La misericordia de Dios no tiene límites

Sociales 16 de julio de 2019 Por
EXHORTACION DEL PAPA FRANCISCO
(Por Miguel Pettinati). - Porque Dios es misericordia, se manifiesta infinitamente misericordioso en toda la historia de la humanidad. (JLK)
En el antiguo Testamento, la misericordia es la actividad habitual de Dios, es como el remedio universal para todas las necesidades de la persona humana. Con razón, el salmista asegura que la misericordia del Señor llega hasta el cielo (Salmo 36,6; 57, 11;108,5); que Dios es rico en misericordia con aquellos que lo invocan (Salmo 86,5); que el Señor es bondadoso y compasivo, lento para el enojo y de gran misericordia (Salmo 145,8).
El capo que abarca la misericordia de Dios que no tiene límites, es impensablemente más extenso que las mismas necesidades del ser humano: toda necesidad física o moral parece conmover a Dios e impulsarlo a prestar su ayuda.
Querido lector: cristo Jesús es, en el tiempo de la nueva alianza, la encarnación de la misericordia de Dios. El vino a perdonar, a reconciliar, a salvar. El, siendo manso y humilde de corazón brinda alivio y sosiego a todos los atribulados.
En el Nuevo Testamento- continuación y complemento del antiguo- la misericordia sigue siendo la manifestación característica de Dios. El apóstol Pablo afirma que Dios es padre de la misericordia (Efesios 2,4).
¡Todo el Evangelio de Lucas es un himno fervoroso a la misericordia de Dios! el cántico de la Virgen María: proclama mi alma la grandeza del Señor, y mi espíritu su alegría en Dios mi salvador, porque se fijó en su humilde servidora , y desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz.
El poderoso ha hecho grandes cosas por mí: ¡Santo es su nombre! muestra misericordia siglo tras siglo.
El canto de Zacarías: Bendito sea el Señor Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo. Ahora sale triunfante nuestra salvación- en la casa de David, su siervo, como lo había dicho desde tiempos antiguos- por boca de sus santos profetas: que nos salvarían de nuestros enemigos- y de la mano de todos los que nos odian; que nos mostraría el amor que tiene a nuestros padres y cómo recuerda su santa alianza- pues juró a nuestro padre Abrahán- que nos libraría de nuestros enemigos (Lucas 1,66-74).
En toda la Sagrada Escritura, existe una incitación por parte de Dios para que los seres humanos tengan sentimientos de misericordia. El motivo es la misericordia de Dios: sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso (Lucas 6,36). La venganza queda proscripta y se envía el perdón generoso y el amor a los enemigos. La misericordia es como la cúspide de la perfección, si bien todo depende no del querer o del esfuerzo del hombre, sino de la misericordia de Dios (Romanos 9,16).
En el programa moral de Cristo Jesús, conocido como "sermón de la montaña", el Señor declara: felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia ( Mateo 5,7). Sin embargo la misericordia es una gracia que viene de Dios, a la que no se tiene derecho, sino que deberá suplicarse humilde e insistentemente.
La misericordia es la más grande de las virtudes, pues se inclina sobre las demás para remediar sus deficiencias o desgracias; es una virtud moral reducible a la Justicia, pero está también íntimamente ligada al amor.
Sin embargo, la misericordia es sobre todo un atributo propio de Dios y en ella resplandece su omnipotencia en grado máximo.
Querido Lector: confiado en la infinita misericordia de Dios, imploremos la gracia de ser siempre misericordiosos con todos. Amén.
¡Señor mío y Dios mío que tu palabra se cumpla en mí. Sagrado Corazón de Cristo Jesús en vos confío! Amén.


Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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