Los anuncios del BCRA agrandan los problemas debajo de la alfombra

Suplemento Economía 17 de marzo de 2019 Por
El dólar y la inflación otra vez ponen en jaque la política económica del Gobierno, a la que ya no le quedan herramientas útiles para enfrentar los desafíos.
FOTO ARCHIVO  PRECIOS. La aceleración de la inflación deja en ridículo los planes del Gobierno.
FOTO ARCHIVO PRECIOS. La aceleración de la inflación deja en ridículo los planes del Gobierno.
Los anuncios del BCRA no son positivos, sino todo lo contrario: no sólo son más de lo mismo, sino que son una intensificación de lo que ya se venía haciendo, advirtió la consultora Economía & Regiones (E&R) en su último informe divulgado el viernes. Sin cambios, los resultados seguirán siendo los mismos. Con intensificación, el gobierno está procurando prolongar la pseudo estabilización de corto plazo a expensas de encarecer la factura de los costos que la sociedad deberá pagar más adelante en el tiempo: más devaluación y aceleración inflacionaria. Hay que tener bien en claro que esta factura llegará tarde o temprano; y no dentro de mucho tiempo.
Desde un principio. la actual política monetaria era inconsistente en términos dinámicos, lo cual impedía obtener buenos resultados. En otras palabras, cuando una política es inconsistente en términos reales, los resultados terminan siendo inexorablemente malos. Y la política es finalmente abandonada. En el mejor de los escenarios, una política dinámicamente inconsistente sólo brindará resultados aceptables en el corto plazo. Pero tarde o temprano, dichos 
mediocres resultados desaparecerán y sólo los malos quedarán.
En este marco, desde E&R recuerdan que a lo sumo el actual programa monetario iba a lograr una pseudo estabilización de corto plazo que, más temprano que tarde, se iba a terminar agotando. ¿Por qué? Porque dicha pseudo estabilización está montada sobre bases no sólidas, es decir; una apreciación cambiaria artificial y no sustentable lograda a fuerza de LELIQs y sin credibilidad. En este sentido, la consultora reiteró que cuando la inflación no pudiera perforar un determinado piso de inflación mensual por varios meses, las expectativas cambiarían, las presiones cambiarias resurgirían, las expectativas de inflación subirían y la inflación nuevamente terminaría acelerándose luego de los 
movimientos del dólar. De hecho, E&R había adelantado que el primer movimiento o indicador en este sentido sería la suba de la tasa de interés. 
Puntualmente, la tasa de interés de las LELIQs subió de 43% a 64%, reflejando un debilitamiento de la demanda de dinero. Se necesita una tasa de interés cada vez más elevada para sostener un tipo de cambio cada vez más alto. El BCRA fija la cantidad de dinero colocando LELIQs y el mercado determina tasas de interés cada vez más elevadas. La demanda de dinero en sentido amplio se debilita; y su contrapartida es inexorablemente más apetito por el dólar y más inflación. Aún con expansión de base monetaria “cero”, hay que tener en claro que menos demanda de dinero es más dólar y más inflación.
En este escenario (crítico), el BCRA acaba de anunciar que extenderá la política de emisión 0 de base monetaria hasta fin de 2019. Es decir, se prolongará la emisión monetaria “cero” todo el segundo semestre de este año, extendiéndola desde julio a diciembre. Su contrapartida será también más LELIQs y más tasa de interés. Los anuncios de política monetaria de ayer acrecientan la inconsistencia dinámica de la política monetaria.
La inconsistencia dinámica se agranda, porque se acentúan las medidas de política económica en las cuales los agentes ya no creen. El público ya no creía en la actual política del Central y consecuentemente sus expectativas estaban totalmente desalineadas con los objetivos del BCRA. 
Esta falta de creencia no era gratuita. Primero, los agentes no bajaron sus expectativas de inflación lo “suficiente”; y luego las subieron. En este escenario con expectativas de inflación que no bajaron y luego subieron, la política monetaria des inflacionaria del BCRA no tuvo ningún beneficio, sino sólo costos. La inflación no bajó, la estabilidad cambiaria fue sólo pasajera y la tasa de interés no se redujo. 
Sin embargo, los costos estuvieron claros, y fueron mayores a los originalmente esperados. El nivel de actividad cayó, el desempleo aumentó, los salarios reales se cayeron y la pobreza creció más de lo esperado. Es decir, ningún beneficio y todos costos; típico de las políticas dinámicamente inconsistentes, advierte E&R.
Con los anuncios del jueves, dado que no hay, ni va a haber credibilidad, los beneficios difícilmente aparezcan. Las expectativas de inflación no bajarán, sino todo lo contrario. Y si las expectativas de inflación no bajan, la inflación no bajará. Es más, las expectativas de inflación subirán y la inflación también. No obstante, a fuerza de más LELIQs y ventas de dólares del Tesoro (¿el Tesoro venderá usd 9000 MM?), el gobierno pretenderá sostener el dólar nominal en un marco de inflación elevada, apostando a una apreciación del tipo de cambio real con fines electorales. 
Y en un marco de baja credibilidad, la apreciación cambiaria con fines electoralistas es carne de cañón para más expectativas dedevaluación e inflación futura. Los costos de la política del BCRA tenderán a acrecentarse con el paso del tiempo. Más costos y ningún beneficio hacen que crezcan las chances que la presente políticas del BCRA tiendan a ser abandonadas más cerca de las elecciones de octubre y noviembre. Además, hay que tener en cuenta que el ciclo electoral podría potenciar las complicaciones potenciando la caída de la demanda de dinero.

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