Sensaciones y sentimientos

Sociales 23 de julio de 2019 Por
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LAS DISCRETAS HUELLAS DE LA BOSSA NOVA
No fue por timidez ni por complejo de inferioridad. Los sonidos de la bossa nova fueron casi silenciosos para no molestar a vecinos de quienes estaban creando o ensayando. Y así de calladas quedaron sus huellas en la historia y en el canto. Por lo menos así lo explicaron sus padres, un grupo donde se destacó Jôao Gilberto Prado Pereira de Oliveira. Así, en ese casi silencio donde la música se oía solo en el oído cercano y se guardaba en el interior de cada músico, en ese ámbito donde triunfa la emoción. Por ese camino casi secreto llamó la puerta de los ansiosos de percibir el bello cantar íntimo y nuevo de las sensaciones tímidas, respetuosas de los otros modos.
“Si dices que desafino, amor mío, quiero que sepas que eso en mí provoca un dolor inmenso. Solo privilegiados tienen un oído igual al tuyo, yo poseo apenas el que Dios me dio. Esto es bossa nova, es muy natural. Lo que no sabes, ni siquiera presientes es que los desafinados también tienen un corazón, que en su pecho desafinado late en silencio” (“Desafinado”).
La “bossa” conquistó al mundo principalmente con “Garota de Ipanema” y “Corcovado”. Artistas como el inglés Engelbert Humperdinck y el clásico Franck Sinatra la hicieron propia, la habitaron de ellos mismos y se enredaron en su riqueza original.
“Una esquina y una guitarra, este amor una canción para hacer feliz a quien se ama. Mucha calma para pensar y tener tiempo para soñar. Desde la venta se ve el Corcovado, el Redentor. Qué lindo. Quiero la vida siempre así, contigo cerca de mí, y yo que era triste, incrédulo, al encontrarte yo conocí la felicidad” (Corcovado).
La bossa nova es un inspirado viaje nacido en el siempre vigente samba de Ary Barroso (“Acquarela do Brasil”); se pobló de armonías profundas y del jazz. Una traducción aproximada de su modo especial de expresar, es decir que se trata de un “nuevo estilo”. Bossa nova es un estado de ánimo profundo y sentido: no es nostalgia ni tristeza, y sí una reflexión que recibe con gusto y armonía todos los contenidos.
“La tristeza no tiene fin, la felicidad sí. La felicidad es como una gota de rocío en un pétalo de flor; brilla tranquila, después oscila levemente y cae como una lágrima de amor. La felicidad del pobre parece la gran ilusión del carnaval, la gente trabaja durante todo el año por un momento de sueño para fingir ser un rey o un pirata o jardinera y que todo se acabe el miércoles. La felicidad tiene una vida breve, necesita que haya un viento constante” (La felicidad, A felicidade)
“Ve a mi tristeza y dile que sin ella nada puede ser. Dile en una oración que regrese porque no puedo sufrir más. Basta de nostalgia, la realidad es que sin ella no hay paz, no hay belleza; todo es tristeza y melancolía que no sale de mí. Pero si ella vuelve, qué cosa linda, qué cosa loca, pues hay menos pececitos -nadando en el mar- que los besitos que le daré en su boca, para poner fin a ese asunto de vivir lejos de mí. No lo quiero más, vamos a dejar ese asunto de vivir sin mí. (“Basta de tristeza” , Chega de saudade, la primera y tal vez más representativa)
Antonio Carlos Jobim, Vinicius de Moraes, Caetano Veloso, son sinónimos de bossa nova, un estado de ánimo tan sentido y tan de cada ser viviente que, habitados e integrados a la profundidad de sus sones, sentimos como propio sin preguntarnos por qué.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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