Nico merecía otro final en Termas

Deportes 18 de junio de 2019 Por
Nicolás González no pudo cerrar el fin de semana con el resultado que merecía por todo lo realizado en las tres jornadas que el Turismo Carretera llevó adelante en el Circuito Internacional de Termas de Río Hondo, pero demostró su enorme talento sobre el Torino del A&P Competición.
AGENCIA PRENSAPRO BIEN ADELANTE. Nicolás González llegó a estar cuarto en la final disputada en Termas de Río Hondo.
AGENCIA PRENSAPRO BIEN ADELANTE. Nicolás González llegó a estar cuarto en la final disputada en Termas de Río Hondo.
Otra vez lo relegó un toque. Como en otras finales, cuando estaba para conseguir excelentes resultados. Como en Viedma 2017 cuando estaba para hacer podio o en Paraná 2018 cuando era concreta su ilusión de acceder a la "Copa de Oro".
El domingo, en el Circuito Internacional de Termas de Río Hondo, nuevamente vio frustrado su sueño de terminar bien adelante en la séptima fecha. Y cuando más lo necesitaba, por un error ajeno, su excelente performance no pudo verse cristalizada en el resultado.
Se podrá hablar de error de cálculo, pero no de mala intención. Pero lo concreto es que el golpe del Torino manejado por Juan Cruz Benvenuti fue claramente en el pontón derecho del auto conducido por Nicolás González.
Poco antes de esa maniobra el rafaelino llegó a estar cuarto en una competencia que reunió a 46 participantes. Y aunque cedió dos lugares a manos de Mariano Werner y Mauricio Lambiris para quedar sexto, lo suyo era notable y disponía de una excelente chance de sumar muy buenos puntos.
Fue en esa misma vuelta que la imprudencia de Benvenuti lo dejó sin opciones y lejos de conseguir el lugar que se merecía. Poco después, los propios Werner (abandonó) y Lambiris (se retrasó) le hubiesen permitido recuperar lo que era suyo antes del toque.
Bronca. Impotencia. Decepción. Las sensaciones no deben haber sido distintas a las expresadas en la intimidad del equipo y del propio Nico al cabo de una carrera que lo vio arribar en el 18º lugar, cuando estaba para terminar más adelante. Tanto como para meterse entre los cinco mejores.
La primera lectura es dolorosa para quienes seguimos desde siempre a Nicolás y aunque parezca apresurada, es inevitable que así ocurra. Pero con la mente fría, el análisis es diferente.
Nico demostró, por si alguien no estaba convencido, que está a la altura de los mejores en la categoría más popular. No es la primera vez que el rafaelino lo puso de manifiesto. Hasta me atrevo a decir que es una constante, que se da reiteradamente, cuando se repasan las estadísticas.
Hoy pinta el número 19, que pudo haber sido más bajo de no mediar algunas situaciones poco felices en el campeonato pasado. No es poca cosa para un equipo que, ni por asomo, maneja los recursos económicos que sí tienen, claramente, los más poderosos.
Nico, por ejemplo, por tener un presupuesto muy ajustado, ni siquiera puede realizar pruebas, como sí lo hace la mayoría del parque que hoy compite en Turismo Carretera. Y no hace falta agregar que, en ese aspecto, otorga una ventaja importante.
Pero al margen de tantas referencias, existe una que es inapelable: Nico ocupa un lugar entre los grandes, al margen de los resultados, que en todo caso, son importantes, pero no determinantes, a la hora de evaluar las condiciones del protagonista.
Nicolás tuvo la mejor escuela. Se inició en las Minimotos y pasó al Karting, dos especialidades que lo fueron formando como piloto. Después, pegó un salto de calidad y desembarcó en el automovilismo nacional, sumándose a la Mégane (peleó un campeonato con Agustín Canapino) y poco después al TR Series, donde también fue uno de los buenos animadores.
Hasta que un día, su grupo de apoyo, liderado por su padre Gerardo, decidieron apuntarle a un objetivo superior y surgió como una buena opción una de las teloneras de la ACTC.
Su labor en el TC Pista lo llevó a consolidarse y a obtener un subcampeonato, que le permitió sellar el pasaje a la categoría en la que todos quieren estar: el Turismo Carretera.
Hoy, en su cuarta temporada, no solo es reconocido, sino también respetado, que es más relevante. Así lo certifican sus rivales, que saben muy bien de sus cualidades. Nicolás, está claro, supo ganarse todo lo que hoy está disfrutando, por mérito propio. Y de quienes siguen apostando por sus valores, tanto arriba como abajo del Torino que hoy representa a la ciudad y a toda la región.

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