Integridad y responsabilidad: valores de una buena Policía

Policiales 24 de junio de 2019 Por
En un tiempo donde en algunos sectores se levantan voces de reprobación a la labor policíaca, se refrescan conceptos que, de cumplimentarse, seguramente revertirían muchas situaciones.
FOTO ARCHIVO POLICIA. La complejidad de su función y su relación con el contexto en que se ejerce, no debería subestimarse.
FOTO ARCHIVO POLICIA. La complejidad de su función y su relación con el contexto en que se ejerce, no debería subestimarse.
La mayoría de las personas que participan en la labor policial están dedicadas a la causa de un servicio público honorable y competente y hacen gala sistemáticamente de altas normas de integridad personal y profesional en el desempeño de sus funciones, y aún serían más los que se comportan de este modo si recibiesen la formación y el apoyo institucional adecuados.

UN ELEMENTO
CONTAMINADO
Pero en todos los organismos de Policía existe un elemento contaminado en cierto grado por el incumplimiento de estas altas normas de probidad y profesionalidad que caracterizan en general a la actividad policial.
La forma en que se prestan los servicios policiales depende de toda una serie de variables que incluyen las doctrinas políticas y culturales prevalecientes, así como la infraestructura social y las tradiciones locales.
Los enfoques de la función policial varían desde los basados en un alto nivel de control, caracterizado a veces por el enfrentamiento, hasta los que sostienen que es preferible la “policía por consentimiento”.
El primer tipo suele ser altamente centralizado, preferentemente reactivo y de tipo militarista.
El segundo puede ser centralizado, pero interpreta la actividad policial más bien como una respuesta a las necesidades de la comunidad local en cuanto a la detección y resolución de los problemas que requieren intervención policial.

COMPLEJIDAD DE LA
FUNCION POLICIAL
La complejidad de la función policial y su relación con el contexto en que se ejerce no debe subestimarse nunca.
En algunos países, la Policía es un instrumento directo de la política del Gobierno y una prolongación de la autoridad ministerial.
En otros, es más independiente.
Sin embargo, la Policía tiene, en todas partes, amplios poderes para hacer cumplir la ley, pese a que la índole, calidad y doctrina subyacente de esa ley pueden variar enormemente.

PARA LO QUE
FUERON CONCEBIDOS
En la mayoría de los países, los poderes policiales han sido concebidos para proteger las libertades y los derechos fundamentales de la sociedad pero, como es natural, la delegación de algunos de esos mismos poderes presenta simultáneamente la posibilidad de que sean objeto de graves abusos.
Es posible hacer que los agentes de Policía rindan cuentas de muchas maneras diferentes.
Pueden ser responsables de su desempeño y productividad en términos mensurables con criterio administrativo o empresarial, comparándolo quizá con metas y objetivos fijados por el Gobierno o la comunidad, pero, lo que es más importante, deben rendir cuentas de la forma en que ejercen los poderes que se les han confiado.

LA CONDUCTA Y
LA INTEGRIDAD
Por otra parte, no debe perderse de vista la importancia que adquiere la conducta de la Policía, y lo importante que resulta no caer en la falta de integridad, la deshonestidad y la corrupción.
(Fuente: UNODC Oficina de la Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito. Archivo: Rubén A. Armando).

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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