La Huella del Inca: Catamarca

Hábitat 10 de junio de 2019 Por
El arquitecto Hugo Poggi nos cuenta su maravillo recorrido por la Huella del Inca, en el noroeste argentino.
Shincal de Quimivil

Este viaje, que fue realizado en febrero de 2017 junto a su familia, tuvo una singular planificación, ya que según Hugo, era un destino que hacía mucho tiempo quería conocer y sobre todo pensando en las particularidades históricas – arquitectónicas de nuestras culturas originarias.

“El objetivo era realizar un recorrido turístico-arqueológico,  para llegar a destino y vivir el carnaval jujeño.” señala Hugo.

En el recorrido priorice conocer algunos sitios arqueológicos y lugares poco tradicionales para la oferta turística, con la idea de entender y comprender el legado cultural originario e ir viviendo sus manifestaciones actuales.

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En la hoja de ruta diseñada previamente,  ingresé al  noroeste (NO) desde Catamarca,  para luego tomar R40;  visitando así: Londres, Belén y Santa María.  Luego, seguí camino hacia la provincia de Tucumán y en la misma visité Amaicha del Valle,  donde se realiza para esa fecha,  la Fiesta Nacional de la Pachamama, una celebración local, que se remonta a los orígenes, donde la comunidad se reunía para agradecer a la madre tierra, a través de ofrendas, los obsequios que ella entregaba durante todo el año.  El festival se realiza coincidentemente con los festejos de Carnaval.  

Este viaje continúo por la Salta, a la ciudad de Cafayate, visitando algunos sitios sagrados para la comunidad diaguita calchaquí, como la Cueva del Suri, donde se pueden apreciar una serie de pinturas rupestres.  Desde allí, por la RN 68  hasta Salta Capital, visitando Alemanía un pueblito muy interesante para hacer un alto y observar lo que quedó de aquellos tiempos en que se respiraba oro y ferrocarril. Desde el pequeño pueblo empieza un paraíso visual que tiene como protagonistas a los  Valles Calchaquíes y la Quebrada del Río Las Conchas mostrando las huellas dejadas por  el viento, erosionando y dando forma a montañas de colores únicos.  La Garganta del Diablo,  El Anfiteatro, entre otras formaciones.
El tramo final de este recorrido de ida fue, desde Salta Capital, hasta Jujuy por el camino de “la cornisa” pasando por las yungas,   hasta Jujuy para culminar haciendo centro en Purmamarca, Jujuy. 

En primera persona

Caminar en la actualidad por el lugar es una experiencia única y estremecedora.  A cada paso pueden verse construcciones con pirca, restos de cerámica, morteros. Subir a alguno de los cerros gemelos por esas escalinatas de piedra produce una sensación de trasladarse en el tiempo, no solamente un ascenso físico sino también espiritual, y  una vez arriba, nuestros ojos buscan el sol y se escuchan los sonidos de la tierra, los pájaros, el viento. En todo momento nos invade la sensación de pisar un lugar sagrado, con una energía estremecedora. Todo parece perfecto, las distancias que el ojo abarca, la vista a los cerros de fondo, el río.  El valle, la conjunción naturaleza, tierra,  hombre y construcción como un todo.  Que ha nacido y ha habitado por siempre allí.

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En la actualidad los guías son de comunidades de pueblos originarios, que gestionan el  ingreso y administran el lugar, cuidándolo, protegiéndolo y mostrándolo orgullosamente.


CAPSF

Colegio de Arquitectos de la Provincia de Santa Fe
Distrito 5

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