En busca de… Laura Benadiba, docente e investigadora

La Palabra 13 de julio de 2019 Por
Repensar los sucesos Historiadora y especialista en la metodología de la Historia Oral, profesora de Historia y directora del Programa de Historia Oral en la Escuela Técnica ORT, presidenta de la Asociación Otras Memorias y miembro de la Asociación Internacional de Historia Oral son algunos de sus antecedentes profesionales. Es autora y coautora de varios libros y publicó numerosos trabajos de investigación. Convocada por instituciones educativas del país y del exterior, aborda el tema que investiga para desarrollar en ámbitos de formación. De la nueva mirada que propone ante los acontecimientos, nos cuenta en este encuentro con LA PALABRA.
Ver galería image001
1 / 2 - archivo Laura Benadiba - Volver a las fuentes: Es la propuesta educativa de Laura Benadiba para plantear la Historia

LP - ¿Qué actividad ocupa tu tiempo estos días?

L.B. - Estuve pensando que voy a comenzar el primer capítulo del libro que voy a escribir para España con una imagen, la de la mujer que en la crisis del veintinueve aparece en todos lados. Esa mujer que cuando empezás a escuchar la historia de ella -gracias o por culpa de esa historia que cuenta la hija- no pude salir de ese lugar de víctima, de pobre, de crisis del veintinueve. Y eso es lo que hacemos todo el tiempo, meternos en ese lugar y no salimos de ahí. Estamos condenándola a que viva en la historia o memoria que nosotros la metemos.

LP - Contáme qué historia hay que contar…

L.B. - Es una pregunta difícil… ¿Y por qué hay que contar una historia? ¿Por qué no construir una historia y no cada uno de nosotros elegir qué historia o cuál es la historia de la que nos queremos apropiar?

LP - Pero conocer la historia juega a favor...

L.B. - Obvio, pero por qué me la tienen que contar, no? Creo que el gran problema que hay y en educación en todos los niveles, pero estamos hablando de que los pibes se empiecen a apropiar de la historia desde chicos, es el tema metodológico. Estoy convencida que es eso. De contar, de cuando vos vas al jardín y preguntás qué es la historia. Te responden a coro todos: “¡Un-cuen-to!”. Y después cuando trabajábamos haciendo preguntas, terminamos, y les pregunté: ¿Siguen pensando que la historia es un cuento? “No”, respondieron. Porque cada uno había preguntado cómo habían venido los abuelos, tenían una historia diferente que contar, ya no era un cuento que tienen que escuchar todos. Pero lo habían construido ellos, y sabían que había sucedido. Cuando trabajo con los docentes y cuando uno empieza a entender cuándo se empieza con historia, tiene que ver con la construcción del Estado nacional donde por un lado está el Ejército para exterminar a todo el sur que necesitaban para los capitales ingleses, desde la coerción, y la escuela desde la cohesión. Entonces te cierra perfecto. Entonces ¿cómo hacés en un país que necesitaba inmigrantes pero que no eran con los que habían soñado Alberdi y Sarmiento? Estas personas tienen que buscar un pasado común. Es lógico. Si miramos los otros estados latinoamericanos también, hay que buscar un pasado común. Pensá que venían a fines del siglo diecinueve con ideas anarquistas, socialistas, que después origina la Ley de Residencia y demás. Todo un pasado que hay que homologar, homogeneizar ese pasado, entonces se empieza a trabajar el tema de la historia. ¿Pero cómo? Con las celebraciones patrias.

LP - Si tomamos algún tema de la historia. ¿Cómo lo abordás desde tu mirada para hablarlo en el aula?

