Carlos Pino: estilo trovador

Información General 02 de junio de 2019 Por
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FOTO M. BUSANICHE EMOCIONES// Nilda Godoy, Stella Zeballos y Gloriana Tejada escuchan las anécdotas de Carlos Pino de allá lejos y hace tiempo con Armando Tejada Gómez.
FOTO M. BUSANICHE EMOCIONES// Nilda Godoy, Stella Zeballos y Gloriana Tejada escuchan las anécdotas de Carlos Pino de allá lejos y hace tiempo con Armando Tejada Gómez.
Como una voz milenaria resuena en las almas del pueblo. Como aquellas versiones antológicas de los insuperables años en los que la música popular de raíz folclórica sumaba intérpretes y adeptos. Temas logrados por los más grandes y talentosos autores y compositores en el acentuado canto de un hombre forestal. Que había visto la herida del quebracho en sus primeras imágenes allá en la chaqueña Colonia Baranda, plena de gorgeos alados y de quebrantos humanos. Abuelo de antigua luna/ Patria boreal de los pájaros/ desde el vigor de la tierra/ alza su sombra el quebracho. Con una precaria valija de sueños que se afincó en Rosario de Santa Fe, permitió se desarrolle un proyecto superador donde el compromiso, la militancia, la calidad, la estética, se daban cita para aunar esfuerzos y obtener el mejor resultado: Nacían Los Trovadores del Norte, que dieron paso luego a Los Trovadores. La coloratura de Carlos Pino se hizo lugar entre los destacados. Inolvidables arreglos en su decir de Para ir a buscarte, Cuando tenga la tierra, El Paraná en una zamba, de aquellos tiempos idos, pero con la permanencia de ese repertorio que ha quedado en la memoria colectiva. Lo he visto caer vencido/ entre el estrépito bárbaro/ derrumbando en el silencio/ el alarido del Chaco. Después la propia obra compartida con Armando Tejada Gómez, con Rafael Ielpi, entre tantos poetas de alta consagración. Y nadie se olvida de esos detalles. Este mes de mayo dejó en evidencia esa situación ante todos los presentes. Este tenor del afamado conjunto vocal que llevó al éxito tantos títulos que hoy siguen siendo emblemáticos estuvo en dos acontecimientos para mencionar: el desagravio a Armando Tejada Gómez que se concretó en la ciudad de Santa Fe y la presentación en el ciclo Universo Chamamé en el Centro Cultural Kirchner de Buenos Aires.

La exsala de la Lotería de Santa Fe
Fue el sábado 18 de mayo pasado. Los músicos santafesinos Nilda Godoy y Cacho Hussein habían organizado una semana de actividades para homenajear a Armando Tejada Gómez, poeta tan prestigioso como perseguido. Fue en ese mismo lugar -hoy Centro Cultural Provincial “Francisco Paco Urondo”- cuando en octubre de mil novecientos setenta y seis no le permitieron subir a escena y lo deportaron a San Nicolás de los Arroyos aclarándole cuando lo dejaron ahí que había sido declarado persona no grata en la provincia de Santa Fe. Nadie se dio cuenta de los que habían dado la orden miserable que seguían estando en territorio argentino gobernado por los mismos militares que lo estaban prohibiendo. Tampoco se dieron cuenta cuando el poeta dijo que todo lo que llevaba consigo lo tenía “acá” señalándose su frente. El duende de la madera/ duerme un sueño milenario,/ un siglo de viento verde/ en donde canta el verano. En el reconocimiento estaban Gloriana Tejada, hija mayor de Armando, que hizo una semblanza de su padre con especial dedicación a su vida de carencias y luchas, y también Carlos Pino, amigo del poeta nacido en la mendocina Guaymallén, que contó anécdotas de esas historias compartidas entre brindis y recitales, asados y trasnochadas. No fue sencillo para este cantor hacerle frente a la emoción, pero interpretó desde lo más profundo de su guitarra y de su entonación el tema compartido “Entraña de árbol”, que cuenta la historia del pueblito natal y su crudo entorno. Todo engalanado con la anécdota suprema de la génesis de esa obra. Esta guitarra que toco/ no olvida su entraña de árbol,/ su raíz de Chaco y de luna/ florece cuando yo canto.

La escena porteña
El día del Primer Gobierno Patrio, Carlos Pino cumplió sus primeros setenta y nueve años de vida. El domingo 26, estaba incluido en la programación del ciclo musical Universo Chamamé que se ofreció en la sala Argentina del CCK. Allí recordó que comenzó a cantar a los veintitrés. Sin embargo, las décadas se van mimetizando para asegurarle al cantor el mejor destino. Música y vida es una simbiosis en él. Tanto como ello con su público. Carlos Pino apareció en escena y el aplauso estalló sin mediar un segundo. El recibimiento era insuperable. Los músicos introducían el emblemático rasguido doble que lo llevó a todos los lugares de nuestro país y del exterior. Y ahí nomás se escuchó: “Te acordás mi chinita del Puente Pexoa donde te besé…” mientras el eco de las palmas aceleradas se mantenía sostenido. Vinieron Nendivei, Carrero cachapecero, Sargento Cabral, tantos íconos perdurables del cancionero nacional auténtico. Y todo se fue repitiendo. Alternaron los cantores que marcaron una época gloriosa en el género como fueron Cacho Espíndola, Daniel Osuna y Marcelo Gatti, junto a una banda estable integrada por Javier Acevedo en acordeón, Marcos Flores y Aldy Balestra en guitarras, y Marco Antonio Fernández en bandoneón. Una platea generosa recibió de la mejor manera a cada una de esas voces reconocidas. Pero cada interpretación del chaqueño la avivaba un poco más. Nadie dejó de homenajearlo, todos sumaron su energía para saludar cada verso hecho canción ese día. Y tuvo que volver a escena, a saludar, a entregarles el corazón, a secar sus lágrimas, y a preguntarse inocentemente una vez más: ¿Por qué? Para sorprenderse como tantas veces. Yo soy nacido en Baranda/ un lugar muy olvidado./Se llevaron el tanino/ y el pueblo se fue secando. ¿Hay dudas de que es su tiempo de cosecha?




  






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