Pasan los años, los problemas quedan

Notas de Opinión 03 de febrero de 2019 Por
RECORDANDO A OLGA GUAZZINI
DOÑA OLGA. Docente y luchadora social que dejó huellas. FOTO ARCHIVO
DOÑA OLGA. Docente y luchadora social que dejó huellas. FOTO ARCHIVO

"Si bien el país sólo puede ser salvado por unos pocos, en cada uno de nosotros está poner 'algo' de esperanza en este laberinto donde la ausencia de valores -¿qué significa esta palabra?- de una imaginación creativa, de una justicia sólida, de convicciones firmes, de algo de patriotismo, mucho de idoneidad, de capacidad y de honestidad, hace difícil saber qué camino se ha de seguir para saber donde se puede llegar. Mientras la clase dirigente no se renueve resultará imposible recuperar lo perdido. Necesitamos urgente mujeres y hombres que puedan rehacer este querido país. Se requiere una unión que nos permita no demorar más, que sintamos de una vez por todas que esta sufrida madurez nos exige cambios audaces, transformaciones básicas que nos permitan pensar en un futuro con gente nueva y evolucionada que tome decisiones trascendentes con verdadero fervor. Afortunadamente pienso que el pueblo cansado, hastiado y avergonzado ha comenzado a decir ¡basta! y comprende que sólo la educación, la justicia eficiente, el rescate de los valores, el respeto de la ética, pueden permitir el resurgimiento de la República que hemos perdido.
"Por todo esto pienso que el 'soberano' debe salir del letargo, de la postración, de la ceguera, del engaño, de la idolatría absurda a líderes y salvadores. Quiero creer que aún quedan personas capaces, ilustradas, que aman al país, que pueden trazar objetivos creativos que nos saquen de esta marginación, que nos guíen para volver a recuperar un ideario, a reconstruir la historia para poder ser Nación. Con esperanza ruego a Dios que nos dé una nueva oportunidad y que esta vigilia de muchos años nos logre templar y nos enseñe a crecer".
Lo encomillado, de plena vigencia, bien podría haber sido escrito ayer. Sin embargo, data de mediados de 2008, autoría de Olga Lescano de Guazzini -fallecida en octubre de 2010 a los 84 años-, como parte de una nota personal manuscrita de cinco carillas en la cual compartía, aprobaba y destacaba algunos de nuestros escritos. Conceptos que no viene al caso reproducir, pues más que nada reflejarían la generosidad de alguien que dejó huella profunda en su paso por la vida. Esta clase de recuerdos afloran cuando de revisar archivos poco ordenados y amarillentos se trata, cada vez más desplazados por la tecnología. Sin embargo, poseedores de algo que aún no pudo ser reemplazado: el enorme poder de movilizar el espíritu y el recuerdo.
Valga entonces, la plena actualidad de estas reflexiones de hace más de una década, tal como si se estuviese haciendo una pintura de nuestro hoy, para recordar a doña Olga, una cordobesa que tomó a Rafaela como su propia tierra, destacada docente, incansable trabajadora por cuestiones sociales, ligada a instituciones y apasionada por el golf y la aviación. En sus últimos años le dio especial intensidad a la posibilidad de lograr para Rafaela el Centro de Radioterapia. Movió cielo y tierra, golpeó cuantas puertas cerradas tuvo por delante, recibió cientos de promesas, algunas de ellas hechas públicas como la de un candidato que luego fue gobernador. Pero ya sabemos, las campañas políticas suelen deambular sobre las mentiras, es decir, prometer todo aquello que de antemano se sabe que luego no se podrá cumplir. Miremos hacia atrás y encontraremos algunas explicaciones -entre otras tantas causas- sobre porque estamos como estamos, cuando la Argentina partió antes y en mejores condiciones que muchos otros países que hoy nos han dejado atrás.
En ocasión del deceso de Olga Guazzini, este Diario dentro de la amplia nota necrológica hizo una pequeña referencia sobre el tema de la asistencia de enfermos oncológicos -ver el pie de página que desde hace años aparece en página 2- diciendo "fue quien motorizó no sólo la idea sino todas las gestiones para instalar en nuestra ciudad el Centro de Radioterapia, aunque no pudo ver concretada la obra, que estuvo muy cerca de cristalizarse. Tuvo muchas promesas, todas incumplidas". Una síntesis del tiempo que nos toca vivir.

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