¿La fe sola no basta?

Sociales 09 de enero de 2019 Por
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(Por Miguel Petinatti).-No pocos cristianos tienen la convicción de que la fe en Dios es la única garantía de la salvación eterna. Por cierto, es importantísimo tener fe, y , por ella, deben darse incansables gracias al amor de Dios que así la concedió ( J. L.K.)
Además, todo aquel que se precia de ser cristiano tiene necesidad de examinarse siempre acerca de la conservación y progreso de la fe recibida en su real pureza; es decir, si todo aquello en  que se cree pertenece al depósito genuino de la verdadera y única fe. En efecto, la debilidad humana puede enturbiar, fraguar, debilitar, enrarecer o desfigurar las verdades absolutas y eternas que conocemos por la palabra de Dios revelada y la tradición, cuyo cuidado y fiel interpretación Dios mismo confió a su Iglesia (Juan 16,13; Hechos 1,8) Dicha revisión honesta afianzará la fe en su dimensión trascendente y eclesial.
No obstante, esa postura no debe ser nunca un atrincheramiento que excuse las consecuencias ineludibles de la verdadera fe.Tampoco se trata de menoscabar esa fe como un prioritario don de Dios. En todo caso, es necesario afirmar que la sola fe no basta. Porque, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada (1 Corintios 13,2).
Por ende, no pertenece a la coherencia cristiana el querer justificar las omisiones en el amor con el argumento de tener una gran fe; en primer lugar, porque nadie puede considerarse dueño de lo que se tiene por concesión gratuita de Dios; pero también porque la fe se expresa por el amor. La fe obra por medio del amor (Gálatas 5,6).
Asimismo, enseña la Escritura : ¿ de qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras?¿acaso esa fe puede salvarlo? Por medio de las obras, te demostraré mi fe, la fe, si no va acompañada de las obras, está completamente muerta ( Santiago 2,14-17).
La  vivencia de la fe siempre conduce al amor, primero como respuesta a la dilección de Dios y enseguida como servicio generoso y desinteresado hacia los hermanos: pues nadie podría decir que ama a Dios- a quien sólo conoce por la fe- si no ama a su prójimo- con quien comparte su camino de cada día- a quien debe amar por mandato divino. Una conducta semejante ha merecido los elogios del apóstol Pablo: ustedes han manifestado su fe con obras, su amor con fatigas y su esperanza en nuestro Señor Jesucristo con una firme constancia ( Tesalonicenses 1,4).
La fe nos lleva a descubrir la invitación de Dios, para que en medio de las dificultades y zozobras de la actualidad valoremos,apoyemos y trabajemos, por amor a Dios y los hermanos, en favor de todos los emprendimientos solidarios que atenúan las numerosas emergencias sociales, tan descuidadas por aquellos que tienen la grave obligación de atenderlas: para que aquellos que han puesto su fe en Dios procuren destacase por sus buenas obras. Esto si que es bueno y provechoso para los hombres ( Tito 3,8).
El Papa Francisco dice: tiempo de Adviento ( espera de la Navidad) es fe, esperanza y amor.
Tener fe y vivir de la fe, por la fe y en la fe, es sinónimo de ser fiel. Ser fiel al amor de Dios que nos colmó con sus dones, para que vivamos amando como El mismo nos amó y seamos- según sus designios- anunciadores de su mensaje universal de salvación.
¡Esto si que es la auténtica vivencia de la Navidad! Amén.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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