a los funcionarios del gobierno de Miguel Lifschitz endurecer estratégicamente posiciones esta semana con los gremios estatales en la pactada reunión paritaria para rediscutir los términos de la cláusula gatillo de aumento salarial, que tanto gremios como el bloque de senadores del FPCyS, al decir de su titular Felipe Michlig, anotaron que “no se toca”. “No estamos diciendo que se va a dejar de lado la cláusula gatillo, pero la evolución del costo salarial atada a la inflación, con un posible pico debe ser analizada”, advirtió el ministro de Gobierno, Pablo Farías.
Mientras tanto, el ministro de Obras Públicas Pedro Morini no tuvo más remedio que admitir que se “readecuarán las obras en marcha y se “redireccionarán” los presupuestos apuntando, en acuerdo con la Cámara de la Construcción, a continuar con aquellas obras que requieran mano de obra intensiva, dejando de lado las que necesiten insumos importados.
El escenario se complica considerando que una treintena -y aumentando- de municipios y comunas atraviesan serias dificultades financieras. Desde el Parlamento se buscan paliativos, tales como la utilización de hasta el 50 % del Fondo de Obras Menores para gastos corrientes ya aprobado por el Senado y que esta semana está en la agenda de Diputados , y el reclamo a la ANSES de unos 5800 millones de pesos de compensación por el déficit de la Caja de Jubilaciones; atenuantes que no llegarían a tiempo para apagar los incendios. El ministro de economía Gonzalo Saglione ya anticipó que en su propia caja “plata no hay”.

“CHOCLO” ALASINO
Argentina; país donde cada día se abre una nueva brecha. Este sábado, en esta capital con motivo del cuarto de siglo de la sanción de la reformada Constitución Nacional, el por entonces Convencional Constituyente, y hombre fuerte en ese momento del peronismo, Augusto “Choclo” Alasino, no tuvo mejor idea que fantasear peligrosamente ante los periodistas con la trágica historia argentina: “no tengo dudas de que Alberto Fernández va a gobernar, pero tengo la percepción de que tal vez haya un nuevo 1º de mayo de 1974, cuando Perón nos echó (a los Montoneros) de la Plaza (de Mayo) y ahora Cristina saque a La Cámpora para que Alberto empiece a gobernar con los gobernadores, los sindicatos”.
Por si no faltaran fantasmas en Argentina.

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