Un histórico para la selección

Deportes 14 de enero de 2019 Por
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Todavía perduran en las retinas de éste cronista las imágenes en el estadio Olímpico de Berlín, se juegan los cuartos de final de la Copa del Mundo organizada por los alemanes en 2006; las llaves nos proponen un cruce de potencias que habían encontrado en las dos últimas décadas, razones infinitas para esas pintorescas rivalidades.
Estábamos empatados; Maradona ofreciéndole al mundo el trofeo máximo en el estadio Azteca 20 años atrás, postergándolos a los europeos y estos, infalibles e inclaudicables, tomándose revancha en Roma en la edición siguiente.
Esas estelas que ya habían perdido algo de nitidez por el paso del tiempo y la falta de nuevos retos entre ambos, recobraron todo el vigor aquella tarde en la fatua Berlín, con el aditamento, de una localía para Alemania, que pesaba en la previa, lo nunca antes habían sentido los inventores de la disciplina y el rigor.
La paridad del trámite de juego, era directamente proporcional a la jerarquía de los equipos y a la trascendencia del resultado, sabía a final anticipada (la historia desmentiría este palpito semanas después). Lo veo a Riquelme tomar el balón para enviar un centro desde la derecha y también, a Roberto Ayala anticiparse a Klose para que la perplejidad, gane ese estadio en el que todavía, se recortaban los recuerdos de las arengas hitlerianas en los Juegos Olímpicos, de 1938 en esa Alemania Nazi.
Argentina tomaba una ventaja a poco del cierre que llamaba a una ilusión ingobernable, pero, el desenlace cambio el signo de esa jornada y en la definición desde el punto del penal, las cosas se dieron vuelta con la crueldad que esas instancias proyectan; el mismo hombre que encendió la llama, se encargó de apagarla; lo veo ir a la pelota con la confianza de un gladiador y de estar llamado en ese día, hacer el héroe deportivo del país, sin embargo Lehmann se arroja a su izquierda y espanta el balón para complicar esa serie que luego, el Cuchu Cambiasso, refrendaría fatalmente.
Me quedo con la imagen devastada de Roberto Ayala y el frustrante trámite de saludar a los adversarios para comenzar un largo y pesado regreso a casa.
Así en el futbol como en la vida, me dije, esplendor y caída, estribaciones con las que hay que aprender a convivir inexorablemente. Ese cacique entrerriano, hoy vuelve al mundo albiceleste para acompañar el incipiente ciclo de Lionel Scaloni como uno de sus laderos más experimentados.
Se saluda con inclinación.

DEL CLUB DE LOS 100
Roberto Ayala está en el bronce del fútbol argentino, no por su aporte a los torneos domésticos, jugo un centenar de partidos en Primera División repartidos entre Ferro Carril Oeste y River con un retiro poco relevante en Racing; sin embargo esos galones se los concedió la militancia representando al país en todas las competencias posibles en el mundo.
Daniel Passarella lo convocó por primera vez en el inicio de su ciclo como entrenador nacional en el 94 y ese fue el punto de partida, de una trayectoria solo superada por Javier Mascherano, el Pupi Zanetti y Lionel Messi, con 116 partidos jugados en 13 años, sin contar las participaciones en los campeonatos juveniles.
El Ratón Ayala, ídolo del Valencia donde su carrera consiguió un gran esplendor y una pertenencia que lo llevo a vestir esa casacas en más de 200 presentaciones, supo de algunos títulos y también de otras frustraciones propias de semejante carrera.
Con Marcelo Bielsa en la dirección técnica, fue Campeón Olímpico en Atenas 2004, pudiendo integrar ese Sub 23, por las excepciones que el reglamento del COI permite de dos mayores en esa franja etaria, como así también, alcanzo el halago de ser campeón Panamericano en la edición 1995 disputado en Mar del Plata; sin dudas no está dentro de las máximas condecoraciones la Medalla de Plata en los Olímpicos de Atlanta un año más tarde, ya que por el desenlace de aquella final ante Nigeria, la misma ha quedado en un recodo de la historia del futbol argentino, que demoró casi una década en encontrar revancha y sanar esa herida, ganando en Grecia el único título que le faltaba a nuestro deporte insignia y a Roberto Ayala también, para quedar a buenas con esa historia.
En los últimos días Claudio Tapia le ofreció un contrato para acompañar a Lionel Scaloni en el equipo técnico de la Selección Mayor que se preparará para disputar la Copa América en Brasil a mediados de este año y que antes, deberá medirse en marzo en las fechas estipuladas por FIFA, ante Venezuela y República Checa como preparación.
Ayala en los últimos tiempos, cumplió el rol de manager en Valencia y Racing y en el mundial de Rusia, se integró como comentarista invitado al staff de Directv.
Trae consigo una mística de otros tiempos y una pertenencia a estos colores, que nada mal vienen en este momento de recambio e incertidumbre, es deseable que esa presencia y su experiencia, iluminen la gestión del joven entrenador y un camino que de momento, solo parece recorrerse a tientas.

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