Nos duele todo

Deportes 17 de junio de 2019 Por
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FOTO WEB PREOCUPANTE DEBUT. / Más allá de la derrota, la imagen que dejó Argentina ante Colombia fue muy pobre.
FOTO WEB PREOCUPANTE DEBUT. / Más allá de la derrota, la imagen que dejó Argentina ante Colombia fue muy pobre.

Todavía hay margen para ampliar ese umbral del dolor, que esta dispuesto ha no dejarnos un espacio ni para respirar, eso que se llama alivio, lejos está por llegar al corazón del hincha argentino.
El sábado en el estadio Fonte Nova, la historia se repitió con crueles aristas a las padecidas, una año atrás en Kazan, por echar mano a un recuerdo mas fresco, pero podríamos armar una secuencia que nos remonte a los últimos días del ciclo administrado por Marcelo Bielsa.
Hago esta referencia para dejar claro, que la decadencia del fútbol argentino, no tiene relación estricta con determinados entrenadores y que en todo caso, estos, son la síntesis de esos desórdenes compulsivo.
Acorralarlo a Scaloni, debutante en esto de ser jefe de un equipo de elite del futbol mundial, es tomar un atajo que resuelve la comprensión de esta coyuntura, pero que desautoriza una mirada mas global; es decir, si achacarle al entrenador rosarino, los escasos reflejos para cambiar la historia de un partido, que se presentó poco gobernable, desde el arranque mismo frente al entusiasta Seleccionado Colombia, es una razón insuficiente para desacreditarlo. Sus antecesores, a cual mas experimentados y baqueanos en el cargo, en varios pasajes de sus ciclos, dejaron mucho que desear y mas temprano que tarde, también fueron devorados por el sistemas.
La AFA se ha quedado sin políticas válidas en los temas de selecciones y si bien, se busca refrescar en nombres, el staff de formadores y técnicos, educados en sistemas mas compatibles con las jugadores de las nuevas generaciones, los resultados no aparecen en tiempo y forma.
Colombia ha dejado otra enseñanza, ya la habíamos recibido del futbol venezolano en ese bochornoso traspié en Madrid y en alguna medida, que todavía perdura dolorosamente, el combinado chileno, también nos advirtió, de esos síntomas que ahora, frente al espejo, nos producen rechazo.
El recambio viene con traumas y algunas afrentas a la historia; por ejemplo para salir de lo 90 minutos en Salvador: la caída ante los Cafeteros, interrumpió un invicto en Copas América, de 16 partidos sin derrotas, la última fue en la final del torneo organizado en Venezuela, esa tarde en Maracaibo, el equipo dirigido por el Coco Basile, caía ante Brasil 3 a 0, pero empezaba un tiempo de grandes fortalezas, pese a los títulos que se escaparon injustamente.
Ya ni siquiera nos quedan esos incentivos en este tipo de competencias; Brasil nos interpela y nos obliga a pasar esta pared, con las mayor pericia posible, sin que las secuelas se extiendan al comienzo de las eliminatorias para conseguir ubicación en el próximo Mundial a jugarse en Catar.
Adelantarnos a ese escenario de competencia puede ser prematuro, recién se van a jugar a partir del 2020, pero si las consecuencias de éste torneo, que recién comienza, son las que se intuyen, nos dejarían perplejos para lo inmediato.
Por eso, ese tibio saludo desde la mitad del campo de juego del majestuosos estadio ubicado en las orillas de la Fonte Nova, fue solo un cumplido y de eso, los futboleros, estamos algo cansados, por que a esta altura, ya nos duele el cuerpo o mejor dicho, nos duele todo.

DI MARIA SE FUE SIN SALUDAR

Alguien le torció la mano a Lionel Scaloni, es probable que haya sido el mismo que influyo en la decisión de Jorge Sampaoli, una año atrás, cuando decidió los 23 nombres para el Mundial; será la historia que repercute y no permite interfiere en la libertad de las decisiones que deben tomar los entrenadores, será el entorno, que acomete como una especie de autodefensa o solo, la debilidad de los entrenadores de turno....preguntas sin respuestas.
La inclusión de Angel Di María, no estaba en los planes del nuevo técnico; Scaloni tenia otros planes y otras piezas para esa posición. El Flaco en estos últimos tiempos fue un gran simulador y esa cualidad, le ha dado un predicamento, por encima de las reales influencias en los equipos en los que participó; no obstante eso, este bonus de participar en este torneo, estuvo auspiciado por otros factores de poder, que lo llevaron casi naturalmente, a subirse al avión en Ezeiza.
El sábado, cuando se quedó en el vestuario sin razones físicas que explicaran la prematura salida de un equipo que todavía, mantenía una cierta paridad con el rival de turno, Scaloni, le soltó la mano y da la sensación, que esto será para siempre.
Salvo que, este notable delantero, se reinvente y deje a todos otra ves, con la boca abierta y echándolo de menos.
El miércoles Argentina se muda a Belo Horizonte para jugar el segundo compromiso de esta Copa América, lo espera el seleccionado paraguayo dirigido ahora por Eduardo Berizo y tambien sus propios rivales, esos que lo atribulan por momentos y lo dejan desamparado, con pocos atenuantes y muchas dudas sobre la salud de su juego y la capacidad para revertirlo.
Una crónica que seguiremos desde LA OPINIÓN con la misma pasión y expectativa.

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