"Yo no soy un gran científico, pero sí fui un gran descubridor"

Locales 18 de junio de 2019 Por
VICTOR BUSO, CERRAJERO AFICIONADO A LA ASTRONOMIA, DESCRUBRIO EL NACIMIENTO DE UNA SUPERNOVA
FOTO J. BARRERA DESCUBRIMIENTO MUNDIAL./ Víctor Buso (der), junto a Lisandro Gino del Observatorio Astronómico “Pryzbyl – Severin – Amigos de Urania”.
FOTO J. BARRERA DESCUBRIMIENTO MUNDIAL./ Víctor Buso (der), junto a Lisandro Gino del Observatorio Astronómico “Pryzbyl – Severin – Amigos de Urania”.
Cualquiera podría tener a Víctor Buso al lado, en la cola de un supermercado, y podría pasar desapercibido. Ninguno de nosotros se daría cuenta de que es el responsable de uno de los más grandes descubrimientos en la astronomía. Este  cerrajero, encontró a SN 2016gkg: una supernova, en la galaxia espiral NGC 613. Se convirtió en la primera persona en fotografiar el nacimiento de una supernova. Aquellos registros fotográficos que tomó el 20 de septiembre de 2016 hicieron que la prestigiosa Revista Nature lo tomara para una publicación en 2018. Ahí saltó a la fama. 
Buso estuvo en nuestra ciudad el pasado viernes 14, convocado por Lisandro Gino, quien ahora está a cargo del Observatorio Astronómico “Pryzbyl – Severin – Amigos de Urania”. Dio una charla en la EESO Nº 428 “Luisa Raimondi de Barreiro”, en el marco de los 90 años de la institución educativa. En el título de la disertación confluían sus dos saberes: “Las llaves del Universo”.
Su pasión por las estrellas nació de chico. "Fueron pequeñas motivaciones. Mi papá era un obrero y mi mamá era un ama de casa. Me decían que en la luna había un Rey Mago, que me vigilaba siempre, para que me portara bien. Un día me despertó mi papá, muy temprano. Hacía frío y me preguntó si quería ver un cometa. Se ve que lo había escuchado en la radio", contó a LA OPINION.
"Descubrí que con dos lupas podías armar un telescopio improvisado. Mi mamá era cosmetóloga y compraba lupas. Cuando se iban las clientas, las usaba para ver bichos. Cuando combiné las dos, se lo comenté a mi mamá. 'Te hiciste un telescopio', me dijo. Fui al diccionario y busqué que era eso. Descubrí el diagrama de Galileo. Entonces, vi que necesitaba un tubo y busqué latas: de tomate, de cera.... Pero tenía que pegarlas en los tarros. Usaba con un 'choricito' de plastilina. Y a la noche, salía a mirar las estrellas. Buscaba lo que conoce todo chico: 'las 7 cabritas', 'la cruz del Sur' y 'las Tres Marías'. Cuando apunto a ellas y veo que eran muchas más, descubrí una parte nueva del Universo. Eso me selló a fuego. Ahí comenzó mi carrera espacial. Eso fue a los 11 años".
"Esta no es una provincia astronómica. Hay muchos apasionados. Todo surge del legado de gente como Pryzbyl en Rafaela o Meisner en Santa Fe o Campolongo en Rosario. Entonces, empecé a ir a la biblioteca a leer libros. Y a pedir ayuda a los vecinos para poder armar mejores aparatos. Hoy, si querés trabajar de una forma profesional, tenés que comprarlos. No diría que es un hobby, porque es solo placer. Nosotros amamos la tarea, con disciplina. Y cuando se ama, se sufre. No es solo placer", agregó. 
"Cuando falleció mi papá, vendí un terreno. Con parte de ese dinero, me compré equipos y armé un observatorio, arriba de mi casa. En 2015, un tornado me lo destruyó. Con mucho empeño, lo reconstruí. Y eso me permitió descubrir esto: una supernova", cuenta con un lenguaje claro y pausado Víctor. "Una supernova es una estrella que explota. La que yo descubrí es 33 millones veces más grande que el Sol. Pero este es 1.3 millones de veces más grande que la Tierra. La estrella que vi explotar era del tamaño de la órbita de Marte. Si no me hubiera levantado, no le hubiera dado este descubrimiento a la Humanidad", dijo.
