Indice de frustración es récord y seguirá con trayectoria en alza

Suplemento Economía 14 de abril de 2019 Por
Lo que sigue es un análisis efectuado por la consultora Economía y Regiones en torno al Indice de Frustración Giaconomi / Milei. Y las expectativas sobre el futuro de la economía argentino no son alentadoras. Prevé más devaluación, más inflación, más desempleo, más pobreza y caída de salarios.
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El PBI cayó 2,5% en 2018: según el EMAE del INDEC, comercio y reparaciones (-5,1%), industria manufacturera (-4,3%) y transporte y comunicaciones (-2,7%) son los que más cayeron (exceptuando al agro) en 2018. Del otro lado, el dólar subió +110% punta a punta, la inflación trepó a +48% y el poder adquisitivo de los salarios perdió -12% en 2018.
Estos tres sectores muestran un deterioro en su nivel de actividad (EMAE desestacionalizado) y entre los tres aportaron el 44,6% del PBI en 2018. En particular, el comercio se vio afectado por la importante caída del salario real y las  elevadas tasas de interés, y la mayoría de los indicadores de consumo observaron contracciones en el 2018.
Los patentamientos de motos cayeron 17,4%, -17,3% la confianza del consumidor, -12,4% las escrituras en CABA, -10,9% los patentamientos de autos,-7,8% las ventas de electrodomésticos CAME, -6,8% las escrituras en la provincia de Buenos Aires, -6,2% las ventas totales CAME, -3,2% las mayoristas, -3% en supermercados, -2,4% en shoppings y -1% el consumo masivo medido por Kantar Worldpanel.
Por otra parte, la industria trabajó en 2018 utilizando el 63% de su capacidad instalada (en febrero 2019 ya se encuentra en 58,5%) versus el 65,3% de 2017, y mostró caídas en el nivel de actividad en 13 de sus 16 sectores. 
Sin embargo, la performance macroeconómica de 2018 no es un episodio aislado. La economía argentina se empobrece sostenidamente hace 10 años. Las malas políticas fiscales y monetarias, siempre expansivamente keynesianas, nos empobrecen en forma secular. El gasto público consolidado pasó de 31,3% (2008) a 43,0% (2018), aumentando +37,4% en términos del PBI. Del otro lado, la emisión monetaria creció +126%; +532% y +1187%, cuando se compara 2018 contra 2015, 2011 y 2008; respectivamente.
En este marco, hay una sostenida y creciente destrucción de riqueza que se traduce en empobrecimiento y deterioro de la calidad de vida. En diciembre 2018 el PBI per cápita cerró -4,5% (2015); -8,3% (2011) y -2,8% (2008) por debajo de los años anteriores. La inflación acumuló +159%; +633% y +1215% contra fin de 2015; 2011 y 2008, respectivamente. En paralelo, el dólar subió +232%; +783% y +1007% contra 2015; 2011 y 2008, respectivamente. La pobreza aumentó +35% en el periodo.
Lógicamente, hacer las cosas mal 10 años tiene mayores costos que hacerlas mal durante 8 o 4 años. La acumulación de malos resultados potencia exponencialmente los problemas de fondo, agrandando los riesgos de crisis macroeconómica. Puntualmente, Argentina enfrenta riesgo de híper inflación y riesgo de default. Ambos riesgos se han postergado con los dólares del FMI. Sin embargo, el gobierno de Cambiemos se “patina” los dólares del FMI y los problemas macro continúan agrandándose debajo de la alfombra. Así, los riesgos de híper y de default no sólo continúan latentes, sino que se potencian para más adelante en el tiempo.
En este marco, hay que entender que salvo un milagro (reformas estructurales que la casta política no diagnostica y menos quiere tomar), Argentina se dirige hacia una nueva crisis, la que puede llegar a ser incluso más grande que las anteriores, y cuando suceda, muy probablemente los indicadores económicos y sociales terminarán siendo peores a los valores de 2002.
Consumada, salir de la crisis también será mucho más difícil y complicado que en 2003/2005. No puede esperarse salir rebotando al +8,0% anual con políticas similares a lo que se hizo en 2003/2005. Por el contrario, para volver a crecer será imprescindible hacer las reformas estructurales: reforma del Estado, reforma bancaria, eliminación del BCRA, reforma laboral, reforma tributaria y reforma previsional.

