A menos de 40 días para las primarias

Notas de Opinión 04 de julio de 2019 Por
La campaña ya está a pleno rumbo a las elecciones primarias. El Gobierno, que corre de atrás, busca profundizar la polarización y volcar recursos para recuperar el consumo.
Cuando faltan menos de cuarenta días de la PASO, el oficialismo advierte su importancia política y trata de acortar la diferencia a favor del Kirchnerismo en el conurbano bonaerense y frenar el drenaje de votos hacia la derecha.
Ninguna de las nueve fórmulas presidenciales tiene competencia, con lo cual nada se define en este nivel. Pero la diferencia a favor del primero, implica el triunfo en una suerte de "preelección" con voto obligatorio. Pese a ello generan consecuencias políticas y económicas. Una diferencia de varios puntos a favor de la fórmula Fernández-Fernández puede generar temor en la economía y alterar la estabilidad cambiaria de las últimas semanas. Al mismo tiempo, complica las posibilidades electorales de Cambiemos.
Las iniciativas del oficialismo para impedir las candidaturas de José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión han sido desechadas por la justicia electoral. Para enfrentar la pérdida de votos a favor de estos candidatos, el oficialismo prepara una estrategia de "polarización total", tratando de dar a las PASO el sentido de "todo o nada". Es algo riesgoso, porque en caso de ganar Cristina, el efecto sobre las expectativas económicas puede ser aún peor.
La justicia electoral a pedido del PJ, ha prohibido a Cambiemos el uso de los símbolos del Peronismo (Marcha, escudo etc. que usaba en La Rioja). Cambiemos tendrá PASO en 17 distritos -provinciales y municipales- y serán 44 en el PJ.
Paralelamente, el Kirchnerismo acentúa la unificación del voto peronista, beneficiándose de la desarticulación del "tercer espacio". En el gremio bancario, Alberto Fernández realizó un acto, con la presencia de dos gobernadores Manzur (Tucumán) y Aracioni (Chubut) uno de los tres que va con "boleta corta"; también estuvo en Misiones, donde recibió la adhesión del gobernador justicialista electo (Ahuad) otro de los oficialismos provinciales que compiten sin fórmula presidencial y Cristina Kirchner estuvo en Chaco, donde presentó su libro, en una provincia donde el Peronismo está dividido, pero no en la elección para Presidente.
Alberto Fernández se reunió con gobernadores del PJ y Massa se ha reunido con Cristina, aunque no han difundido una foto del encuentro -como suele hacerse hoy en la política argentina- y tras el viaje que realiza la ex Presidenta a Cuba entre el 2 y el 10 de julio harían actos en conjunto.
El único gobernador de origen justicialista que no se ha alineado con la fórmula Fernández-Fernández es así Schiaretti (Córdoba) pese a que tiene una fuerte presión de sus intendentes para hacerlo. Mientras tanto la fórmula Lavagna-Urtubey avanza pero con dificultades (la justicia electoral autorizó las PASO en CABA). A comienzos de esta semana mantuvieron un encuentro con el Gobernador de Santa Fe (Lifshitz) buscando recomponer una relación con el Socialismo, que quedó en crisis tras la definición de la fórmula y el cierre de listas.
El reagrupamiento del Peronismo tiene lugar en el Congreso, donde los bloques del Peronismo Federal se desarticulan, a la vez que se acentúan las diferencias dentro de Cambiemos. El bloque del Peronismo Federal eligió nuevas autoridades tras la renuncia de Miguel Ángel Pichetto como Presidente. Fue electo -en una elección disputada- un senador de Córdoba (Caserio) y como Vicepresidente otro de Formosa (Mayans). El primero -elogiado por Alberto Fernández- se manifiesta a favor de la unidad del Peronismo y el segundo directamente en apoyo de la fórmula Fernández-Fernández. Todavía quedan integrando el bloque 21 senadores.
En diputados, aproximadamente 20 de los 34 del Peronismo Federal, se han volcado por apoyar la fórmula que lleva a Cristina como candidata a la Vicepresidencia. A su vez el bloque de Sergio Massa ha quedado reducido a 11 diputados, al escindirse el que ha creado Graciela Camaño -que encabeza la lista de diputados nacionales de Lavagna-Urtubey- de 4.
La estrategia de los que están girando en apoyo de la fórmula Fernández-Fernández no es integrarse a los bloques del FPV que responden al Kirchnerismo, sino organizar un "inter-bloque" donde converjan todos los de origen peronista, manteniendo su independencia.
En Cambiemos, al no renovar su banca el Presidente de la Cámara (Monzó) y el Presidente del bloque del PRO (Massot) la conducción ha entrado en crisis. A ello se agrega la disputa entre "verdes y celestes" que se da dentro del PRO, que complica más la situación. Por su parte los diputados de la UCR, que presentaron un proyecto para suspender las PASO para Presidente, se sintieron abandonados por la Casa Rosada, de donde dicen haber recibido la indicación de hacerlo.
En una situación de estas características es difícil que el oficialismo logre la aprobación de algún proyecto en los próximos meses, incluyendo el reciente acuerdo Mercosur-UE. 
Frente al riesgo electoral parece reforzarse el apoyo externo a la administración Macri. Durante la Cumbre del G20, tanto Trump como Bolsonaro dijeron explícita y públicamente que era necesario apoyar al Presidente argentino para evitar el triunfo del populismo en el país. Esto se dio en un contexto en el cual Argentina, junto con Canadá, Brasil y Chile -concurrió a la Cumbre como observador- condenaron nuevamente al régimen venezolano.
El gobierno argentino pretende destinar 8.000 millones de dólares para fomentar el consumo en el período preelectoral -de julio a octubre- y para ello necesitará un nuevo respaldo de Trump ante el FMI. El acuerdo Mercosur-UE es un paso positivo en una dirección correcta, pero está sobredimensionado por el gobierno argentino (los presidentes de los cuatro países del grupo sudamericano se presentan en sus respectivos países como gestores del acuerdo). 
En lo político, ambos grupos regionales necesitaban un hecho que los revitalizara. Meses atrás, la UE había firmado un acuerdo de este tipo con Canadá. Ahora comienza un proceso largo -llevará tres años la primera etapa y una década la segunda- cuyo punto clave es la aprobación de los cuatro parlamentos del Mercosur y los 28 de la UE. El gobierno tratará de usar este acuerdo en la campaña electoral, pero es difícil que el tema interese al grueso del electorado.







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