Impulsar la economía del conocimiento

Notas de Opinión 07 de enero de 2019 Por
La Argentina necesita una legislación que promueva el desarrollo de la economía del conocimiento.

Por Fabián Ruocco (*)

La economía del conocimiento guarda una estrecha relación con la trayectoria de la gestión del conocimiento, debido al cambio en la innovación, la creatividad, la colaboración, la ciencia y la teoría, que impulsan el surgimiento de nuevas organizaciones enfocadas en la mejora de la ciudadanía. Ante esto, Argentina necesita legislación adecuada que regule e impulse lo que acontece en el mundo tecnológico.
El reinado de los activos intangibles llegó para quedarse, mientras el conocimiento se impone en el mundo de los negocios como un elemento determinante.
En el ranking global de las empresas con mayor capitalización bursátil, en el año 2006 Exxon Mobil y General Electric eran las principales, doce años más tarde la lista está encabezada por firmas líderes en la generación de conocimiento, como Amazon, Apple, Facebook, Google -Alphabet Inc.-, Alibaba, Airbnb, Watson IBM y Uber, entre otras.
El valor de estas firmas está basado en algoritmos y programas, diseño e innovación, plataformas de servicios; atributos históricamente difíciles de valuar, que constituyen el núcleo del valor en muchas de las compañías más grandes del mundo.
En abril de 2018 Wanap, el primer banco digital del país, ofrecía la posibilidad que, en sólo 7 minutos, una persona adquiera los primeros productos de una operación simplificada: una caja de ahorro, tarjetas de débito y crédito, y hasta un crédito online.
Para julio, con una inversión estimada en más de US$ 20 millones, comenzó a operar Wilobank, otro banco argentino 100% digital que sumó en sus primeros tres días más de 2.000 clientes.
Otros ya están haciendo fila para ingresar, como el Open Bank, el banco 100% digital que opera desde hace 20 años en España.
Los activos intangibles cobran más fuerza en la era digital y se refleja en distintos rubros, las compañías dominantes de turismo no tienen autos ni hoteles, tampoco las de comercio por internet tienen stocks.
Los activos inmateriales facilitan una dinámica y flexibilidad superior; los edificios y maquinaria funcionan como una carga en sectores de alta innovación.
La clave son las plataformas tecnológicas del tipo red social mediante las cuales las personas hacen transacciones de forma directa utilizando internet.
La clasificación tradicional entre desarrollo y subdesarrollo puede acentuarse o converger. Eso depende de políticas conjuntas y cooperación en el largo plazo entre el sector público, el privado y los centros de vinculación tecnológica.
En otras palabras, consideramos urgente para la Argentina impulsar también políticas públicas que den vigor a la economía del conocimiento como aquella que fomenta la habilidad de inventar e innovar con el fin de generar nuevos conocimientos y promover ideas que se conviertan en servicios, productos, procesos y organizaciones inteligentes generadoras de desarrollo para, así, crear bienestar y resolver dificultades económicas en la sociedad.
Según el Informe Nº 8 del Observatorio de la Economía del Conocimiento del Ministerio de Trabajo y Producción de la Nación, Argentina tuvo un comportamiento heterogéneo en las principales variables del sector.
Si bien el total de exportaciones e importaciones se vieron reducidas durante el segundo trimestre de 2018 (-7,8% y -2,3% interanual, respectivamente), los Servicios Basados en el Conocimiento se mantienen como el cuarto complejo exportador del país con más de USD 2.900 millones en el primer semestre del año, superando a los complejos minero-metalífero y al petrolero- petroquímico.
La gestión del conocimiento va mucho más lejos del concepto meramente basado en progresos tecnológicos, anteriormente previsto por la llamada sociedad de la información.
La colaboración recíproca es la clave y el gran desafío. En éste sentido, el caso de Uber es el más popular entre los sistemas de transporte basados en el consumo colaborativo.
La economía colaborativa es un modelo construido sobre redes descentralizadas de personas conectadas, quienes crean, distribuyen y consumen valor pasando por alto las instituciones centralizadas tradicionales.

EL AVANCE TECNOLOGICO NO
FRENA POR LA BUROCRACIA
La medición realizada por Accenture Research asume que el "conocimiento" se genera a través de aquellos factores de la producción con un componente técnico-cognitivo alto.
Más específicamente, consideran dos tipos de factores relevantes: el capital tecnológico y los trabajadores del conocimiento (trabajadores que provienen de las ciencias ´duras´, como así también los trabajadores creativos o con habilidades en el ámbito de la inteligencia emocional).
Para integrarlos se necesita el valor fundamental de la colaboración con el otro.
En el mundo que se avecina, el conocimiento será el eje fundamental del intercambio económico, del desarrollo humano y de las relaciones entre los países.
Para un país como el nuestro, donde el debate sobre la productividad permanece al tope de la agenda, la apuesta por una economía que crezca basada en el conocimiento ofrece una inmejorable oportunidad.
Más allá de los cuatro unicornios tecnológicos argentinos conocidos como Mercado Libre, Globant, OLX y Despegar.com, existen otros que están en pleno crecimiento, son diversos grupos de emprendedores, desarrolladores y expertos en diferentes áreas que despuntan con sus proyectos.
Startups digitales con aplicaciones que convierten su oferta en escalable, con capacidad de atraer nuevos clientes a costo marginal cero y de servir a mercados globales. Muchas de ellas se centran inicialmente en el crecimiento de los usuarios, y más tarde con un enfoque en la monetización y la rentabilidad.
Se destacan varios como Ripio, la conocida empresa Argentina de Bitcoin con mayor proyección en América Latina, o Tesco, la cooperativa de software más grande del país, que recientemente inauguró su sede en Medellín y se suma a las ya existentes en provincia de Buenos Aires y Santa Fe.
Otro caso de internacionalización viene de la mano de Lagash, empresa que anunció en el mes de septiembre la apertura de su sede en Boston, con el objetivo de posicionarse en la Costa Este de Estados Unidos.
Algunas usan herramientas como la inteligencia artificial y Big Data con el fin de conocer las preferencias e intereses de sus usuarios y brindarles el producto específico que se ajusta a sus necesidades.
La historia del progreso humano muestra que la resistencia a las nuevas tecnologías que generan crecimiento y eficiencia económica es invariablemente inútil.
Ante esta oportunidad, Argentina necesita legislación adecuada que regule e impulse lo que acontece en el mundo tecnológico, que fomente el crecimiento, la innovación, la capacitación y la internacionalización de las startups argentinas. Para salir al encuentro de la naturaleza colaborativa que ofrecen actualmente las redes sociales como plataforma para la construcción de saberes.
Una regulación que permita la evolución de una sociedad de la información hacia el conocimiento, y promueva el empleo, a la vez que genere innovaciones de productividad en el resto de la economía. (Especial para NA)

(*) Director Ejecutivo del CEDyAT.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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