Arsénico en el agua: instalaron una planta piloto que lo remueve

Locales 15 de julio de 2019 Por
Fue desarrollada por la Universidad de La Plata y el Conicet e instalada en una cooperativa de agua de la localidad bonaerense de Verónica. "Hay mucha gente que está trabajando en estas técnicas alternativas económicas para escalas pequeñas", dijo la coordinadora del proyecto.
ETERNO PROBLEMA. El arsénico en el agua es uno de los graves problemas que tiene nuestra ciudad.
ETERNO PROBLEMA. El arsénico en el agua es uno de los graves problemas que tiene nuestra ciudad.
Una planta piloto de tratamiento de agua para la remoción de arsénico, desarrollada por la Universidad de La Plata y el Conicet, fue instalada en una cooperativa de agua de la localidad bonaerense de Verónica, informó esa alta casa de estudios.
Investigadores y funcionarios de la Universidad Nacional de La Plata participaron de la presentación de la planta que inicialmente operará como planta piloto para confirmar los resultados obtenidos en laboratorio, donde ya ha operado satisfactoriamente produciendo diez mil litros por día de agua libre de arsénico.
El proyecto fue realizado por investigadores y becarios de la UNLP y Conicet, en el Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería (UNLP) en el marco del Programa de Cooperativismo y Economía Social en la Universidad, de la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación.

PRIMEROS PASOS
"Se puso en funcionamiento el primer módulo que garantizará 10.000 litros de agua por día, y proyectamos a futuro poder producir 20.000 litros por día, asegurando la remoción de arsénico de las aguas subterráneas destinadas al consumo humano", explicó Cecilia Lucino, coordinadora del proyecto.
Además dijo que "este es un proyecto que tiene 12 años, con apoyo de distintos organismos. Se probó inicialmente en tres lugares y luego se llevó a esta escala en Verónica con una escala de 20 mil litros por día de agua tratada. En Verónica se cumple la normativa se cumple actualmente con respecto a la provisión de agua potable en relación al contenido de arsénico que impone la Ley provincial. Pero esta normativa se sabe que va a ser más exigente en el ciclo próximo por lo que esta es una manera también de adelantarse a estos cambios que se vienen y que van a obligar a la provincia de Buenos Aires a que se aborde este tema seriamente", contó en Radio ADN, FM 97.9 de nuestra ciudad.    
En cuanto a las intenciones, la ingeniera Lucino explicó que "nosotros lo que pretendemos es que haya agua segura para un consumo de bebida y preparación de alimentos, que se estima que tiene que ser del orden de 3 a 5 litros de agua segura por persona por día. Lo que pretendemos no es tratar agua para la red sino tratar agua para que sea envasada y que la gente pueda acceder a esa agua y que los centros, como por ejemplo una cooperativa, ofrezcan gratuitamente este servicio, que nos parece que es un derecho humano básico", destacó y agregó que "actualmente estos límites en muchos lugares no se cumplen, en otros hay plantas de tratamiento que son caras y a futuro va a tener afrontarse este problema", finalizó.     
En cuánto los orígenes de este proyecto, la coordinadora dijo que "esto nace con la idea de buscar técnicas seguras, económicas, sencillas y que den alternativas a otros tipos de tratamiento que son caros. Buscamos que puedan servir para comunidades pequeñas, para zonas rurales, áreas aisladas que son las que en definitiva están siempre más relegadas. Por eso se buscó a partir de los mecanismos que pueden remover el arsénico, una técnica sencilla y en nuestro caso aprovechar lo que se conoce como la virulana, lana de acero, que tiene la particularidad de que oxida y luego por distintos procesos físico químicos retiene el arsénico cuando contacta al agua. Entonces lo que fue avanzando en el tiempo fue la escala de este proceso de tratamiento que al principio fue exitoso en una muy pequeña escala y llegamos a lo que es hoy esta planta que puede llegar a ser como un límite para este diseño", mencionó. 
A modo de cierre dijo que "si se siguen las normativas internacionales que provienen de la Organización Mundial de la Salud, tendríamos que estar en un orden de límite de 10 mg/litro y actualmente en la Argentina se miden por provincia, por lo que son 50 mg/litro cómo límite ya que durante estos últimos años se planteó esta exigencia de reducir el contenido del límite pero también es cierto que hay que saber si existen las técnicas, las tecnologías y si se va a tener la inversión para poder lograr esos valores. Es por eso que hubo una especie de negociación de ir progresivamente bajando ese límite", sostuvo y agregó que "actualmente hay muchos organismos, no somos solamente nosotros los que estamos trabajando. Hay mucha gente que está trabajando en estas técnicas alternativas económicas para escalas pequeñas", finalizó.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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