Alto el fuego en medio de la guerra comercial

Notas de Opinión 04 de diciembre de 2018 Por
LAS RELACIONES CHINO - ESTADOUNIDENSES
FOTO NA TREGUA. Trump y Xi Jinping, el sábado frente a frente en Buenos Aires.
FOTO NA TREGUA. Trump y Xi Jinping, el sábado frente a frente en Buenos Aires.

Buenos Aires fue escenario de un "alto el fuego" en la guerra, que no sólo es comercial, sino por la primacía mundial, entre Estados Unidos y China, aunque también en la ciudad donde se realizó la cumbre del G20 tuvieron lugar escenas donde ambas potencias mostraron los dientes, lo que brinda la certeza de que la tensión continuará.
La cumbre del Palacio Duhau entre Donald Trump y Xi Jinping y sus planas mayores tuvo un resultado concreto: un anuncio de tregua en la guerra comercial que implica que Estados Unidos suspenda "por 90 días" la aplicación de nuevos aranceles a las importaciones de China, prevista para el 1 de enero.
Se gana tiempo y también se anuncian los pasos a seguir en caso de que las conversaciones que comienzan ahora no llegan a buen puerto: "Si al cabo de ese lapso, las partes no logran un acuerdo, los aranceles que se ubican en 10% pasarán a 25%".
Así, a la "tregua" lograda en esta capital medios de prensa internacionales como el Financial Times y la agencia Bloomberg le agregaron el adjetivo "temporaria".
Trump pudo mostrar un "fantástico y productivo encuentro con posibilidades ilimitadas" para ambos países y el presidente chino pudo promover en el mundo su "Xiplomacia".
De todos modos, lo que enfrente a Estados Unidos y China no es sólo una disputa en el terreno comercial y eso quedó claro también durante las 48 horas que sus líderes compartieron en la capital argentina.
La Casa Blanca dejó en claro que en el Hemisferio Occidental, al que consideró durante otras guerras -su disputa con el Eje y su disputa con la Unión Soviética- su propia zona de influencia seguirá será terreno de su interés en el conflicto que ahora libra con china.
Como si fuera la vocera del lugar donde Trump y Mauricio Macri participaron de un encuentro oficial, la Casa Rosada, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, le envió un mensaje a los argentinos y a los chinos.
Estados Unidos no permitirá que "la actividad económica depredadora de China" se imponga en esta zona del mundo, lo que implica que utilizará todos sus recursos para evitarlo.
Las palabras dejaron en claro que si hay una tregua es porque hay una guerra y que este fin de semana no será su último capítulo.
Esta se trata de una política de Estado del que por ahora es el país más poderoso de la tierra: como lo suele marcar el experto en relaciones internacionales Juan Gabriel Tokatlian, los principales organismos de la defensa de ese país empezaron a marcar que la cuestión del combate a la "corrupción" en Latinoamérica es de principal interés geopolítico de Washington.
Esto se traduce en acusaciones a Beijing de hacer negocios de manera que la Casa Blanca considera, justamente "depredadora", por lo que la atacará con los medios a su alcance.
A su vez, durante la cumbre del G20, China también "mostró los dientes" con un mensaje que llegó a través de un diario que el presidente Trump ama odiar: el diario The New York Times.
El matutino informó que desde que el empresario asumió al frente del Ejecutivo norteamericano, las tareas de ciberespionaje chino crecieron con fuerza en el último año.
De acuerdo al reporte, que hace referencia a fuentes de inteligencia estadounidenses, los hackers del Ejército chino redoblaron sus tareas para robar secretos a las principales compañías tecnológicas estadounidenses.
Un acuerdo que firmó en su momento Barack Obama con China hizo que ese tipo de episodios se redujeran, pero ahora llegaron a un nuevo pico.
Entre los motivos de la nueva situación, el diario señaló que como Trump aumentó los controles de exportación de material tecnológico sensible a China, Beijing aumentó sus esfuerzos para "robar lo que no puede comprar".
A pesar de los acuerdos de caballeros, al parecer, en la guerra como en el amor todo vale y es muy posible que en los próximos años veamos nuevas escaramuzas entre China y Estados Unidos.
De algún modo, ante un ascenso que parece imparable de China, lo que intentan los Estados Unidos es definir la velocidad y la forma en la que se dé ese movimiento. (Especial de NA)

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