Editorial

La Palabra 10 de agosto de 2019 Por
Aquí están, estos son...

Cuando no alcanza con uno mismo. Cuando hay mucho por obtener en la calidad de vida. Cuando los afectos cercanos no pueden solos. Cuando hay necesidad de crecer hacia afuera pero también hacia adentro. Cuando queda mucho por lograr para hacer más llevadero lo cotidiano. Cuando se sigue esperando sin renunciar a nada. Cuando alguien del entorno toma la decisión acertada. Es ese momento cuando sucede lo que nadie imaginaba. Entonces aparece en escena la institución creada y sostenida por tantos emprendedores solidarios para darle forma a la implementación del servicio que va a mejorar la vida de muchos porque un perro acompañará su devenir. Ese detalle en el paisaje de los que requieren una compañía que acuda en su beneficio es suficiente para transformar la penumbra en claridad y así superar obstáculos de por vida. Son ellos, los cachorros, que con el paso de los días, aprenden comportamientos, se incorporan a un grupo familiar, ayudan al integrante necesitado, pero fundamentalmente, le conceden la posibilidad de volver a creer en casi todo. Son la bisagra para la vida de tantos. Y para bien.  

Raúl Alberto Vigini

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