Bajando el telón

Deportes 08 de abril de 2019 Por
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FOTO ARCHIVO GONZALO HIGUAIN. / En la Selección dejó una marca de 31 goles en 75 partidos y 3 finales entre Copas América (Chile 2015 y Estados Unidos 2016) y la recordada en el Maracaná frente a los alemanes (Brasil 2014).
FOTO ARCHIVO GONZALO HIGUAIN. / En la Selección dejó una marca de 31 goles en 75 partidos y 3 finales entre Copas América (Chile 2015 y Estados Unidos 2016) y la recordada en el Maracaná frente a los alemanes (Brasil 2014).
Esta historia tuvo un final inesperado por estos días, pero de alguna manera previsible, si se analiza el poco lugar que los últimos entrenadores de la Selección Nacional, le abrieron a Gonzalo Higuaín.
El delantero del Chelsea, eligió las redes sociales para una despedida a manera de catarsis, en estos términos:
"Hoy llegó ese día que nunca pensás que va a llegar pero que cuando llega es muy duro hacerlo. Solo quiero agradecer todos los años que me tocó estar en la selección ya sea cuerpos técnicos, físicos, utileros, toda la gente que trabaja en el predio de Ezeiza. Nos tocaron vivir momentos de mucha felicidad y otros más duros, aún así en esos momentos siempre se trató de seguir luchando para mejorar. También agradecer a todos los planteles en los que me tocó estar de los cuales me llevo hermosos recuerdos, también te llevás gente a la cual le agarrás cariño después de tantos años. Por último agradecer a la gente que siempre estuvo bancando y tirando para adelante en las buenas pero mucho más en las malas que ahí es donde se hace difícil encontrar gente que realmente esté. Desde ya muchísimas gracias AFA selección por todos estos años que me diste. Fue un honor poder vestir esa camiseta y en todo lo que pude hacer las cosas de la mejor manera. Un abrazo para todos y mucha felicidad".
No sería justo agregarle puntos suspensivos, y pasar a recorrer otros temas, de la ajetreada agenda de Lionel Scaloni en previa de la Copa América, objetivo de cuyo resultado, depende, no solo la continuidad del entrenador (algunos infieren que, aún conquistando ese trofeo, su salida será inevitable), sino también, la salud emocional de la gestión de Claudio Tapia.
A pesar de esa digresión, desde mi punto de vista, ineludible, sostengo que la historia que acaba de cerrar de manera unilateral, el gran goleador del fútbol europeo, amerita algunas reflexiones y un sentimiento de gratitud, que en estos años, quedó relegado en los aficionados, por la prevalencia de los actos fallidos, que las frustrantes finales perdidas por esa camada de futbolista, proyecto como un lienzo impenetrable.
No es justo quedarnos con los pasajes finales de una película, que por momentos sedujo y tuvo en Higuaín, un protagonista no solo potencial en esa larga trayectoria representando al país en diferentes competencias y categorías.
Si el único tamiz para autorizar a los jugadores y entrenadores, a ingresar al salón de los notables, es por los campeonatos conseguidos y los trofeos levantados, entonces, dejaríamos vacía esa historia del fútbol argentino, y perderíamos la gran oportunidad, de tributarles a muchos otros, una inclinación respetuosa y a la vez sentida. Claro que si esos referentes nos regalan momentos imborrables, llevándonos de la mano hacia la cresta de la ola, cuanto mejor; sin embargo necesitamos que ese derecho de admisión, también sea flexible y contemple, a otros protagonistas, a los que le faltó, en muchos casos, solo el beso de la suerte.
Lo recuerdo protagonizando la final ante los alemanes en Río, pero quedando del lado de los perdedores, a pesar que tuvo la llave para elevarnos como nunca antes; también no olvido la emoción que sacudió el alma de un país y de todos los que estábamos en el estadio Mané Garrincha en Brasilia, la tarde que con su estirpe goleadora, nos llevó a las semifinales de ese mundial, en los que claudicaban por ejemplo los belgas, que habían llegado a esas playas con el apelativo de “revelación”.
Higuaín se va por la puerta de servicio, al menos para algunos, esos que lo redujeron a memes y otros estigmas mortificantes, con los que cooperó involuntariamente, su lacónico resumen y saludo de despedida.
Acaso el hastío lo embargó, la impotencia de no poder revertir esa tendencia a la frustración con los colores albicelestes o una simple y melancólica sensación de final de ciclo; como fuere, nada puede opacar sus esfuerzos y lo incluadicable de sus reincidencias.
Las estadísticas muestran mucho más que un aporte carente de títulos, señalan pasajes formidables y goles inolvidables.
El Checho Batista le abrió la puerta en el Sub 23 y Diego Maradona, lo hizo debutar en la Selección Mayor para las Eliminatorias Sudáfrica 2010; esa fue una experiencia premonitoria de los mejores tiempos, ya que además de marcar el primer gol, en un partido épico frente a los peruanos en el Monumental, luego como parte del equipo titular en el Mundial, anotaría 4 goles en los 5 encuentros que jugo Argentina en ese continente africano.
Gonzalo Higuaín dejó una buena marca de 31 goles en 75 partidos y 3 finales entre Copas América (Chile 2015 y Estados Unidos 2016) y la recordada en el Maracaná frente a los alemanes (Brasil 2014).
Si la columna de títulos, está vacía y ello es causal de divorcio con el hincha en nuestro país, no me sumo; prefiero saludar su trayectoria y el compromiso de tomar riesgos una y otra vez, pese a esa materia pendiente, que le pesa más que a cualquiera seguramente.
Gonzalo Higuaín se despidió de un sistema que en el final lo oprimió de manera tendenciosa y algo morbosa, pero ya pasó y ahora, quedan sus goles, sus intentos no correspondidos y ese penal de Neuer que se comió para siempre el arbitro Nicola Rizzoli y que pudo haber cambiado la historia.
O no ?

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