Indonesia, entre volcanes y selvas que se reparten en 17 mil islas

Información General 07 de abril de 2019 Por
En la isla de Sumatra se encuentra el tristemente célebre volcán de Krakatoa, con su historia negra a cuestas. Pero también se suceden paisajes increíbles y también Bali, la que tiene playas interminables de arena fina y aguas cristalinas. Hermoso viaje para terminar el periplo por Asia y seguir rumbo a Oceanía.
Ver galería FOTO A. VOLPATO LAGO TOBA. Gran lago de origen volcánico de 100 kilómetros de largo y 30 kilómetros de ancho, situado en el centro de la zona septentrional de Sumatra. UN PARAISO. Cae la tarde en la Isla de Bali, ¿qué más se puede decir? FLORES. La revirada carretera Trans-Flores, serpentea la isla que debe su nombre a los portugueses que la colonizaron en el siglo XVI y que mantiene su salvaje belleza.
1 / 3 - FOTO A. VOLPATO LAGO TOBA. Gran lago de origen volcánico de 100 kilómetros de largo y 30 kilómetros de ancho, situado en el centro de la zona septentrional de Sumatra. UN PARAISO. Cae la tarde en la Isla de Bali, ¿qué más se puede decir? FLORES. La revirada carretera Trans-Flores, serpentea la isla que debe su nombre a los portugueses que la colonizaron en el siglo XVI y que mantiene su salvaje belleza.

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NOTA IX 

Indonesia, con su lema “Bhinneka Tunggal Ika” (Unidad en la Diversidad) es aventura por definición; la única limitante es cuántas de sus 17.000 islas se podrán visitar antes de que expire el visado. A través del ecuador, Indonesia describe una larga y embriagadora curva entre Malasia y Australia.
Sumatra, exuberante, inmensa y enigmática, se extiende por 2.000 kilómetros. La sexta isla más grande del mundo, suele verse afectada por erupciones, terremotos, inundaciones y tsunamis, en un entorno majestuoso.
Afortunadamente, hay una compensación por cada bache de la carretera Trans-Sumatra. Humeantes volcanes que burbujean y rugen tal guardianes sobre amodorrados lagos, como el Toba, hogar del pueblo Batak. Orangutanes, en las selvas tropicales del norte. Y largas playas blancas, cuyas aguas cubren arrecifes de coral.
Casi toda la isla es jungla montañosa, y no hay que contar con llegar rápido a ningún lado, en particular cuando se desatan los monzones cargados de lluvias torrenciales. Miradas absortas auscultan la marcha…
Rumbo a la isla de Java surge la hermosura del Krakatoa que oculta una peligrosidad apocalíptica. Cuando el volcán estalló en 1883, el estruendo llegó a oírse en Perth, Australia. Decenas de miles de personas murieron a causa del posterior tsunami de 30 metros de altura o de la lava líquida que fluyó por 40 kilómetros de océano y destruyó los pueblos costeros. La espeluznante montaña lanzó una columna de ceniza de 80 kilómetros de altura que convirtió el día en noche en el estrecho de Sunda y alteró el clima mundial durante años. En 1927 otra erupción formó el “Hijo del Krakatoa”. El cine dio cuenta de sus desastres. Y la tierra aún sigue retumbando...
Java, corazón del país, motor económico y centro político, es también un lugar con complejas y profundas tradiciones culturales, artísticas y espirituales, además de un territorio de una belleza natural impresionante.
Al dejar las ciudades, surgen paisajes cautivadores, irisados arrozales, sonoros arroyos, extensiones de tupidas y selváticas colinas, y más de cuarenta volcanes a modo de escarpada espina dorsal. Todos los años miles de personas ascienden el volcán Bromo, para aplacar al dios del Fuego que habita en sus entrañas según cuentan las leyendas locales. El aire está impregnado con melodías de xilofones de bambú, y la isla es la cuna del batik -arte milenario de decorar telas usando cera y tinte-.
Sigue Bali. Arrozales verdes en terrazas imposibles, olas que dejan estupefacto, fascinantes ceremonias hinduistas, hipnóticas danzas acompasadas por gongs, los warungs -puestos callejeros-, playas interminables y un pueblo encantador. Hay tantas imágenes de Bali como flores en los omnipresentes árboles de frangipani.
El volcán Agung es considerado el centro del universo y dicen que coexisten más de dieciséis mil templos. Con esa paz y misticismo, Bali cumple de sobra con su promesa de paraíso terrenal. No por nada la llaman la “isla eterna”, “tierra de dioses”, “amanecer del mundo”.
El sueño puede tomar la forma que uno desee. Cualquiera sea la elección, el resultado es el mismo; un culto a la belleza en su estado más transparente. Cuando se habla de lugares paradisíacos, Bali aparece como una de las primeras opciones.
Nusa Tenggara compone el arco de apartadas islas que se extienden desde Bali hacia el norte de Australia, y como es norma, pero en menor número y frecuencia los ferries que rezan “We bridge the nation” –Nosotros unimos la nación- las enlazan.
Se suceden… Lombok, con su litoral espectacular y en gran medida desierto, albergando calas e imponentes acantilados, mientras el sagrado y majestuoso volcán Rinjani domina la zona central.
Sumbawa, bella, extensa y tortuosa. Un compendio de crestas volcánicas, selváticas penínsulas y abrigadas bahías. Tierra de ulemas -comunidad islámica- y mineros.
Las resecas y desoladas islas de Komodo y Rinca surgen de unas aguas plagadas de resacas y remolinos entre bancos de tiburones y rayas, y están patrulladas por el dragón de Komodo, el rey de los lagartos.
La serpenteante y bacheada carretera Trans-Flores, puede ser larga y lenta pero nunca aburrida, siendo de valor algo de combustible extra. Las distancias se miden en jam -horas-, no en kilómetros. Bordea cascadas, conquista montañas, pasa junto a poblados tribales, conduce a inverosímiles lagos volcánicos multicolores y abraza tres costas. Flores debe su nombre a los portugueses, que la colonizaron en el siglo XVI, y gracias a su salvaje beldad se ha mantenido inalterada.
Tomo el ferry semanal, y luego de 19 horas de navegación por el mar de Savu arribo a la isla de Timor, repartida entre Timor Occidental (Indonesia) y el Estado independiente de Timor Oriental.
Timor Occidental es una joya por descubrir con su accidentada geografía salpicada de palmeras lontar, donde perduran aldeas tradicionales y creencias animistas -veneración de elementos naturales-.
Ingreso al dominio de Timor Oriental (Timor Leste) originalmente colonizado por Portugal y luego invadido y ocupado por Indonesia.
El 20 de mayo de 2002 Timor Oriental se convirtió en el primer estado soberano que nacía en el siglo XXI, siendo el país más joven de Asia.
Selvas salpicadas de cafetales, manadas de búfalos y soberbios despeñaderos en la costa norte desde donde se divisan ballenas.
Dili, su capital, tiene edificación baja irregularmente distribuida. A corta distancia la isla Atauro, aparenta desierta, rodeada de amplios arrecifes.
Coloco a “La Princesa” en un barco carguero y ocupo un avión, única alternativa para vincular el norte de Australia, distante unos 700 kilómetros.



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