Educación para la inclusión

Editorial 21 de marzo de 2019 Por
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¿En qué medida las políticas educativas colaboran en el reconocimiento de la diversidad y riqueza cultural que aportan los pueblos originarios en América Latina? Con esta pregunta - consigna se impulsó una investigación en media docena de países de la región cuyas conclusiones fueron presentadas a comienzos de esta semana en el marco de un encuentro en Santiago de Chile. 
Siempre se insiste en que la receta para lograr sociedades más equitativas e inclusivas se encuentra en una buena educación, un pilar indispensable para la construcción de un mundo mejor. Las diferencias raciales que existen en Estados Unidos, que de tanto en tanto decantan en estallidos sociales, o los conflictos por cuestiones religiosas que también derivan en hechos sangrientos -la matanza en mezquitas de Nueva Zelanda constituyen una prueba reciente- son apenas dos ejemplos de la magnitud de los desafíos pendientes.
Sin hipocresía, ¿cuál es la actitud de los padres de los alumnos "blancos" cuando a sus hijos les toca compartir el aula con compañeros descendientes de pueblos originarios de tez morena en una escuela de Rafaela? ¿Desconfianza? ¿Dejamos que crezca una amistad o le inventamos obstáculos? ¿Integramos de corazón o excluimos porque no aceptamos lo distinto?
En este contexto, la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago) lanzó la publicación "Conocimientos indígenas y políticas educativas en América Latina. Hacia un diálogo de saberes" con el apoyo del Programa de Educación Intercultural Bilingüe (PEIB) del Ministerio de Educación de Chile en el que se presenta la investigación mencionada en el inicio de esta Editorial. 
El compromiso internacional de brindar una educación de calidad, inclusiva y equitativa a lo largo de la vida para todas las personas da particular atención a los grupos vulnerables, dentro de los que destacan los pueblos indígenas, sustenta esta cruzada. La educación, además, juega un papel fundamental en la preservación de la diversidad de estos pueblos, en la revitalización, fomento y transmisión de sus lenguas, tradiciones orales, sistemas de escritura y cosmovisiones.
Este informe presenta los resultados de una investigación realizada en seis países latinoamericanos: Bolivia, Chile, Ecuador, Guatemala, México y Perú, sobre la incorporación de los conocimientos de los pueblos indígenas, la interculturalidad y el multilingüismo en las políticas educativas.
¿Cuál es la contribución de este informe? Este reporte se ha propuesto alimentar el debate y la generación de propuestas para la incorporación y el desarrollo de los conocimientos indígenas en los sistemas educativos de los países. El estudio pretende ampliar la colaboración regional en esta importante área para el logro de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4-Educación 2030, desde el convencimiento de que la diversidad cultural es una fuente de riqueza y no un lastre para los sistemas educativos.
Entre sus principales conclusiones, asegura que los países requieren ampliar sus miradas para reconocerse plurales y multiculturales. Esto parte con el reconocimiento legal de los pueblos y sus lenguas, ya sea como lenguas oficiales y/o de instrucción. En la mayoría de los países que cubre este estudio existe un avance significativo en políticas educativas interculturales y en la formación de instituciones dedicadas con exclusividad a este ámbito.
Asimismo, en varios de los países que participaron del informe, las partidas que financian la implementación de un modelo de educación intercultural y que pueden incidir en el diálogo con los conocimientos indígenas son escasas. La institucionalidad disponible para avanzar en la materia es aún precaria. Además, las y los trabajadores abocados a avanzar en transformar la educación en clave intercultural y dialógica se hallan en posiciones poco estables.
La educación intercultural, en las distintas modalidades en que se implementa, y las políticas hacia el diálogo con los conocimientos indígenas, conforman todavía un apéndice de las políticas educativas y no han logrado constituirse en un pilar fundamental.
En este contexto, todavía prevalece la idea de que las políticas sobre conocimientos y lenguas originarias solo deben implementarse en zonas de alta densidad indígena. Su impacto es compartimentado, focalizado y reducido. El desafío debiera ser que los pueblos indígenas también sean parte de las mejoras en educación, y que se asuman formas de respeto, compresión en diversidad y se conozcan los saberes y lenguas de los pueblos indígenas.
El panorama general obliga a discutir y revisar los planes, presupuestos, currículos y libros de texto del sector educativo, así como la formación de docentes, para integrar conceptos de educación intercultural y promover el respeto por la diversidad sobre la base del pluralismo y valores universales como los derechos humanos. Esta serie de desafíos supone generar mejores métodos de monitoreo a través de una combinación de estadísticas de población, datos demográficos sobre lenguas, documentos de políticas educativas, encuestas e investigaciones sociolingüísticas, entre otras. 
El modelo al que se aspira es aquel que valide diversas formas de conocer, pensar e interactuar con el mundo y entre las personas. Una verdadera educación inclusiva debe reflejar esta realidad.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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