El sector alimenticio tuvo un aumento del 44% en 6 años

Locales 13 de enero de 2019 Por
La cantidad de empresas es de 157 en 2018, mientras que había 109 en 2012. En cambio, la división metalmecánica ha permanecido prácticamente invariable: 172 empresas relevadas en 2018 cuando en 2012 eran 177.
Continuando con el informe preliminar sobre los datos que corresponden al “Censo Industrial 2018 y el desafío de la creación de empleo local”, que dio a conocer el Instituto de Capacitación y Estudios para el Desarrollo Local (ICEDEL) el martes último, en esta oportunidad se publica más información específicamente sobre la industria en la ciudad de Rafaela.
Los datos preliminares confirman que en el período 2012-2018 hubo más aperturas que cierres de empresas, incrementándose por lo tanto el total de establecimientos industriales de la ciudad, pasando de 496 a 540 unidades.
En consonancia con lo observado en estudios previos, el perfil industrial de Rafaela se muestra altamente diversificado, con presencias en 22 de las 24 secciones industriales establecidas en la Clasificación Nacional de Actividades Económicas: los sectores industriales sin presencia en Rafaela son la elaboración de productos de tabaco y la fabricación de coque y productos de la refinación del petróleo.
La estructura industrial actual reafirma el predominio histórico que han tenido los sectores alimenticios y metalmecánicos, cuyas representaciones alcanzan el 29,1% y 32,8%, respectivamente. Sin embargo, es válido subrayar que la dinámica de ambos sectores se ha mostrado fuertemente dispar en los últimos seis años. Mientras que el total de firmas en la división metalmecánica ha permanecido prácticamente invariable (172 empresas relevadas en el año 2018, 177 en 2012), resulta significativa la evolución transitada por el sector alimenticio, cuya ratio de crecimiento significó un aumento de 44% en la cantidad de empresas dedicadas al rubro (157 empresas relevadas en 2018, 109 en 2012).
Por consiguiente, la comparación intercensal muestra un adicional de 48 empresas en la rama de la elaboración de alimentos, siendo el rubro que más ha crecido en términos absolutos, seguido por la confección de prendas de vestir, con 11 presencias adicionales. En el plano opuesto, las principales mermas se han registrado en las empresas dedicadas a la reparación, mantenimiento e instalación de maquinarias y equipos (de 11 empresas a sólo 3 en el último
censo), seguido por una moderada reducción de establecimientos dedicados a la producción y fabricación de productos de madera y corcho (excepto muebles), cuya estructura se compone actualmente de 12 empresas (10 menos que en el censo anterior).

DISTRIBUCION
DEL EMPLEO

Si bien la cantidad de empresas es mayor, en los últimos seis años han permanecido estancados los registros de empleo industrial, con una leve tendencia hacia la baja.
Se trata del primer operativo censal que muestra una caída intertemporal en los niveles de empleo, no sólo en los totales agregados, sino también en la ocupación que desarrolla sus actividades en jurisdicción de la ciudad de Rafaela. Consecuentemente, la ocupación promedio se redujo de 17,6% trabajadores por empresa en el año 2012 a 16,1% en 2018, siendo el valor más bajo relevado desde el año 2000.
De manera análoga a lo reflejado en la composición de la estructura industrial, los sectores metalmecánicos y alimenticios lideran el ranking de generación de empleo en la ciudad, con participaciones que alcanzan el 40,9% y 31,1% respectivamente.
Desagregando según rangos de ocupación, la composición empresarial se presenta similar a la registrada en los censos anteriores. Esto es, dos tercios de las empresas de Rafaela ocupan menos de 5 personas, siendo el segmento con mayores presencias en la industria local, destacándose un moderado crecimiento intercensal en la cantidad de firmas unipersonales.
Si bien es cierto que el sector manufacturero no es el único agrupamiento económico que provee alternativas de empleo en la ciudad, su importancia estratégica, extendida casi desde los inicios de la colonia, indica que se trata de un eslabón que históricamente ha actuado como dinamizador y promotor de oportunidades laborales, enlace crítico en el proceso de desarrollo local.
Representantes de todos los sectores han declarado haber sentido los embates de los múltiples problemas que atraviesa la economía nacional, con menciones especiales al impacto desfavorable que han provocado los aumentos en los cuadros tarifarios, las presiones inflacionarias, los vaivenes en el tipo de cambio, las limitaciones para el acceso al financiamiento y la caída en los niveles de consumo doméstico, entre otras evocaciones.
El efecto conjunto de todas estas variables sentó las bases para justificar la pérdida de potencia industrial, con sus previsibles correlatos en el empleo. En efecto, en un año donde el comercio también ha mostrado caídas en sus niveles de ventas, el mercado laboral de Rafaela exhibió un esperable crecimiento de la fracción de la población afectada por problemas de inserción laboral, ya sea porque no consiguen trabajo, o por trabajar un número reducido de horas y desear conseguir una ocupación con mayor prestación horaria.
Las previsiones económicas para el año 2019 desalientan cualquier hipótesis de reversión posible. Las proyecciones extendidas coinciden en remarcar que el país permanecerá en recesión, con salarios que continuarán perdiendo la carrera frente al avance incesante en los niveles de precios. Así pues, ante una inflación que se acelera en estampida y con una devaluación que amenaza en no encontrar nunca su techo, los presagios de un horizonte sombrío para el mercado de trabajo local comienzan a ganar protagonismo.
¿Quiénes son los más perjudicados por la falta de empleo en la ciudad de Rafaela?
Los problemas de empleo suelen ser heterogéneos, tanto en sus génesis, como en sus manifestaciones y en sus modos de abordaje.
Durante mucho tiempo se sostuvo la presunción de que la reactivación económica resolvería por su propia dinámica los problemas de empleo. Sin embargo, las últimas décadas han sido testigos de que las mejoras a nivel general no impactaron de manera uniforme entre los diferentes segmentos demográficos que componen la fuerza de trabajo, habiendo notorias desigualdades en los procesos de inclusión laboral, cuyas tipologías se manifiestan más de cercanas a fenómenos estructurales que a procesos cíclicos o transitorios.
Sabido es que la problemática situación social y laboral de los jóvenes es un tema que trasciende fronteras y forma parte de las agendas públicas de los gobiernos de todo el mundo. A pesar de los esfuerzos realizados en los últimos años, la realidad indica que aún resta mucho trabajo por hacer. La población juvenil continúa atravesando las mayores dificultades de inserción laboral, un drama que añade complejidad al poner sobre el tapete el impacto desproporcionadamente mayoritario de este fenómeno sobre el género femenino.
Sobre una estructura del desempleo local compuesta en un 63,7% por menores de 30 años, menos de un tercio de los jóvenes desocupados son hombres (28,7%). Esta misma situación se traslada para todo el segmento de desocupados locales. Los datos globales de la ciudad indican que el 73,9% de los desocupados son mujeres, una cifra que confirma la prevalencia de lógicas de género en la caracterización de las relaciones laborales actuales.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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