L.B. - Los actos es un tema que me interesa muchísimo porque lo empecé a trabajar a partir del trabajo de campo. Al ir a los pueblos veía que lo que más costaba era el acto escolar, entonces cuando empecé a ver que los chicos recordaban algunas de las muchas cosas de historia tenían que ver con el acto escolar, digo cómo hacemos. Lo primero fue a partir de entrevistas con abuelos, la gente de más edad, que cuenten cómo se festejaba la fecha patria en su época y analizar el contexto desde el cual se festejaba y el por qué se festejaba así y no de otra manera. Y seguimos con la propuesta de que a partir de que los pibes pudieran hacer investigaciones de cómo se celebraba en otras épocas y relacionarlo siempre con el contexto, este acto escolar empezaba a tener otro significado. El primer trabajo que hicimos fue buscar las diferencias y continuidades que había en la conmemoración de los actos escolares. Y lo que surgía era que había más continuidades que diferencias. En una oportunidad los chicos representaron en un acto del 25 de Mayo, una de las formas de la época de sus abuelos, y fue muy interesante porque estaba en conflicto -porque la memoria es eso- lo que ellos querían hacer y lo que le habían contado. Es maravilloso verlo, porque el recuerdo tiene que ver con nuestra propia memoria en conflicto, qué quiero decir, y lo que sale es otra cosa. Después empecé a escribir sobre cómo trabajar desde los recuerdos de otra persona. Y que cada uno empiece a trabajar a su manera.

LP - ¿Y cómo llegás a la Semana de Mayo?

L.B. - El tema de la famosa Semana de Mayo que empieza cuando llegan las noticias de España. Y se cuenta siempre lo mismo. ¿Pero por qué empieza el día dieciocho de mayo? ¿Y antes qué pasaba? A partir de eso llegamos a trabajar con las Invasiones Inglesas. Cuando pregunto qué recuerdan dicen algunas cosas. Cuando pregunto qué pasaba en Europa en ese momento dicen la Revolución Industrial. ¿Y qué pasaba? El mercado en Inglaterra quedaba chico y había que ubicarla en otro lado. Y no llegaba nunca y era cara. Entonces las Invasiones Inglesas también tuvieron que ver con la Revolución de Mayo, reflexionaron los alumnos… Entonces tiene que ver con el proceso, y con lo que piensan muchos adultos, si nos hubieran colonizado -ellos dicen la palabra dominado- los ingleses estaríamos mejor. Y eso hay que sacarlo. Lo mismo que la mazamorrera, pero por qué no trabajás la esclavitud, y con cosas del presente porque sigue existiendo la esclavitud desde otro lugar. Antes la esclavitud era una institución con normas, ahora es peor todavía si vamos a analizarlo. Entonces ¿por qué empezar ese día y terminar el veinticinco? Además, somos eurocentristas y de Francia, aunque lo neguemos. Esas fueron mis primeras discusiones. ¿Por qué seguimos hablando de la periodización con Edad Antigua, Edad Media? Yo no la digo más. Los alumnos preguntan para qué estudiar historia de Egipto si pueden ver la “historia del presente”. Y lo dicen sin saber que existe. En la ciudad de Buenos Airescuando el chico está desarrollando el juicio crítico sacan la historia más importante y ponen Etica como si tuviera que estar apartada de la historia. Es ridículo. Podías trabajar derechos humanos a partir de la Revolución Francesa hasta llegar al presente. Entonces Etica con libro… que libertad lo lean de un libro… estamos en problemas. La historia moderna de Argentina y Europa tiene un bloque menos, de cuarto lo mismo que es hasta el presente y de quinto la quitaron. Entonces ahora la Historia oral hasta es más necesaria. Porque a partir de ver una entrevista, en nuestro caso tenemos la historia de la escuela que era de formación profesional, que aparece a partir del modelo de sustitución por importaciones. A Argentina no le queda otra -no porque quiere- que desarrollar una parte de su industria porque Inglaterra le empieza a comprar a sus colonias. El pibe está escuchando qué materias se daban en el año treinta y seis porque tenemos todo en el archivo. El modelo que necesitaba gente que estudiara tres años, que saliera para las fábricas, porque era el modelo de sustitución por importaciones. Entonces, se estudiaban los oficios. Y cuando lo leen en los textos -a veces hasta con las siglas lo repiten- se dan cuenta de qué se trata. No hay que seguir aspirando que va a haber un cambio desde el Estado porque no lo va a haber, va a haber un cambio, pero para menos. Y es eso de seguir utilizando el pasado para dominar el presente. A veces siento que lo que hago ya no tiene que ver solo con la Historia oral, pero como metodología no es la única, pero es la más completa, si la hacés como hay que hacerla.Hace años que digo: todo decanta, y las energías hay que usarlas para construir.

por Raúl Vigini

[email protected]

Te puede interesar