Ampliar los extremos para profundizar la polarización

Notas de Opinión 18 de junio de 2019 Por
Es la consigna que se impuso en la definición de las fórmulas presidenciales.
Por Pablo Sieira 

Más allá de las diferencias de estilo e ideológicas que tienen Mauricio Macri y Cristina Kirchner, esta vez tuvieron una coincidencia notable: ambos eligieron como compañeros de fórmula operadores políticos más que candidatos, con el fin de lograr nuevos acuerdos y ampliar su espacio. El poder no tiene ideología.
En primer lugar, los dos lograron el efecto sorpresa. La decisión de la ex mandataria de ir como candidata a vice y bendecir a Alberto Fernández como postulante presidencial generó el mismo revuelo mediático que la elección de Miguel Pichetto como compañero de fórmula por parte del Presidente.
Pero además, los dos pusieron por delante la capacidad de armar por encima de la popularidad en sus respectivos compañeros de fórmula, dado que ni Fernández ni Pichetto pueden sumarles votos pero sí operar y moverse por el laberinto de la política para ampliar sus respectivos espacios políticos.
Y es que los elegidos tienen más cosas en común entre sí que los electores, como la predisposición a sentarse a conversar con cualquiera para negociar lo que haga falta y sus buenos vínculos con el establishment político, económico y judicial.
Lejos de romper con la polarización, el Presidente y su antecesora la profundizan al elegir, desde los dos extremos de "la grieta", a dos figuras que pueden tejer acuerdos con quienes están "en el centro" y acercarlos a sus campamentos para que, al final, no quede nada (o lo menos posible) en el medio.
Así, Fernández cerró un acuerdo con el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, y tendió puentes con gobernadores peronistas que se habían distanciado del kirchnerismo, mientras Pichetto fatiga los teléfonos de su despacho en el Senado para armar una red de peronistas que sirvan a Macri.
Según supo NA, el senador estuvo hablando con dirigentes de extracción peronista del interior del país para contenerlos y evitar que se despeguen del oficialismo nacional, al tiempo que su armador estrella, el ex diputado Humberto Roggero, a tejer vínculos en la provincia de Buenos Aires con "compañeros" olvidados por el kirchnerismo; lo que queda del duhaldismo.
En este sentido, Roggero ya conversó con el ex intendente de Avellaneda Baldomero "Cacho" Álvarez, el histórico dirigente bonaerense Francisco "Chicho" Basile y el ex diputado nacional Eduardo Camaño, recordado por haber sido uno de los fugaces presidentes del fatídico diciembre de 2001.

EL IMPACTO EN
EL CONGRESO
Los primeros efectos de la amplitud táctica elegida por Macri y Cristina Kirchner empezaron a notarse en el Congreso.
El acuerdo que logró Fernández con Massa, se reflejará en el trabajo coordinado que empezarán a llevar adelante en la Cámara de Diputados los bloques del Frente para la Victoria-PJ, parte del Frente Renovador y la bancada de Felipe Solá.
También podría haber una marcha atrás en la tan anunciada salida de Emilio Monzó de la Cámara baja, si es que la incorporación de Pichetto lleva a Macri a replantearse el desplazamiento del "ala política" del oficialismo.
En tanto, en el Senado, el salto de Pichetto al oficialismo llevará a que buena parte del Bloque Justicialista que presidió hasta ahora se acerque al que integra Cristina Kirchner, aunque sin mezclarse por el momento.
Así lo indicaron miembros de esa bancada que señalaron, además, que varios de ellos ya tuvieron contactos telefónicos con Alberto Fernández, principal interesado en unir a los dos bloques.
La confirmación de las dos fórmulas empezó así a tener efectos concretos, aunque el escenario todavía está abierto, debido a que las candidaturas recién quedarán firmes el 22 de junio y hasta esa fecha todavía puede haber alguna otra sorpresa.
Este año Cristina Kirchner rompió con su costumbre de mantener el suspenso hasta último momento: anunció su decisión casi un mes antes del cierre de listas, tiempo suficiente para que Fernández tejiera nuevos acuerdos.
Cumplido esto, sólo resta inscribir las candidaturas. ¿Retomará la ex presidenta su vieja costumbre de sorprender en el último minuto? ¿Y si el 22 de junio a última hora pega un último volantazo que cambie el mapa electoral sin que el oficialismo tenga tiempo de responder?.
No hay fuente capaz de anticipar eso, pero teniendo en cuenta los golpes de efecto que se vienen dando en esta campaña, valen esas interrogantes. Toda la atención estará ahora puesta en el día del cierre de listas. (Especial de NA)

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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