Por qué no baja la inflación

Editorial 16 de abril de 2019 Por
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Si la respuesta a este interrogante no fuera tan compleja, el problema de la inflación en la Argentina ya hubiera sido resuelto. No hay candidatos que no tenga un fuerte compromiso para trabajar en pos de controlar el aumento sostenido de precios, pero quienes luego llegan al Gobierno y tienen el poder de decisión no logran una solución duradera. La fragilidad de la economía y la imposibilidad de ingresar a una etapa de desarrollo y crecimiento con equidad explican en cierta forma la persistencia de la inflación. 
El presidente Mauricio Macri insistió una y otra vez durante la campaña que lo llevó a la Casa Rosada que se encargaría de domesticar la inflación. En las últimas semanas admitió su incapacidad para hacerlo y el fracaso de sus políticas -ayer, nuevamente, reconoció que combatirla "no es tan fácil" como preveía antes de asumir-, que terminaron con el mismo resultado que las gestiones de los Kirchner, Alfonsín e inclusive Menem más allá de su modelo de Convertibilidad ficticia. 
En la misma línea, el mandatario de Mendoza y presidente del Comité Nacional de la UCR, Alfredo Cornejo, criticó al Gobierno de Mauricio Macri al considerar que la política para controlar la inflación "ha fracasado rotundamente". El gobernador cuyano sostuvo que "la pura política monetaria y fiscal para controlar la inflación ha fracasado absolutamente".
El INDEC dará a conocer hoy el índice de precios al consumidor correspondiente a marzo, que se estima en torno al 4 por ciento o algo más. Así, con la inflación vivita y coleando, crecen las expectativas por el anuncio de una batería de medidas que prepara el Gobierno nacional -¿para mañana?- que está orientada principalmente a frenar las subas de productos clave de la canasta alimentaria. 
El incremento de la inflación se produce porque está cayendo la demanda de dinero y esto alimenta el proceso inflacionario pese a la emisión cero estimó un economista de la rama ortodoxa en relación al hecho de que el costo de vida no cede y en el último período se ubica en torno al 4% mensual, pese a la recesión y al congelamiento de la base monetaria. Se trata de Gustavo Reyes, economista del Instituto Ieral de la Fundación Mediterránea, que dio algunas pistas para construir una respuesta con mayor rigor a la pregunta que plantea esta editorial. Consideró que se argumenta que la suba de tarifas puede explicar en parte este fenómeno, pero estos ajustes no deberían haber influido en la inflación núcleo, que también se aceleró.
El especialista consideró que hay al menos tres razones por las que cae la demanda de dinero: la recesión, que desalienta el uso de efectivo, el temor a una nueva crisis como la de 2018 (por el aumento del stock de Leliq) y/o la creciente incertidumbre electoral. De los tres factores mencionados, puede consignarse que la paulatina recuperación del nivel de actividad puede ayudar a reconstituir demanda de dinero, mientras que los dos restantes pueden ser afectados por la persistencia de la incertidumbre electoral, subrayó en su análisis. 
De todos modos, consignó que la mayor oferta de dólares que se espera por una cosecha récord o el crédito del FMI puede abrir una tregua en el mercado cambiario, lo que ayudaría a recomponer demanda de dinero y desacelerar la tasa de inflación, en un escenario de corto plazo. De los tres motivos por los cuales podría estar cayendo la demanda de dinero, habría algunos signos de mejora en la evolución del proceso recesivo. Los otros dos restantes, están asociados claramente a la incertidumbre reinante en la economía de Argentina, evaluó el especialista.
Este escenario, según Reyes, mantiene las expectativas de devaluación del peso y debilita la demanda de dinero. Por tanto, en los últimos meses, estas expectativas han estado operando activamente y por lo tanto, afectando de manera negativa a la demanda de dinero y al control del proceso inflacionario. Con llamativa soltura en torno a la pregunta del millón, dijo que la economía de la Argentina no tiene nada de especial en materia inflacionaria a la vez que explicó que no hayamos podido como sociedad solucionar este flagelo económico no significa que sus causas resulten extrañas. Después de estas apreciaciones habría que pensar seriamente en designar a Reyes al frente del Ministerio de Economía. 
Con tono de docente, sostuvo que la inflación es el resultado del exceso de pesos en el mercado. Al igual que cualquier bien, cuando la oferta, por ejemplo de manzanas, crece por encima de la demanda, sobran manzanas y su precio baja. Cuando lo que sobran son pesos, lo que baja es el valor del peso y ésa es la inflación: la pérdida de poder adquisitivo del peso.
Así las cosas, por qué no baja la inflación en la Argentina es un interrogante que se mantiene vigente a pesar de tantísimos expertos que asumieron con títulos nobiliarios en materia de economía en el Ministerio correspondiente. Por tanto, sigue siendo la pregunta del millón. 






Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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