¡Que vuelvan todos!

Notas de Opinión 12 de mayo de 2019 Por
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En 2001 fue planteada por la mayoría de los argentinos la proclama "que se  vayan todos". El resultado fue que no sólo no se fue nadie sino que hubo más incorporaciones a ese pintoresco universo corporativo de la clase política. Que es necesaria, está fuera de dudas, pero también que no sabe de depuraciones. Todo lo contrario, cada vez está más gorda. Y así venimos andando desde hace tiempo, demasiado sin dudas. Veamos la actualidad y los años más recientes, todo parece cambiar pero queda en eso, sólo simulaciones, nada cambia y todo va volviendo a su lugar. Excepciones hechas de algunos que por cuestiones que no viene al caso volver a puntualizar aunque todos saben bien de que se trata, están por ahora detrás de las rejas, aunque nadie pueda asegurar hasta cuando -ni siquiera por lo que fijan sus condenas-, estimándose que de acuerdo a los vaivenes pendulares de nuestra justicia, bien puede ser hasta octubre, a más tardar diciembre cuando asuma otro gobierno, si es que vuelve el kirchnerismo tal lo plantean las posibilidades de este momento. Seguramente con chances cambiantes de aquí a octubre, aunque cada vez con menor margen.
De ese mismo grupo enrejado quedan otros sin el mismo destino por la protección de los fueros, caso estandarte el de Cristina Kirchner, gracias a la cobertura de la curiosa "teoría Pichetto" en el Senado, que le permite no sólo eludir la prisión sino también ser seguramente candidata a la presidencia -una sanción firme también consiste en prohibición para ejercer cargos públicos-, aún con sus once procesamientos, cinco pedidos de prisión preventiva y varios juicios en danza, uno de ellos a punto de comenzar dentro de unos días. De paso, como para tener siempre presente las disparidades -tal vez caería mejor "disparates"-, recordemos que De Vido no tuvo la suerte de tener un Pichetto en Diputados, siendo desaforado y dando por lo tanto con su humanidad en la cárcel. Como vemos, ante iguales situaciones hubo diferentes soluciones. Lo todavía más negativo es que casos como este apenas llaman la atención, pues nos hemos ido acostumbrando. Por ejemplo con fallos judiciales que ante iguales hechos sancionan tanto blanco como negro. Mejor dicho garantistas y tradicionales. Ni vale aclarar que los garantistas o zaffaronistas son los que se preocupan por salvaguardar y preservar a los delincuentes. Con recordar que Zaffaroni sostiene que una violación cometida en la oscuridad no es tan grave, queda todo dicho, no son necesarias más argumentaciones.
Volvamos al día a día. La presentación que hizo CFK sobre su libro "Sinceramente" fue lo que se esperaba. Mostró a una Cristina suave, sin altisonancias, sonriente, componedora. Varias veces llamó a silencio a una militancia que tanto estaba en las primeras filas del salón como en el exterior -se movilizaron colectivos desde todo el Conurbano-, se salía de la vaina para explotar en los clásicos cánticos del vamos a volver o contra el gobierno-dictadura. En esencia, más que la presentación de un libro fue un acto político, aún sin haberse concretado el lanzamiento de su candidatura. Fiel a su estrategia, lo mantendrá en stand-by  hasta último instante, si bien hubo sugerencias que apuntan en esa dirección, sin necesidad de disimulos.
Hubo también varias referencias al libro -que muchos aseguran fue escrito por la periodista María Seoane, un estilo muy utilizado, incluso también aquí en Rafaela-, con una característica propia del kirchnerismo con fuertes distorsiones de la realidad, que en lenguaje más directo se trata de mentiras.  O verdades a medias, acomodando situaciones a gusto propio. Incluso fueron adulteradas estadísticas como los 207.000 planes sociales a fines del gobierno K, que fueron en realidad 270.000 más otros 100.000 que se daban desde otro ministerio. Pero bueno, al fin y al cabo apenas son detalles.
Algo llamativo y que marca el andarivel por el cual andaría una tercera presidencia de CFK es el elogio que hizo de José Bert Gelbard, quien fue un estatista a ultranza como ministro de Economía de Héctor Cámpora. Para encontrar algo de aire tras su gestión, luego vino el "rodrigazo" de Celestino Rodrigo. Si hablamos de ajustes y devaluaciones, las de este tiempo son nada  comparadas con aquellas. Si Gelbart es el modelo a seguir -o en su defecto el de Trump, cuya economía elogió Cristina sin ruborizarse-, y además se lleva adelante la iniciativa de Mempo Giardinelli, avalada por la propia  ex presidenta, de hacer una nueva Constitución y eliminar el poder judicial, con una Corte integrada por militantes, pues entonces estaremos viendo cada vez más cerca el modelo Venezuela.
Así las cosas, de ese no tan lejano "que se vayan todos", hoy queda la sensación de estar frente al "que vuelvan todos". 

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