FRUSTRACIÓN RÉCORD Y
SU TRAYECTORIA FUTURA
¿Cómo afecta toda esta situación el ánimo de los ciudadanos argentinos? Hay una sensación de frustración récord en la población. En este sentido, poder medir la frustración permitiría cuantificar dicho estado de ánimo y (entendiendo sus orígenes) anticipar su desenvolvimiento a futuro. En otras palabras, medir la frustración sirve para poder comprender si dicho ánimo tenderá a reducirse o, por el contrario, aumentar en el futuro cercano.
La frustración de los agentes económicos es cuantificada objetivamente por el “Índice de Frustración Giacomini / Milei” (IF de G&M) y muestra que la frustración de la población no sólo se encuentra en los niveles récord de los últimos 10 años, sino que presenta una tendencia alcista que se potencia, lo cual refleja la fuerza de los efectos negativos de las malas políticas acumuladas durante los últimos 10 años.
De acuerdo con las estimaciones del IF de G&M, en el segundo semestre 2018 los agentes económicos presentaron un nivel de frustración +211% y +322% más elevado que en el primer semestre del mismo año y que en la segunda mitad de 2017, respectivamente.  
Paralelamente, el último dato del IF de G&M es un +97% superior que el anterior pico del primer semestre 2016 y un +163% mayor que el pico de la segunda mitad de 2014. En otras palabras, con la última devaluación (fines de septiembre de 2018) el nivel de frustración creció hasta el doble que la devaluación anterior (primeros meses de 2016) y más de un +160% por encima de la devaluación del 2014, reflejando que los efectos negativos se acumulan y potencian unos sobre otros.
¿A qué se debe el importante aumento del IF de G&M? Este indicador tiene en el numerador la inflación, la tasa de desempleo y el índice de GINI. Es decir, aumentos de la inflación, del desempleo y de la inequidad en la distribución del ingreso tienden a aumentar el IF de G&M, reflejando un incremento de la frustración. Paralelamente, el poder adquisitivo del salario y el PBI per cápita en dólares están en el denominador. O sea, una caída del salario real, una baja del PBI cápita y una devaluación hacen subir el IF de G&M, reflejando que la destrucción de riqueza, y el destrozo de los salarios conllevan a un incremento de la frustración.
En el segundo semestre 2018 hay un salto exponencial del IF de G&M por dos razones. Primero y fundamental, porque todas las variables que lo componen actuaron en forma simultánea y en el mismo sentido, potenciando la suba de la frustración en la población: subió el desempleo; empeoró la distribución del ingreso, saltó la inflación, cayó el salario real y saltó el dólar, desplomando el PBI per cápita medido en moneda norteamericana.
Segundo, el IF de G&M “vuela” porque el movimiento de cuatro de las cinco variables que fue muy “fuerte”. La inflación y el desempleo subieron significativamente en el numerador, mientras que el poder adquisitivo del salario y el PBI per cápita en dólares se desplomaron en el denominador. Tan sólo la distribución del ingreso se movió “poco”, registrándose una suba moderada del Gini en el numerador.
El IF de G&M presenta tendencia alcista durante los últimos 11 años, es decir a lo largo de las dos presidencias de CFK y en los primeros tres años de Cambiemos; aunque dicha tendencia se profundiza durante la actual administración. La inconsistencia de las políticas macroeconómicas que propiciaron la paulatina aceleración de la inflación, la sistemática devaluación y la caída del PBI per cápita en dólares (también en pesos) explican la tendencia creciente del IF&GM a lo largo de toda la serie. Sin embargo, esta tendencia fue ganando fuerza con el paso del tiempo, ya que el deterioro de 
estas variables se fue profundizando a medida que la inconsistencia de las políticas macro se fue intensificando y acumulando unas sobre otras.
Con Cambiemos, el IF de G&M alcanza un nuevo pico en el primer semestre 2016 cuando se salió mal del cepo. El (ex) ministro Prat Gay se desentendió del exceso de dinero (+4,2% del PBI), generando un excesivo salto del dólar y de la inflación que potenció la suba de índice. Paralelamente, la suba del dólar, más la quita de retenciones y la eliminación de las regulaciones al comercio (internacional y nacional), generaron un salto del precio de los alimentos que junto a los ajustes tarifarios tuvieron un impacto muy negativo (relativo) sobre los más vulnerables, afectando negativamente en la distribución del ingreso (suba del coeficiente Gini).
En este marco, el IF de G&M tocó un nuevo techo en la primera mitad de 2016 cuando el GINI (por primera vez) contribuyó a su suba. A esto hay que sumarle el efecto de la caída de los salarios reales (nunca habían caído hasta 2013); dos fenómenos que nunca habían estado actuando simultáneamente en 2008/2015. De aquí que, en la primera mitad de 2016 el IF de G&M explicaba la percepción de que Cambiemos “gobernaba para los ricos” y echaba luz sobre la problemática socio económica del tercer cordón del conurbano bonaerense.

PROYECCION
¿Qué puede pasar con el IF de G&M de aquí en adelante? De acuerdo con nuestro análisis y proyecciones, el dólar irá más temprano que tarde a la banda superior. Luego, cuando el BCRA deje de controlar la cantidad de dinero y pase a controlar precio (vendiendo dólares), la tasa de interés subirá más. En este contexto y a diferencia de la visión de nuestros colegas, la demanda de dinero caerá más, el dólar picará en punta y el proceso devaluatorio continuará su “viaje”. En este sentido, si el proceso electoral es CFK contra Mauricio Macri, habrá más expectativas de devaluación, la caída de la demanda de dinero se intensificará y el dólar subirá más. El dólar puede no tener techo. 
Detrás de los rounds cambiarios por venir y de la acentuación de la suba del dólar, la inflación irá por detrás y se volverá a acelerar más (Dornbush; Exchange Rate Dynamics & Rational Expectations; 1976). En este marco, lo más probable es que la inflación 2019 termine siendo mayor a la inflación 2018. Del lado de la economía real, el PBI en dólares caerá más, el poder adquisitivo del salario real seguirá derrapando, el desempleo subirá y el coeficiente de GINI subirá reflejando peor distribución del ingreso. Nuevamente, todas las variables estarían operando juntas en el mismo sentido,
aumentando el IF de G&M.




Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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