El Ciudadano Light

Notas de Opinión 05 de febrero de 2019 Por
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Por Lilián Koper (*) 

"Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo, / Yo tomé el menos transitado, / Y eso hizo toda la diferencia." (Robert Frost)
Quizás los argentinos nunca vayan a tener una situación tan hilarante como la que se puede llegar a presentar en las próximas elecciones. Las dos primeras minorías que intentarán ganar la Presidencia de la Nación representarán a personas y/o partidos que ya tuvieron su tiempo de mostrar cómo gobiernan. Y la gracia es que una demostró poder destruir un país, una sociedad, un entramado productivo, además de robarse todo; mientras que la otra demostró que sólo profundizó todos los problemas y fue incapaz de mejorar algo de una situación “heredada” que prefirió esconder. Peor aún, tampoco saldrá indemne de actos de corrupción que hoy la prensa en general se encarga de esconder.
Y el argentino, entonces, tendrá también oportunidades únicas:
1- Dejar de actuar como el “ciudadano light”, que no habla, no escucha y no ve, y es víctima de los fanatismos o del síndrome de la mujer golpeada, o sea la mujer que dice “éste me grita, pero me golpea menos”.
2- Comenzar a valorar la ética y la racionalidad.
3- Salir de la consciencia de impotencia personal impuesta por la filosofía de un Estado Presente, que todo lo puede, todo lo piensa, y todo lo hace “para y por vos”, para asumir su consciencia de Ser soberano, responsable de su destino, libre de elegir y con capacidad de crear su camino.
Si el argentino renunciara a su histórico rol de “ciudadano light” y tomara una actitud más comprometida y racional, quizás se atrevería a buscar alguna opción que, lejos de prometer más de lo mismo que hacemos hace décadas, muestre algún camino de Cambio, pero de Verdad. Implicaría trascender el miedo, miedo que no debería tener porque ya conoce qué pueden ofrecerle las figuritas repetidas de las últimas décadas. Y se daría permiso para escuchar ideas nuevas, pero probadas con éxito en otros países que nos han dejado miles de kilómetros atrás con su desarrollo y crecimiento.
Pensar que nosotros no tenemos el poder de cambiar el rumbo de la decadencia argentina, es aceptar que somos ciudadanos light. Sentir que la Corporación Política ha sido la única favorecida a través de los años, independientemente de quién gobierne, y tomar acción para cortar nuestra caída estrepitosa, nos transformaría en ciudadanos plenos.
Las cartas ya están echadas. Nunca ha sido tan claras las opciones. Ir por lo conocido, sabiendo que jamás podremos obtener resultados diferentes haciendo lo mismo, o trascender los miedos e intentar construir un nuevo país sobre los valores perdidos y con el coraje de hacer lo que sabemos que hay que hacer.

(*) La autora es economista; coach y Terapeuta Holística

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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