Aquellos años de la TV!

Información General 15 de julio de 2019 Por
Convertido en una especie de conciencia (o memoria) paralela, la televisión que guía (y desvía) nuestras vidas desde hace varias décadas, no deja de ofrecernos referencias, recuerdos y nostalgias. Calidades que ya no existen, ¿o que sólo valoramos porque las extrañamos?
FOTO ARCHIVO EDP// PUBLICIDAD.- La grilla semanal de Canal 7 en 1974.
FOTO ARCHIVO EDP// PUBLICIDAD.- La grilla semanal de Canal 7 en 1974.
De aquellos lejanos años de la antena de seis metros orientada a Canal 13 Santa Fe de la Vera Cruz, con una programación sin variantes (y en blanco y negro!!) a esta realidad que ofrece colores, alternativas, elecciones y otras tantas cosas más que nunca sabrá esta generación si fueron buenas o, simplemente, fueron, han pasado muchos años.
Siempre es una tentación para el escriba (como decía el recordado Carlos Beceyro en sus Crónicas heteróclitas), andar hurgando en el tiempo que ya se fue. Puede ser un ejercicio útil o no, y cada uno lo cataloga a su antojo, según experiencias y circunstancias; lo único que no se discute es que no vuelve. Eso es inexorable.
Por eso suele aparecer la duda cuando el maravilloso mundo del archivo nos expone ante una cuestión que no transita demasiadas profundidades intelectuales (lo cual no es el tema de este panfleto) sino que tiene que ver con el gusto de la gente, con sus vidas, sus sueños y sus fracasos.
De una edición de la Revista “Corsa” del año 1974 rescatamos la página que ilustra este material. Antes de continuar, es menester aclarar que la citada publicación se dedicaba a la difusión y cobertura de las actividades mecánicas, sin dejar nada de lado, ni la Fórmula 1 ni las motos en los zonales, aunque agregaba un espacio especializado en yachting, que hoy ya nadie cubre, salvo alguna publicación puntual que desconoce el autor.
El caso es que una de sus páginas impares (preferencia histórica de privilegio publicitario) aparece un aviso del viejo Canal 7 (todo en blanco y negro, todavía, se menciona) con la programación de la semana. Lo que llama la atención es la calidad de los artistas y periodistas que allí se exhiben como conductores de distintos espacios, lo que marca también una línea de armado de oferta destinado a los horarios, usos y costumbres de la Capital Federal y alrededores. Como siempre.
De lunes a viernes, a las 13,30 salía al aire “Siesta”, con la conducción de Víctor Sueiro, Perla Caron y Eduardo Lorenzo, conocido también como “Borocotó Jr.. El primero (con 30 y pico años por entonces) aún no andaba viajando por los confines del alma, la segunda era una modelo en ascenso a quien se relacionaba sentimentalmente con Andrés Percivalle y el doctor hablaba de medicina hogareña y de los chicos. Después se dedicaría a la política y al “panquequismo” (SIC) explícito; pese a las críticas, fundó un estilo en el rubro.
A las 18 (todos los días) llegaba Daniel Colombo con el “Club de los niños felices”; un conductor muy joven del que no hallamos huellas en los lugares que suelen frecuentar este tipo de datos.
El teatro en su expresión televisiva tenía a dos de los máximos exponentes de la época: Teresa Blasco (“El teatro popular de Teresa Blasco”, Jueves a las 22) y Jorge Salcedo, los lunes a las 22, habitualmente con obras de autores nacionales, con participación de artistas invitados en cada edición.
La música no pasaba desapercibida en la grilla. Los lunes a las 21.30 aparecía Susana Rinaldi con “La emoción de Buenos Aires”, los jueves a las 20.30 Osvaldo Piro con “Gran Noche” y los miércoles a las 20.30 Marikena Monti y su “Café con ritmo”. Como se advierte, mucho aroma a tango, pero con intérpretes de alto nivel.
Todo el deportes diario estaba a cargo de Oscar Gañete Blasco con su espacio “DeporTV” (sí, igual que el canal de cable que se dedica al rubro).- Este periodista fue uno de los primeros relatores televisivos del fútbol criollo, con estilo propio, seriedad – y formación- profesional y respeto por el deportista y el público, sin apreciaciones burdas o chabacanas, marcando un rumbo en la especialidad que luego continuarían Mauro Viale (para este autor, el mejor relator de la pantalla chica hasta ahora) y Marcelo Araujo, aunque en este último caso ya en una época distinta y con valoraciones de diferente enfoque.
Adrede, en una potestad que me atribuyo, he dejado para el final al encargado del box: Ricardo Arias. Este pampeano, que falleció muy joven y en el cenit de su carrera se metió en todos los hogares desde su programa “Entre las sogas” (el mismo título del programa que tenía en el “7”), elaborando transmisiones en directo los miércoles desde el “Luna Park”, con los comentarios de Ulises Barrera y los reportajes de Norberto Longo.
Sin dudarlo, Arias conforma el arco selecto del oro de los relatores de los puños junto a Manuel Sojit, “Córner” y Osvaldo Caffarelli. (Y esto va por mi cuenta).
¿Cómo empezamos esto? Con la TV, con Canal 7 y con lo que podía ver la gente en el canal del Estado nacional.
Me pasé por alto un detalle: en Rafaela sólo veían esta pantalla algunos pocos ya que la repetidora de Santa Fe no tenía la suficiente potencia para llegar y solo se accedía con las viejas torres hogareñas de 15 metros, con parrilla multicanal y “booster” (¿?).
En 1977, la ciudad, con el auspicio de comerciantes (que aportaron los premios) y de la comunidad organizó una rifa cuyos beneficios se destinarían a generar una mayor potencia de la repetidora de la capital provincial. Los premios se entregaron y la plata fue para el organismo encargado de ello (no se recuerda, pero no hace falta) y la señal tuvo mayor fuerza.
El detalle es que la orientaron hacia…..Paraná.
Pero es otro cuento; historia, quise decir.

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