Manifiestos, acuerdos y muletas a octubre

Notas de Opinión 05 de mayo de 2019 Por
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En nuestro escenario político absolutamente nada puede sorprender. Ni las mentes más agudas en la creatividad imaginativa podrían siquiera ponerse a la par de la realidad. En estos días aparecieron el "manifiesto argentino" de un sector de la denominada intelectualidad kirchnerista cuyo más entusiasta fogonero es Mempo Giardinelli, y el "decálogo" que el gobierno pretende llevar adelante en forma de acuerdo para que la oposición respalde la gobernabilidad hasta octubre. Cada uno tiene sus bemoles, más cuando aquí las diferencias son tan grandes, la desconfianza tan pronunciada y los objetivos tan mezquinos, generando muchas veces caer en el disparate. Tanto como para abrir el paso a una desesperanza que hoy es lo peor que puede pasarnos.
El manifiesto plantea algunas cuestiones realmente graves, tal como la confección de una nueva Constitución en la cual lisa y llanamente sea eliminada la justicia para transformarla en "un servicio". Es cierto que la justicia deja muchísimo que desear y que sus fallas fueron más que sus aciertos, teniendo gran parte de la responsabilidad por la decadencia en que se  encuentra la Argentina. No es necesario hurgar demasiado ni extenderse en ejemplos, un somero repaso del presente respalda lo expresado. Pero de ahí a borrarla del mapa como plantea este manifiesto hay una distancia enorme. Cuesta imaginar el funcionamiento de un país sin justicia. Como ejemplo tenemos cerca a Venezuela, que es contundente.
Vayamos por partes. Si retrocedemos un poco y recordamos las declaraciones del intendente de Avellaneda Ferraresi, un encendido cristinista, pidiendo una Corte Suprema integrada por militantes en caso de volver al gobierno, entonces puede comprenderse un poco más como van encajando las piezas del rompecabezas. Es verdad que se trata de expresiones aisladas, pero absolutamente nadie del sector salió a negarlas, ni siquiera cuestionarlas. Cuando en realidad son un espanto.
La propia CFK durante su gobierno trató de colonizar a la justicia, y luego, ya fuera del del mismo pidió públicamente -en un acto flanqueada por Moreau, Palazzo y el referido Giardinelli, esto mismo que hoy se plantea de hacer una nueva Carta Magna partiendo de cero-. Aún hoy continúan viéndose fuertes avances que están teniendo los de Justicia Legítima tratando de obstaculizar las causas por corrupción, en especial las once que afectan a la propia expresidenta, quien el 21 de este mes deberá afrontar el comienzo del primero de los juicios orales. Si bien, todo está por verse, pues como decimos al inicio de esta nota, no hay nada que pueda sorprendernos, menos aún una nueva postergación. Más cuando sigue creciendo en las encuestas. Por lo pronto, el día 9 en la Feria del Libro Cristina presentará oficialmente "Sinceramente", donde será única oradora, en lo que muchos aseguran será el lanzamiento oficial de su campaña a las presidenciales.
En cuanto al decálogo, que no es otra cosa que un acuerdo que le permitiría ganar tiempo al gobierno, ni bien trascendió tuvo tanto respaldo como críticas de los mismos involucrados. Es que un interrogante surge sin necesidad de esforzarse demasiado: ¿por qué ahora? El consenso vino planteándose desde hace mucho tiempo atrás y recién ahora, cuando todo tambalea con las elecciones a la vista, se busca este salvavidas. La oposición a la cual se apunta -Alternativa Federal, ya que de ninguna manera se piensa en Unidad Ciudadana-, tiene dudas más que justificadas, si bien la propuesta es de contenido interesante, como el cumplimiento del pago de la deuda -tratando de alejar el fantasma del default-, la consolidación de un sistema previsional sostenible, un Banco Central independiente que combata la inflación, creación de empleo con una legislación laboral moderna, mantener el equilibrio fiscal y mayor integración al mundo con promoción de las exportaciones. Una pinturita. ¿Quién puede negarse? Sin embargo todo esto se advierte como puro marketing (Lavagna dixit) para llegar a octubre. Massa, cada vez más solo y acercándose a Cristina es otro que anunció su rechazo.
El reciente proyecto de "precios esenciales" que después de mucho ir y venir se puso en funcionamiento el lunes, sobre el cual habíamos planteado si era "un plan" o"un flan" en alusión al del cómico Alfredo Casero, por ahí anda. Está naufragando en la intrascendencia misma. También fue promovido para llegar a octubre, junto al respaldo del FMI que autorizó vender dólares para aplanar su disparada. Y ahora este decálogo en ciernes al que le cuesta redondearse como tal. Son en definitiva, las muletas para llegar a octubre. Sin dejar de tener presente otra cuestión ¿y después cómo seguimos?

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