En busca de… Florencia Tutusaus, escenógrafa

La Palabra 11 de mayo de 2019 Por
Elementos visuales Nacida en Mendoza, egresó de la Universidad Nacional de las Artes estando radicada en la capital del país donde vive actualmente. Desarrolla su tarea investigativa a la par que trabaja en diferentes ámbitos relacionados con la escena. Es una de las responsables de darle forma a los objetos de mano que se ven en las obras de teatro. En este encuentro con LA PALABRA detalla los aspectos menos conocidos de su profesión.
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1 / 2 - archivo Florencia Tutusaus - Actividades de Florencia Tutusaus: Baile, dibujo, pintura, restauración, escenografía

LP - ¿Qué es un escenógrafo?

F.T. - ¿Y qué es un escenógrafo? Porque en realidad es una pregunta sin respuesta. Porque no lo podemos circunscribir al que hace la estética de la obra. Entonces ¿qué es la obra? Performance, danza, ópera, es mucho más. Entonces un escenógrafo no puede hacer stands, una fiesta. Empecé a teorizar, no hay mucho material escrito sobre escenografía.

LP - El escenógrafo puede ocupar diversos lugares de trabajo en su profesión.

F.T. - Sí. Pero hay una diferencia entre el escenógrafo que viene con el boceto, habla con nosotros, y nosotros ejecutamos la idea, y los que somos técnicos adentro o ejecutores de esa idea, que muchos somos escenógrafos, pero no todos trabajamos de eso. Están el realizador y el diseñador, son todos formados, tienen que tener una visión estética de los objetos. Lo que va en el escenario no está porque sí, todo tiene una simbología y están pensados.

LP - ¿El escenógrafo se sigue formando dentro o fuera del espacio laboral?

F.T. - Indefectiblemente pasa, aunque no lo quiera. Antes se hacía mucho boceto a mano, y hoy con los 3D y todo eso, hay muchos que se resistían a usarlo y ahora lo hacen, porque el tiempo es otro, las exigencias son otras, empiezan a tener asistentes más jóvenes, entonces es como una ola que te empuja.

LP - Además del baile ¿hay otras disciplinas que te fueron interesando?

F.T. - En baile, todo: bailé clásico, tango, español, folklore, salsa, tap. Lo hice por gusto, pero si no hubiese tenido la exigencia que tenía, hubiese sido bailarina. De chica siempre fue dibujo, pintura, restaurar muebles, renovar muebles, lustrar muebles. Tenía un abuelo que le gustaba mucho la carpintería, había puesto un tallercito en su casa, le gustaba hacer muebles, y algo me inspiró él. Me decía cómo se pasa el barniz, así fue que a los quince me renové todo el juego de mi habitación.

LP - ¿El nombre de ustedes como técnicos está en alguna parte como responsables del trabajo que hacen?

F.T. - En ninguna parte. Están los jefes de sección. El público no nos conoce.

LP - ¿Tu trabajo también lo desarrollás fuera del ámbito del San Martín?

F.T. - Lo que más me gusta y a lo que más me dedico es a hacer planos, bocetos. También doy clases en la UNA a partir de ganar un concurso como ayudante de cátedra en Taller proyectual teatral que tiene cinco niveles, porque tengo mucha experiencia en planimetría, bocetos en 3D, análisis técnico, y es para lo que también trabajo particular. Me llaman escenógrafos y les hago todo el proyecto técnico con el boceto, la planta, el corte, los despieces, y la preparación de esa carpeta técnica.

LP - ¿Qué contenido tiene la materia que das en la UNA?

F.T. - Se llama Taller proyectual teatral, en cinco niveles, a los alumnos les hacemos leer obras de teatro, les damos opciones según el nivel, y cada uno elige una obra por sensibilidad o porque sea. Todo el cuatrimestre, están desarrollando un proyecto donde aprenden a hacer el boceto, el boceto técnico, los planos, el corte, como si lo fueran a construir, y nosotros estamos cumpliendo un rol de directores, guiando un poco. En cada nivel le planteamos una complejidad diferente. Ese trabajo final queda en una maqueta.