"Esas estrellas tienen tanta masa, levantan tanta temperatura en su interior y hay tanta presión, que ahí se van formando los materiales. Toda la tabla periódica que te enseñan en la escuela, se forma en una estrella. Y llega un momento en donde no puede quemar más. Y se cae por su propio peso y explota. Entonces, esos materiales dejan de estar en su interior y pasan a formar parte del Universo. Así se crean estrellas más pequeñas, que van captando esos materiales enriquecidos y se van formando los planetas con esas sustancias. Nosotros tenemos condiciones particulares para que haya vida", explica. 
¿Por qué es tan importante? "Supernovas se descubren todos los días. Es uno de los límites del conocimiento Humano: se quiere saber qué pasa, por qué y cómo explota. Cuando se ponían los ladrillos de esta escuela que cumple 90 años, la Humanidad recién comenzó a comprender que una supernova podría estar relacionado a una explosión. Nunca se había detectado el momento justo de la explosión. Mi registro es único hasta ahora. Tengo la secuencia cada 20 segundos. Esto te da valores importantísimos, porque si no se captura en ese momento, los datos se pierden. Se puede sacar la energía que se desenvuelve, la cantidad de materia, la velocidad de la misma, qué componentes atómicos actúan... Hasta ahora, había modelos, pero no había comprobación. Yo encontré a la supernova en un estado sumamente temprano", respondió. 
"Cuando lo descubrí, me di cuenta de la importancia. Pero no de la trascendencia. Hice el reporte (tuve que llamar a amigos para que pudiera hacerlo, porque no sé inglés) y me empezaron a llamar de afuera para que le pase las imágenes. Y yo quería dárselo a científicos argentinos. Por suerte, me encontraron dos chicos que trabajan en el CONICET, que colaboraban con un científico japonés", contó Buso a LA OPINION. Ellos eran Melina Bersten (especialista en supernovas del Instituto de Astrofísica de La Plata) y Gastón Folatelli (astrónomo de la UNLP). "Nunca se había hecho una publicación argentina en Nature", añadió.
"Yo me pasé la vida practicando el ojo. Y los científicos se pasaron toda la suya practicando con modelos matemáticos. Conjugamos ambas cosas y salió esto", dijo y agregó: "durante 5 días pasé las fotos a La Plata. Si las llevaba en un pen drive llegaban antes", dijo entre risas. "Saqué imágenes durante dos horas. Terminé y tapé y sellé todo, porque sabía que iban a pedir el calibrado del instrumento", indicó.  "Además, tuvimos la suerte de que Hubble había tomado imágenes del sector. Así se sabe cómo era la estrella antes de la explosión", completó. 

OPORTUNIDAD UNICA
"Esto ocurrió a 80 millones de años luz. Esto quiere decir que, cuando la supernova realmente ocurrió, en Rafaela caminaban los dinosaurios", dijo. ¿Qué se siente ver, en vivo y en directo, una imagen del pasado? "Estoy acostumbrado. Uno ve mucho más cuando el ojo está entrenado", respondió. 
Las chances de que Buso pudiera ver esa supernova son las de haber ganado tres bingos. Consecutivos. "La probabilidad es de 100 millones a uno. Una estrella vive millones de años. Se sabe que va a explotar. Pero nunca cuando. Pero a lo mejor está nublado. O es de día. Y que justo esté mirando. Y que sea en ese lugar, en esa galaxia (hay trillones). A esa hora. Pero todos trabajamos con el mismo factor suerte. A lo mejor te pasás toda tu vida para una investigación. No soy un científico, pero si fui un gran descubridor. Y soy un observador nato. He sido reconocido y he motivado a mucha gente", cuenta. 


Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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