Mansilla Sacabollos, un taller con mucha inversión y perfeccionamiento

Locales 11 de marzo de 2019 Por
Su propietario, Javier Mansilla, dio detalles de un rubro cada vez más avanzado en materia de reparación de bollos en los automóviles, y de las cuales no hay muchas alternativas en la ciudad, y agradeció a su maestro, a los que confiaron en su excelente trabajo y en especial, a su familia.
Ver galería FOTOS M. LIOTTA JAVIER MANSILLA. Se mostró muy agradecido con todos los que hicieron posible que su emprendimiento sea todo un éxito en Rafaela.   CON LAS HERRAMIENTAS. Mansilla se perfecciona en los Estados Unidos y se trae los equipos más avanzados para solucionar las abolladuras de granizo en los autos.
1 / 2 - FOTOS M. LIOTTA JAVIER MANSILLA. Se mostró muy agradecido con todos los que hicieron posible que su emprendimiento sea todo un éxito en Rafaela. CON LAS HERRAMIENTAS. Mansilla se perfecciona en los Estados Unidos y se trae los equipos más avanzados para solucionar las abolladuras de granizo en los autos.

Mansilla Sacabollos, de Javier Mansilla, es un taller ubicado en el corazón del barrio Villa Rosas, sobre calle Jorge Newbery, que tiene como especialidad la reparación de granizo, micro y macrobollos. En este sentido, en los últimos tiempos, ha tenido un gran crecimiento, fundamentalmente en base a su notable calidad y excelentes resultados, lo que hace que los clientes y los distintos seguros de los autos ratifiquen cada vez más su confianza.
En su visita a nuestro Diario, el propietario, nacido en nuestra ciudad y de 45 años, nos contó en una extensa charla cómo fueron sus primeros pasos en este nuevo rubro que es cada vez más sofisticado tecnológicamente y en donde no hay demasiadas alternativas en Rafaela como para llevar a reparar un auto que ha sido dañado por el granizo, cada vez más presente con fuerza en la ciudad y la región en virtud de los constantes cambios climáticos. “Soy chapista de profesión, desde los 15 años, un oficio que heredé y aprendí de mi papá (Roberto). Trabajé siempre con él y estoy en el rubro gracias a él, que me enseñó este trabajo. Pero con el correr de los años, uno se fue interesando más en el granizo y sus consecuencias en los automóviles, cómo se arreglan las abolladuras, con qué herramientas se trabajan. Empecé a hacer cursos para perfeccionarme allá por el 2003/2004/2005. Empecé a practicar y en ese momento conocí a Jorge Stucky, quien fue mi maestro. El trabajaba con mi papá, era su patrón en los viejos talleres de Grossi y él fue el que me enseñó todo lo relacionado al granizo”. Luego, Javier acotó que “él me dio trabajo para empezar a aprender en su taller durante un tiempo, donde me enseñó distintas técnicas. Después empecé a recorrer el país laburando de taller en taller donde caía el granizo, ya sea en el norte, en Córdoba o Buenos Aires como para laburar de esto. Me metí a fondo hasta que pude instalarme acá en Rafaela en mi casa desde hace 4 años”.
Acerca de los primeros pasos en nuestro medio, comentó que “antes, en esta ciudad no caía nunca granizo, pero desde hace unos 7 años aproximadamente, se viene dando con más frecuencia, fundamentalmente por los cambios que se vienen dando en la naturaleza en casi todo el planeta. Y se han dañado muchos autos, cada vez más. Por ejemplo, el año pasado se han dañado casi 500 autos y hemos reparado casi la totalidad, así que a través de este espacio le quería agradecer a la gente y a los clientes por la confianza que han manifestado en nuestro taller”.
Igualmente, las aseguradoras también confían mucho en él, con lo cual la felicidad personal es doble. “Se han trabajado casi 400 autos en un mes y medio y las compañías de seguro también han confiado en mi trabajo, que ha sido impecable, con lo cual la satisfacción es aún mayor. Ahí sí, en esa ocasión, contraté colegas, gente especializada con la que viajo desde hace 4 años a Estados Unidos a realizar los distintos cursos. Si bien las herramientas que hay en Argentina son buenas, las que hay allá son mucho mejor, con lo cual siempre terminamos de adquirirlas allá. Ellos también te capacitan en el momento de comprarlas. Así que hay mucha inversión, avances tecnológicos, innovación, calidad y perfeccionamiento dentro del taller”, sostuvo el entrevistado con gran alegría.
También destacó que “en Rafaela hay dos talleres especializados en granizo y en pequeños bollos, el mío y el de Jorge Stucky. No hay muchas opciones en este sentido. Una vez que arrancamos con esto, continuamos trabajando con chapa y pintura, fue como una apuesta que se hizo. Pero una vez que hubo tanta demanda de granizo, nos dedicamos solamente a esto. Cuando hay una pedrea masiva en otros lados, pueblos o ciudades, nos trasladamos hacia allá y hacemos los autos ahí”. En cuanto al arreglo a nivel general, opinó que “el trabajo es puramente artesanal, con palancas y ventosas. Si bien las herramientas son traídas de afuera, las luces que usamos ayudan mucho para identificar bien los bollos. Hay autos que se pueden reparar en el día y otros llevan su tiempo. En cuanto a los costos, dependen del tamaño de los bollos y siempre va a la par de lo que se cobraría para pintar un capó o una puerta, por ejemplo, o tal vez un poco menos. Esto también es por pieza, por paño de pintura. Esto requiere de mucha paciencia y práctica para dejar un auto en buenas condiciones.
Por último, Javier también agradeció todo el esfuerzo a compañeros, colegas y a su familia, especialmente. “También quiero hacer un especial agradecimiento a toda la cuidad de Rafaela por haber confiado en la empresa Mansilla Sacabollos. Si bien estamos instalados en el mercado del granizo en la ciudad y la región desde hace 8 o 10 años, estamos hace 4 en el taller, trabajando con las compañías de seguros.
También agradezco a mi maestro Stucky, a la gente que colaboró en esta campaña en Rafaela, de Córdoba, Rosario y Buenos Aires. Y por último, también agradecer a mi familia, a mi señora Noelia, quien está a cargo de la oficina y es el pilar fundamental de esto”.


Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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