Contra la trata de personas

Editorial 14 de febrero de 2019 Por
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El fin de semana, el Papa Francisco pidió enfáticamente a los gobiernos de todo el mundo combatir la trata de personas, un delito al que calificó como una "plaga" que se debe denunciar. Después de rezar el Angelus dominical en la Plaza San Pedro en el Vaticano, el Sumo Pontífice hizo referencia al lema "Juntos contra la trata", que se utiliza para enmarcar la jornada mundial contra el tráfico de hombres, mujeres y niños. Y en este contexto efectuó "una invitación a unir fuerzas para vencer ese reto". Tras agradecer especialmente a todos aquellos que combaten este flagelo, en particular muchas religiosas, hizo un llamamiento especialmente a los gobiernos para que afronten con decisión las causas de esa plaga y se proteja a las víctimas.
Francisco explicó que en cualquier caso, todas las personas pueden ayudar denunciando la trata y la esclavitud de hombres, mujeres y niños a la vez que recomendó la fuerza de la oración. Francisco hizo que se repartiera entre los fieles una oración a la santa sudanesa Josena Bakhita (1869-1947), raptada cuando era una niña, maltratada y vendida como esclava varias veces y  que acabó como niñera en una familia en Italia, donde finalmente se hizo monja. El Papa pidió además "no caer en la indiferencia para que podamos abrir los ojos y ver las miserias y las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de su dignidad y libertad, así como escuchar su grito de auxilio".
Paralelamente, en Buenos Aires, integrantes de diferentes organizaciones religiosas, políticas y sociales participaron del Encuentro Latinoamericano sobre Nuevas Esclavitudes y Trata de Personas denominado "Juntos contra la Trata de Personas". 
Durante el encuentro, se insistió en que respaldar la voz del Papa Francisco para decir "aunque tratemos de ignorarlo, la esclavitud no es algo de otro tiempo. Ante esta trágica realidad, no podemos lavarnos las manos sino queremos ser, de alguna manera, cómplices de estos crímenes contra la humanidad. 
Los participantes consideraron que ante este flagelo de la humanidad, que actualmente afecta a 40 millones de personas en el mundo, violando lo expresado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, debemos mirar este mal a la cara y enfrentar juntos todos los días esta brutal realidad para prevenir, rescatar, asistir, proteger y servir a las víctimas de estas nuevas esclavitudes, desde cada una de nuestras comunidades.
Como conclusión del documento elaborado, precisaron que se deben promover procesos de asistencia integral centrados en la persona y en la defensa de su dignidad. La persona humana se encuentra en el centro de nuestro hacer y nuestra conciencia. Asimismo, se destaca que la Iglesia y las instituciones asistentes se comprometen a promover iniciativas entre la sociedad civil, las distintas confesiones, la Policía y las agencias gubernamentales, con el fin de construir confianza entre todas estas instituciones en la erradicación de este mal y en la asistencia a las víctimas. 
Promovido por el Grupo Santa Marta y la Conferencia Episcopal Argentina a través de la Comisión Episcopal para la Pastoral de Migrantes e Itinerantes entre otras entidades vinculadas a la Iglesia, el foro renovó el reclamo para que se destinen mayores recursos para la erradicación de la Trata de Personas, impulsando que los países tengan un presupuesto específico para este fin. Y además instó a concientizar a las comunidades para que todos abramos nuestros ojos a la realidad invisible de la trata de personas, en particular a las más vulnerables, entre ellos a las poblaciones migrantes.
Según el Gobierno argentino, la trata de personas es el proceso que implica el ofrecimiento, la captación, el traslado, la recepción o acogida de personas con fines de explotación, ya sea dentro del territorio nacional como desde o hacia otros países. Además, describe situaciones comunes donde pueden darse casos de Trata, como las ofertas de empleo que no detallan quién es el empleador, el nombre de la empresa, dónde será la entrevista ni hay datos explicitados. O bien ofertas de traslado a otra ciudad de manera “gratuita” a partir de una oferta laboral prometedora. El objetivo es lograr que la víctima acepte un supuesto trabajo y sea posteriormente explotada en el lugar de destino. 
Por su parte, el Gobierno de Santa Fe recuerda que el delito de trata de personas constituye una grave violación a los derechos humanos, ya que afecta un conjunto de derechos fundamentales (libertad, dignidad, identidad, integridad física, psíquica, sexual, emocional) de las víctimas, como también de toda la sociedad. Y destaca que en el Ministerio de Seguridad se creó la Agencia Provincial de Investigación sobre Trata de Personas, con cuatro delegaciones asentadas en las ciudades de Santa Fe, Rosario, Rafaela y Reconquista. En tanto, en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos se implementó el Programa Provincial de Lucha contra la Trata de Personas, Protección y Asistencia a la Víctima y su Familia, cuya función es brindar asistencia integral a la persona víctima de trata y a su familia, desarrollar campañas públicas de prevención, capacitaciones y participar en el diseño de políticas públicas, entre otras.






Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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