Participar de una delegación que estuvo en la Antártida*

La Palabra 03 de agosto de 2019
por Jorgelina Alvarez - astrofotógrafa (Buenos Aires)
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1 / 3 - archivo Jorgelina Alvarez - “No somos más que polvo de estrellas-Líder”: se llama la foto. El nombre hace alusión a la frase del gran científico Carl Sagan. La imagen que aparezco con otras personas es un reflejo de la gente que llegaba a la Base por un tiempo, es decir, no eran dotación y se entusiasmaban a vivir una noche astro a pesar del frío y lo extremo del lugar.

¿Cómo lograr ese lugar?

Todo tiene que ver con mi trabajo en el Servicio Meteorológico Nacional. Fue en dos mil diecisiete. No me imaginé que me iba a pasar todo lo que me pasó. Hoy puedo decir que fue una linda experiencia. Salió la convocatoria, me inscribí, quedé seleccionada para ir. Salimos del aeropuerto de El Palomar en noviembre y regresamos en noviembre de dos mil dieciocho. La astrofotografía tiene que ver con estas dos pasiones que van de la mano.

La organización de un viaje de ese tipo

En mi caso fui a una base antártica que es la Base Marambio -pero existen otras- y éramos cuarenta y dos personas en la dotación. La integran Fuerza Aérea con médicos, enfermeros, plomeros, cocineros, torre de control, también científicos, ingenieros, astrónomos, los del Servicio Meteorológico. Esta base está preparada para la parte operativa, se trabaja mucho durante el verano en la campaña, cuando llega el famoso Rompehielos ARA Almirante Irizar. Se trabaja constantemente de sol a sol porque estamos de día todo el día y recién en abril empezamos a descansar un poco más.

La convivencia en un grupo tan heterogéneo

Y cada uno con un desafío y con una historia distinta. Buscamos distintas cosas cuando vamos. La pregunta sería ¿qué es lo más difícil de la Antártida al convivir un año con gente? La gente. Es difícil. A medida que va pasando el tiempo vas conociendo mucho a las personas. Hay que manejar mucho la tolerancia, la paciencia. Siempre pensé en estar bien físicamente allá para cualquier contingencia, por eso iba al gimnasio. Pero también estar bien mentalmente para llevarte bien con tus compañeros.

Prepararte para ir, pero también estar preparada para volver

Estás como perdido y no entendés bien qué está pasando en esta realidad que había dejado hace un año. Los precios, la economía, el clima, la humedad…

Además no ser la misma que se había ido, ahora sos la joven que trascendió con sus fotografías…

La verdad que sí. Volví y tuve la sorpresa de que la gente se empezó a interesar con mi trabajo en la fotografía. Nunca me había imaginado que estar allá y mostrar lo que vi desde mi punto de vista de la noche esto llamó mucho la atención y los medios buscaban verme y yo trataba de quedarme sola en mi pieza mirando el techo, pero igualmente estoy muy contenta de que la gente me busque.

Qué resuelve la astrofotografía en mi vida

Puedo contestar que hacerlo -esa pasión que uno lleva adentro por muchos años- la puedo sacar, es una satisfacción y además poder divulgarla con mis imágenes y que la gente quiera aprender sobre eso. Porque la fotografía es hacer arte, pero también ciencia, porque es una imagen que en el cielo ya no está. Me gusta muchos salir con mi sobrino, con mi ahijado, con distintos chicos, mostrarle las estrellas y que ellos se queden pensando lo que están viendo, y eso para mí es una satisfacción enorme.

Viajar a otros lugares del país

Me gusta mucho buscar, la aventura de buscar esos mejores cielos, no solamente buscar la foto sino ver la gente del lugar, que te cuenten la historia, porque una foto muestra una parte, pero tenés que saber de dónde viene ese paisaje, además de las estrellas. Estuve en el norte argentino, que me gusta mucho, por lo que es el clima, lugares secos, lejos de la ciudad, encontré uno cerca de la cordillera de los Andes que es Alto Jagüé en La Rioja, Antofagasta de la Sierra en Catamarca que también es muy impresionante, estuve en Jujuy. Y conocés la gente, te encariñás, querés volver…

A partir de una situación estática como es una foto, conmover a la gente…

Estoy trabajando en muchos proyectos, en cosas que con el tiempo van a ir saliendo a la luz de a poco. Esto recién empieza…

Y cómo se dio la reacción de quienes no se habían interesado por la astronomía y ven tu trabajo con la astrofotografía

Cuando comencé con la astrofotografía no se me cruzó por la cabeza que podía llegar al público, y lo mejor de todo a un público variado; la astrofotografía consta de dos fases: ir a buscar esa foto que deseamos y luego el posprocesado es decir, la foto que se trabaja en algún software específico para luego compartirla en alguna red social. Cuando vamos en busca de esa fotografía que soñamos hacer es necesario ir de día para conocer el terreno -de noche todo se vuelve otra dimensión-; hablar con los campesinos del lugar para que se queden tranquilos que somos nada más que cazadores de fotones (risas). En esa travesía conocemos gente que por curiosidad preguntan qué hacemos, en qué consiste, y en general muchos de ellos quieren entender de lo que hablamos; por eso es que terminan quedándose con nosotros la mayor parte de la noche aprendiendo sobre lo que vemos en una noche despejada y fuera de la contaminación lumínica, es decir, aprendiendo de Astronomía. Charla va, charla viene entre nebulosas, cúmulos de estrellas, galaxias y las miles de millones de estrellas, hasta arribar indefectiblemente a la filosofía y nuestra existencia en este Universo colosal. Mientras tanto Bellatrix -mi cámara fotográfica, jeje- está captando toda esa luz, que es tan lejana pero que hoy en día es posible captarla por el salto tecnológico digital. Al otro día la gente queda maravillada con lo que vieron, aprendieron y sintieron, eso para mí es la mayor satisfacción que me pudo dar la astrofotografía. 

De quiénes aprendí la astrofotografía

No fue de una persona en particular. Fui viendo que había astrofotógrafos y estaban con un telescopio y dije me encanta, pero es otro estilo y lo que a mí me gustaba era la cámara, el trípode y otra aventura. Y hay muchas personas que se dedican a paisajes, pero de día. En otros países hace tiempo que se está haciendo. Hay que saber manejar muy bien la cámara de forma automática sin tener que consultar nada y saber resolver cada situación en forma inmediata en el momento necesario. Porque de noche hace frío, es oscuro, no sabés a quién tenés al lado, si es un animal. Tuve contactos con algunos astrofotógrafos del mundo. Quiero aclarar que el equipo no es el fotógrafo. Primero aprender bien y saber todo lo que hay que saber. Después, a medida que uno empieza con una cámara estándar, la operativa de profesional básico, quiere un poco más, y hoy trabajo con dos cámaras.

*El texto pertenece a la entrevista realizada por Raúl Vigini a Jorgelina Alvarez

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