Cosquín Rock Uruguay, un desafío superado por una marca for export

Información General 14 de octubre de 2018 Por
En tiempos donde apostar por grandes proyectos se hace difícil, Cosquín Rock desembarcó en Uruguay con el mejor de los éxitos. Tuvo la impronta del gigante de las sierras con la exacta combinación del ADN charrúa. Una primera incursión aprobada y la proyección para 2019.
FOTO G. SANCHEZ MULTITUD. La carpa de Landia recibió a gran cantidad de público en los dos días del Cosquín Rock.
FOTO G. SANCHEZ MULTITUD. La carpa de Landia recibió a gran cantidad de público en los dos días del Cosquín Rock.

Tal vez en otro lugar podría haber nervios visibles, hasta cierta histeria relacionada con esa palabra siempre excitante que es debut. Sin embargo, ellos lo toman distinto. Faltan unos minutos para que por primera vez se habiliten las puertas del Cosquín Rock Uruguay y todo transcurre naturalmente. No hay corridas, no hay gestos adustos, no parece haber nervios fuera de lugar.
Muy por el contrario, hay gente que se empieza a amontonar sobre la puerta de ingreso, aunque también de este lado del portón todo está bastante tranquilo. Salvo aquel fanático que grita y levanta los brazos mostrando la excitación que no parecen tener los amigos que lo rodean. Así estará durante todo el sábado en cada lugar donde te lo cruces.
Un poco más atrás espera para ingresar don Jorge Suárez (“somos parientes de Luisito”, aclara risueñamente). Dentro de un rato, en el escenario que está al aire libre estará tocando su hijo Germán, que es baterista en Delirium Tremens. Primero, bromea con aquel fanático que grita para que todos lo escuchen. Después charla, y cuenta qué ha venido de Colonia, aunque en realidad ellos vienen de Rosario, que está dentro de ese departamento.
A la hora del ingreso, lo primero que sorprende es que un gran porcentaje lleva en sus manos ese ícono uruguayo que es el mate, que, junto con el termo ha superado sin inconvenientes el cacheo previo. Una marca de agua para esta edición del festival argentino. En Uruguay, hay mate para todo el mundo.
Cuando comienza a desandar la programación, los shows se van sucediendo con una prolija puntualidad y sincronización entre los escenarios. Tal vez lo único que no se pudo organizar bien, al menos en la primera jornada fue el tema del sector gastronómico. Algo que se corrigió para el domingo.
Dentro de Landia, Centro de Espectáculos Parque Roosevelt se respira el aire Cosquín Rock, con la inconfundible mezcla de gustos, ideas, países, banderas. Se nota la presencia argentina entre la gente. Desde Marcelo, aquel rafaelino que hizo todo un periplo para estar en Canelones, hasta gente de Rosario, San Lorenzo, Paraná y de varios lugares de Buenos Aires. Se nota en el mate, en las camisetas de fútbol, en el “vamo arriba” que la mayoría son uruguayos.
Tanto el sábado como el domingo, el sol cómplice de la tarde le dio lugar a una noche de bajas temperaturas muy marcadas. Igual a la gente poco le importó, disfrutó del aire libre y de la carpa, de los food trucks, de todo lo que tuvo a mano, más allá del frío. En el escenario “indoor” el clima fue creciendo con el pasar de las horas, aunque el domingo la multitud llegó más temprano y eso se notó claramente.
El público local disfrutó a pleno a los artistas suyos como Trotsky Vengarán, Once Tiros, Cuatro Pesos de Propina, La Triple Nelson, Julieta Rada o el reconocido Tabaré Cardozo como su amor del alma Agarrate Catalina. Tuvieron especial reconocimiento Francisco El Hombre y Miss Bolivia. Hubo admiración para Os Paralamas. Hubo deseo cumplido con Ska-p. Mientras que Las Pelotas, Las Pastillas y La 25 fueron casi locales de aquel lado del charco.
Uruguay ahora también tiene el sello del Cosquín Rock. Una plaza que puede ofrecer grandísimos artistas y una cultura rockera emparentada con el origen del festival. En la primera cita sacó un aprobado bien grande y en Landia ya se animan a imaginar la edición 2019. Vamo’ arriba.




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