Líderes religiosos piden a candidatos que eviten caer en las "agresiones"

Nacionales 13 de julio de 2019 Por
Además, señalaron que "es necesario revitalizar la democracia, no reduciéndola a un acto electoral" y manifestaron que este sistema "se atrofia y pierde representatividad si deja afuera al pueblo en su lucha por la dignidad".
Líderes de las comunidades religiosas del país pidieron este viernes "revitalizar la democracia, no reduciéndola a un acto eleccionario" y solicitaron a los candidatos que no caigan en "agresividades" durante la campaña electoral. Así lo afirmaron en un documento firmado por los presidentes del Episcopado, Oscar Ojea, de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas, Rubén Proietti, de la Federación de Iglesias Evangélicas, Néstor Míguez, de la Daia, Jorge Knoblovits, y del Instituto Islam para la Paz, Sumer Noufouri.
Los líderes religiosos solicitaron a los candidatos que presenten con "claridad y realismo sus ideas y proyectos sin caer en agresividades innecesarias que terminen desacreditando las propuestas".
"Elegir autoridades nos pone frente a la inmejorable ocasión de entablar un diálogo acerca de nuestro presente y nuestro futuro, que represente la esperanza que tenemos para nuestro país. La cultura del diálogo como camino, el respeto del otro como conducta, y el tener dentro de cada proyecto a los que más sufren la pobreza y la exclusión como criterio y método, deben ser prioridades. No hay verdadera libertad sin fraternidad, y esta no se da sin la concreta realización de los derechos sociales", señala el documento.
El proceso electoral "no debe significar una crisis, ya que es simplemente algo que ocurre indefectiblemente en las democracias", subraya. Ahora bien, remarca que "es necesario revitalizar la democracia, no reduciéndola a un acto eleccionario". "La democracia se atrofia, pierde representatividad, se va desencarnando si deja afuera al pueblo en su lucha cotidiana por la dignidad y en la construcción de su destino. La política colabora para que el pueblo se torne protagonista de su historia y así se evita que las llamadas “clases dirigentes” crean que pueden dirimirlo todo", agrega.
"A quienes aspiran a la responsabilidad que implica una candidatura, les pedimos presentar con claridad y realismo sus ideas y proyectos, sin caer en agresividades innecesarias que terminan desacreditando las propuestas. La política es la vocación más alta del hombre en comunidad y nos permite construir la anhelada fraternidad. Debiera revestir un carácter altruista y no reducirse a desprestigiar a los adversarios ni a un juego superficial de intercambios vanos. Podemos hacerlo", expresa el documento de los líderes.
Consigna que "la transparencia y honestidad personal, junto a la transparencia en el rol institucional de cada uno de los poderes tiene una relación indisoluble con el bienestar y la confianza de los ciudadanos". Y advierte que "el funcionamiento deficiente de los poderes produce un alto costo social" a la vez que reclama que "el poder judicial en particular no debe dejar duda alguna de su plena independencia y desvinculación del ámbito político".
Más adelante exige dejar atrás la etapa del "diagnóstico" y ponerse manos a la obra con las soluciones. "En asignaturas nodales, que constituyen el eje de las diversas problemáticas presentes en nuestra nación, y si queremos empezar un verdadero camino de recuperación, hay que salir de una vez por todas de la era del diagnóstico", plantea. "Todos y cada uno de los habitantes de este país sabemos que: la pobreza estructural, el narcotráfico, la creación de empleo, el cuidado de la vida, la crisis ambiental, la educación inclusiva, la inflación, la reivindicación de los adultos mayores y la protección absoluta de la niñez, son temas que se resuelven con políticas de estado más allá de la alternancia, entendiendo que los logros de cada período deben tener continuidad. La nación ya ha sido fundada, no se refunda ni cada cuatro ni cada ocho años", señala.
Por último, sostiene que "como comunidades creyentes podemos afirmar que la gloria de Dios es que el ser humano viva, es decir que se realice, que salga adelante, que crezca, que se desarrolle; como hombres y mujeres de fe en el Dios Misericordioso, tenemos un compromiso profético en nuestro mundo de hoy. Nuestra tarea es ayudar a recordar que detrás de las cifras -a veces parecen preocupar sólo si suben demasiado-, y de las crisis, hay rostros, nombres e historias".
"Esto es una invitación permanente a poner en el centro de la acción social y política a las personas más desfavorecidas. Solo así será posible la amistad social y la fraternidad", concluye. 

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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