Hamburguesa gratinada

Suplemento Economía 04 de agosto de 2019 Por
¿De qué hablamos cuando hablamos de servicios gratuitos? Cuando algún ciudadano manifiesta que el Estado debe hacerse cargo de algo, está pidiendo que se subsidie un sector o actividad, ya sean medicamentos, transporte, tarifas o lo que sea.

Que lindo cuando te invitan a comer, ya sea una hamburguesa gratinada o un rico asado. Pero cuando alguien invita, alguien debe pagar, no hay almuerzos gratis. Como dice el premio Nobel de Economía, Milton Friedman, la palabra gratis está actualmente muy mal usada.
Hablamos de educación gratuita, salud gratuita, seguridad, etc. La educación, la seguridad y la salud cuestan dinero. Alguien paga por ese servicio, aunque no lo goce quien lo paga, sino un tercero. Deberíamos hablar de servicios subsidiados y no de gratuidad. Ahí viene lo más interesante, ya que con salud, educación y seguridad, todos nos ponemos de acuerdo, al menos con matices. Pero, ¿está bien que una persona sin empleo pague por la seguridad de un millonario? Cada vez, que esta persona sin trabajo compra productos, paga impuestos al consumo, como el IVA, luego estos impuestos van a pagar los servicios mal llamados gratuitos, que en el caso del expresado, seguridad, puede ser justificado, no lo será en otros subsidios que muchas veces se piden ruidosamente.
Cuando algún ciudadano manifiesta que el Estado debe hacerse cargo de algo, está pidiendo que se subsidie un sector o actividad, ya sean medicamentos, transporte, tarifas o lo que sea. Pero al hacerlo necesita fondos que deben obtenerse de algún lado, siendo el principal ingreso del Estado, los impuestos. Por supuesto que a nadie le agrada pagar impuestos, por lo que cualquier medida que aumente tributos será impopular. Con esta lógica deberíamos decir que todo aumento de gasto debería ser impopular también, pero no lo es, al menos para aquellos que reciben el beneficio y por muchos que no entienden la dinámica explicada anteriormente.
Debido a que el aumento de impuestos es impopular y que los administradores del Estado deben revalidar sus cargos en elecciones periódicamente, es que utilizan algo llamado impuesto inflacionario. No es un impuesto propiamente dicho, pero tiene los mismos efectos, licua el gasto del Estado. El funcionamiento es muy sencillo, el Gobierno gasta, y al momento de pagar, como no tiene recursos, emite dinero y paga con estos papeles, generando un desequilibrio entre la cantidad de dinero y el total de bienes y servicios de toda la economía. El citado desequilibrio se corrige con suba de precios, es decir inflación.
El párrafo anterior explica por qué pasan los gobiernos y la inflación continúa. Pero también debe hacernos reflexionar sobre que no debemos pedir cosas gratis, ya que sabemos que no existe tal gratuidad. También debemos tener precaución con aquellos que prometen, que al gobernar, nos regalarán productos o servicios, los demandemos o no, dado que saben que de todas maneras lo terminaremos pagando, por la vía de la inflación, en aquellos bienes y servicios que consumimos y con la disminución de nuestros ingresos.
Paradójicamente a lo expuesto, diremos que hay cosas gratis, pero son aquellas que no pueden comprarse con dinero. En lo que respecta a la hamburguesa es gratinada, Gratis Nada.

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