Cavallo anticipó hace dos semanas el infierno actual

Locales 15 de agosto de 2019 Por
“Si el resultado de las PASO insinúa un posible triunfo del Kirchnerismo en las generales, es posible que se produzca una corrida cambiaria antes de las elecciones de octubre, lo que acentuará las posibilidades de triunfo para la fórmula Alberto Fernández - Cristina Kirchner”, profetizó Domingo Cavallo.
FOTO ARCHIVO  CAVALLO. El ex ministro aún se mantiene en el escenario económico.
FOTO ARCHIVO CAVALLO. El ex ministro aún se mantiene en el escenario económico.
El prestigioso analista político y encuestador Raúl Timerman (quien predijo “intuitivamente” menos de una semana antes el resultado de las PASO, a pesar de que sus encuestas le daban 9 puntos de ventaja para el Frente de Todos) se preguntó -de manera extrañamente ingenua - por qué habría que hacerle caso a los mercados, si quien se pronunció en las urnas “fue la gente”.
Objetivamente fue así, en las urnas la sociedad expresó lo que quiere -o no quiere- para su destino; pero taxativamente fue “el mercado” quien 10 horas más tarde de conocido el resultado electoral comenzó a moldear otro destino para Argentina; muy distinto, no sólo al que votó el 47% de los argentinos, sino al del venturoso viernes previo a las elecciones, cuando el mismo “mercado” festejaba anticipadamente la pronosticada buena performance del gobierno, inclusive previendo una derrota con un margen de hasta cinco o seis puntos.
Inmediatamente después de ocurrido el “lunes negro”, la oposición interpretó -dándole la entidad que Timerman pide desconocer- que la reacción del “mercado” fue en represalia por el engaño a que habían sido sometidos por el gobierno con encuestas “truchas”. Los propios agentes financieros tienen encuestadoras abonadas todo el año que miden múltiples variables con las que toman decisiones, entre ellas políticas electorales. El gobierno, en todos casos, también fue víctima de los errores “encuestológicos”.
El gobierno, en la figura de su máximo exponente: el Presidente de la Nación, atribuyó la corrida cambiaria al malhumor del “mercado” por el abultado triunfo de la oposición que, dijo el Presidente Mauricio Macri, “no genera confianza”, no sólo entre los financistas locales, sino “en el mundo”, amplió.
Lo cierto es que por decisión del omnisciente mercado, “grupo de no más de veinte empresas, que tienen impunidad para impulsar extorsiones contra el pueblo argentino con el objetivo de infundir miedo y resignación”, según define el Diputado del FSyP Carlos Del Frade, hoy estamos un 30 % más empobrecidos que el viernes pasado. Y con aciagas perspectivas.
Lo que queda en claro es que el “mercado”, al menos en Argentina, es un ente con vida propia que está dispuesto a devorarse a quien fuera con tal de salvaguardar sus intereses, y que en Argentina encontró terreno más que fértil cuando el actual gobierno dejó liberada la economía a sus designios apenas asumió. Hoy es un pitbull que desconfía de quienes golpean la puerta, pero también pareciera desconocer a su propio dueño.

CAVALLO LO PREDIJO
Hace pocas semanas, en sus habituales newletters, Domingo Cavallo analizaba los posibles escenarios post Paso.
Comenzaba señalando el “mingo”: “la mayoría de los analistas políticos, sobre todo los que prefieren que gane Macri, sostienen que en las PASO se juega, en primer lugar, el futuro del sistema republicano en la Argentina. Yo sostengo que se juega primero el futuro económico y, como consecuencia del efecto que el resultado de las PASO tenga sobre la coyuntura económica, estará o no, en juego, el futuro institucional”.
Párrafo seguido, Cavallo infería que si Macri salía airoso de las PASO, además de abrirse para 2020 “posibilidades de crecimiento con continuidad del proceso de desinflación” (previas reformas laborales y previsionales), debía encarar una “reforma del régimen monetario y cambiario, en la dirección del sistema bimonetario de Perú (o la dolarización completa de la economía) y, al mismo tiempo, elimine de cuajo el sesgo anti exportador de la economía, aún con un cierto relajamiento de las metas fiscales”. Teoría ya desarrollada en esta capital en una charla ofrecida en ADE en el año 2014.
Ahora bien, Cavallo afirmaba que “si el resultado de las PASO insinúa un posible triunfo del Kirchnerismo en las generales, es posible que se produzca una corrida cambiaria antes de las elecciones de octubre, lo que acentuará las posibilidades de triunfo para la fórmula Alberto Fernández Cristina Kirchner”. Y agregaba: “Si triunfa el kirchnerismo, se haya producido o no antes la corrida cambiaria y explosión inflacionaria, el precio del Dólar trepará todo lo necesario para producir una licuación de las deudas en pesos del sector público y del sector privado. Para que la licuación alcance a las LETEs y a los depósitos en dólares es probable que se decrete una pesificación compulsiva de los contratos en dólares suscriptos bajo ley argentina”.
Cavallo señalaba que “el nuevo gobierno tratará de que la gente interprete que la explosión devaluatoria e inflacionaria, con su consecuente efecto de deterioro del ingreso real de trabajadores y jubilados, es responsabilidad del gobierno anterior que endeudó al sector público”, adelantando que “Los estrategas económicos del kirchnerismo piensan que luego de esta explosión devaluatoria e inflacionaria, será posible implementar un plan de estabilización y crecimiento como el que aplicó Lavagna a partir del segundo semestre de 2002”, para lo cual “se utilizarán controles de precios, controles cambiarios, congelamiento de tarifas y restricciones cuantitativas tanto a las importaciones como a las exportaciones, procurando, a la vez, detener el traslado a precios de la devaluación inicial y controlar el ritmo subsecuente de devaluación”.
El infierno profetizado por el resistido -y hasta repudiado- Domingo Cavallo ya está entre nosotros.



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