LP - También desarrollaste maquillaje y vestuario.

F.T. - En la carrera sí, pero no me dediqué a eso.

LP - Lo que estás haciendo ¿coincide con lo que hubieras elegido?

F.T. - Sí, me quedo con todo. Lo lindo que tiene esta carrera es la variedad de cosas. Nunca un día va a ser igual a otro. Siempre es distinto. Recién estábamos pintando unas lámparas que si las mirabas de lejos decías: son peltre, son metálicas, y de cerca eran canutitos, maderitas, un ensamble de objetos que nada tenían que ver con esa apariencia.

LP - ¿Hacés para vos en tu vida privada algo similar a lo que construís en lo cotidiano?

F.T. - Sí. Uno está siempre en el tema. Y lo que pasa es que tenemos el ojo tan afinado con los colores y las tonalidades que en el seno familiar se discute.

LP - ¿Alguna anécdota?

F.T. - Una vez me pasó que estaban haciendo una obra en el Coronado y yo estaba con un pantalón amarillo. Enrique Pinti es muy cabulero. Y me acuerdo que pasé por todo el escenario para ir a los talleres, y Pinti sentadito en la punta no me sacó la mirada con cara que no poder creer lo que estaba pasando. Después me entero que él era cabulero y cómo se me iba a ocurrir subirme al escenario con un pantalón amarillo. En la fabricación es un trabajo muy divertido, ayer llegaron armas de utilería, que las pusimos a tono, y nos sacamos fotos. Nos divertimos con lo poco.

LP - ¿Qué proyecto personal tenés pendiente?

F.T. - Me gustaría ahondar un poco en el audiovisual, el año pasado trabajé para Disney para la serie que van a estrenar en julio, Bia, donde hice mucha parte técnica de planos, y fue un lenguaje distinto porque la forma de dibujar es distinta, me gustaría ahondar un poquito más en eso porque siento que ahí estoy más distante.

LP - ¿Cuál es el destino de una escenografía una vez que se usó?

F.T. - Tengo entendido que se guardan en el depósito que tiene el Teatro San Martín en el barrio de Chacarita para ver si se repone la obra, o si se puede reciclar y se desarma. La vida útil del material depende de cada caso: la gomaespuma dura poco, el telgopor con el tiempo se tiene que descartar, las maderas según las características. 

LP - ¿Trabajaste para la televisión?

F.T. - Trabajé en Bia, e hice una serie que se llama Anda calabaza y el Show de lo nuevo como asistente de la directora de arte.

LP - Tenés antecedentes variados en tu profesión.

F.T. - Hice muchos cursos y talleres, pero lo que más me trajo experiencia fue ser asistente de escenógrafo, que me enseñó un montón, porque veía en los planos, y vas a buscar muestras de tela en Once y muestras de cuero en Boedo, y estás siempre tratando de resolver problemas.

LP - ¿Qué le reconocés al buen escenógrafo?

F.T. - El que está seguro de sí mismo, que le digas que esto no va, y te dice: sí hacelo así, y el resultado final es bueno, porque sabe lo que quiere y lo que tiene en la cabeza. Ese es un buen escenógrafo. Igual todos atravesamos el momento de crisis cuando estás ante un diseño nuevo que decís: ¡ay, quién me manda a estudiar esto!… eso es tremendo. Y después empezás a dudar de lo que hiciste.

LP - ¿Para qué obras trabajaste en el taller de pintura y artesanía en estos últimos tiempos?

F.T. - En todas: El cartógrafo, Para partir, Hamlet. Y bocetos y planos para otras como Danza macabra como trabajo particular.

LP - ¿Escenógrafa por siempre?

F.T. - Sí, totalmente...

por Raúl Vigini

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