Editorial

La Palabra 13 de octubre de 2018 Por
Las evidencias

No siempre se ve. El cambio en las conductas de los protagonistas es una manera de alertar. Son comportamientos difíciles de abordar por la complejidad que el factor psicológico trae al problema. La sociedad asiste a un degradamiento evidente en las relaciones humanas, donde la violencia es propia de estos días. Tema que viene apoderándose de los diversos espacios de la población, pero con características diferentes según pasan los años. Cada vez más el hostigamiento, el maltrato verbal o físico no es solo patrimonio del ámbito escolar. Pero allí el tema es muy importante por las particularidades del grupo que lo contiene. Todo se incrementa sin solución de continuidad, a la luz de los sistemas de comunicación cada vez más masivos que contribuyen a que el acoso también se concrete mediante lo que la tecnología nos acerca. Lo que la sociedad ofrece en forma implacable en estos aspectos del comportamiento humano, y también particularmente la familia, así como otras entidades etarias, permiten que este desencuentro entre pares llegue a la comunidad educativa. La formación docente debe garantizar que el perfil profesional le permita contar con las herramientas necesarias para intervenir en forma pertinente en el momento adecuado. Para no tener que seguir diciendo también en este tema que todo tiempo pasado fue mejor.

Raúl Alberto Vigini

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