La sexta extinción masiva

Editorial 09 de mayo de 2019 Por
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Mientras la comunidad científica enciende todas las alarmas posibles para anunciar las consecuencias que se avecinan por el cambio climático la falta de voluntad de los gobiernos para avanzar decididamente en medidas de protección del medio ambiente abren interrogantes en torno al futuro del planeta y en especial a la calidad de vida de la humanidad. ¿Qué pasará si finalmente el agua dulce se vuelve un recurso escaso? ¿Y si la contaminación de los mares reduce los recursos ictícolas? ¿Y si la tierra un día pierde su fertilidad ante tanta exigencia y falta de cuidado?
Nuevas evidencias de los investigadores del clima en la Tierra advierten que un millón de especies están amenazadas de extinción y el ritmo se acelera, según un informe de la ONU que reclama un "cambio profundo" de la sociedad para reparar el daño a la naturaleza. En este texto sin precedentes publicado el lunes, el grupo de expertos de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (IPBES) plantea un panorama sombrío para el futuro del ser humano, que depende de la naturaleza para respirar, beber, comer, calentarse e incluso curarse. Robert Watson, presidente del IPBES, afirmó con total crudeza que estamos erosionando los fundamentos mismos de nuestras economías, nuestros medios de subsistencia, la seguridad alimentaria, la salud y la calidad de vida en todo el mundo.
De acuerdo al nuevo reporte, por la desforestación, agricultura intensiva, sobrepesca, urbanización galopante, minas el 75% del entorno terrestre está "gravemente alterado" por la actividad humana, mientras 66% del marino también está afectado. El resultado de esta sobre explotación de los recursos es que un millón de especies animales y vegetales de los 8 millones estimadas en la Tierra están amenazadas de extinción y muchas podrían desaparecer "en las próximas décadas".
Se trata de una constatación de acuerdo con lo que muchos científicos describen desde hace años: el inicio de la sexta "extinción masiva", un término que no fue mencionado en el informe, y la primera de la que el hombre es responsable. Con un tono más esperanzador, Mark Tercek, presidente de la ONG Nature Conservancy, consideró que esta extinción podría frenarse si actuamos de forma decisiva ahora. En este sentido, Watson subrayó que no es demasiado tarde para actuar, pero hay que empezar ahora para avanzar hacia el primer objetivo, que es ralentizar los "motores" de la pérdida de biodiversidad que amenazan al hombre al menos tanto como el cambio climático.
Este nuevo informe en el que trabajaron 450 expertos durante tres años identifica a los cinco principales responsables por este orden: el uso de tierras (agricultura, desforestación), explotación directa de recursos (pesca, caza), cambio climático, contaminaciones y especies invasivas. Mientras que el cambio climático podría ascender en esta escala, agravando los otros factores, si bien algunas acciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero podrían aportar beneficios directos a la naturaleza.
Asimismo, el trabajo de los expertos centra en el sistema agroalimentario como el primer objetivo en busca de cambios sustanciales en los procesos. Justamente un sector en el que la Argentina tiene las máximas fortalezas como país por su capacidad de producir alimentos para 400 millones de personas, es decir diez veces más a la cantidad de sus habitantes. Al respecto, el informe de la ONU señala que alimentar a 10.000 millones de personas en 2050 de forma "sostenible" implica una transformación de la producción agrícola (agroeocología, mejor gestión del agua) pero también en los hábitos de consumo (régimen alimentario, derroche). En línea con esta premisa, Eric Darier, de la organización ecologista Greenpeace, elogió este llamamiento a un cambio de los regímenes alimentarios, hacia una dieta que se base más en los alimentos de origen vegetal para reducir el consumo de carne y de productos lácteos, cuyos impactos negativos sobre la biodiversidad, el cambio climático y la salud humana son de sobra conocidos.
De todas formas, en el texto final del IPBES no hay un llamamiento directo a comer menos carne, lo que indica probablemente que algunos países productores se opusieron a esta mención. En la agenda de trabajo para la comunidad mundial en materia climática se anticipa que los Estados miembros del Convenio de la ONU sobre la Diversidad Biológica (COP15) se reunirán en 2020 en China y los defensores del medioambiente esperan que adopten un marco de actuación ambicioso hasta 2050 para preservar el planeta. Así, entre las soluciones barajadas por el IPBES para mejorar la "sustentabilidad" del sistema económico, destacan desde la instauración de cuotas de pesca "eficaces" hasta alejarse del dogma del crecimiento.
La cuestión es cambiar los paradigmas sobre los que se asienta hoy la humanidad, tal como lo definió Eduardo Brundizio, uno de los principales autores del informe, que dijo que el objetivo debe ser la calidad de vida y no el crecimiento económico.


Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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