Argentina para adivinar

Notas de Opinión 08 de octubre de 2018 Por
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Mientras Lifschitz señala que Macri malgastó su capital “de manera imprevista y acelerada”, Elisa Carrió revela que “perdió la confianza en el Presidente” y el columnista de La Nación Joaquín Morales Solá advierte que “no es momento para perder capital moral” (en relación a un posible acuerdo Gobierno-PJ para otorgarle impunidad a Cristina Fernández y cajonearle datos a la Justicia que comprometerían a una empresa de la familia Macri), la sociedad aguarda que un quiromántico le diga qué va a pasar.

REUTEMANN
EL “TIEMPISTA”

Hoy, si alguien le preguntase al actual senador nacional cómo cree que le irá a Mauricio Macri, seguramente no le auguraría mucho éxito que digamos a la luz de lo que está ocurriendo con la economía y su oscura proyección. Y les advertiría: “ojo con la clase media y el campo, no abusen del pánico al regreso del kirchnerismo; el bolsillo es la víscera que más duele”.
Una sugerencia: no manden más a cenar con Mirtha Legrand a referentes del Gobierno, delatan el temor y la desorientación en sus semblantes.
Carlos Reutemann solía invocar su particular “teoría del péndulo” para enfocar predictivamente su visión sociopolítica del país.
En el 2003 previó que después del descalabro neoliberal del menemismo, empeorado económicamente por el delarruismo (del cual naturalmente la oposición progresista lo señala como partícipe y porque no, cómplice) no era su tiempo político. Intuía movimientos sociales y reclamos ideológicos que no estaba en condiciones de satisfacer. El péndulo basculaba hacia la izquierda continental.
2011: tras la derrota dos años atrás de Néstor Kirchner a manos de Francisco De Narváez, un sector del peronismo volvió a girar la cabeza hacia el santafesino.
Pero en el 2010 fallece Néstor Kirchner. Otra vez Reutemann y su inapelable visión: “a una viuda con dos hijos no se le puede ganar”, afirmó. Y ganó Cristina con el 54% de los votos.

EN ROSARIO 
EL PS RESPIRA

Así y todo, los pueblos no se suicidan: una reciente encuesta realizada en Rosario le otorga al gobierno nacional -ya no tanto a sus candidatos locales y provinciales- un margen de votos impensado para muchos. Una parte de la sociedad rosarina valora por ejemplo, que el Gobierno, aún a los tumbos, haya encarado la problemática del déficit fiscal.
El mismo sondeo sorprende, no al socialismo, por la alta intención de votos hacia el espacio político que gobierna la Provincia. “Qué contradicción, la principal preocupación de los rosarinos es la inseguridad, y en cambio el mejor visto es Miguel Lifschitz, responsable de esa situación”, reflexionó un histórico referente del peronismo rosarino ante el trabajo de la encuestadora local Episteme Consulting.
La razón por la cual en Rosario el socialismo sigue en carrera, de acuerdo con las conclusiones a las que arriba el análisis de los encuestadores, es porque “no existe una relación directa entre la agenda pública y la evaluación de las gestiones de mayor cercanía para la población evaluada”.
De tal manera, “Lifschitz cuenta con 58% de imagen positiva de gestión, mientras que Mónica Fein 51%. A pesar que más del 60% de los rosarinos asegura que la inseguridad es el principal problema, no se observa una evaluación negativa mayoritaria respecto a las gestiones citadas”.
Y es así entonces como “si a los electores se les propone un escenario cerrado a las tres principales fuerzas (PJ, Cambiemos, FPCyS) en una situación hipotética luego de las elecciones primarias, Antonio Bonfatti se mantiene con mayor intención de voto (28,7%). Le sigue Omar Perotti con un 18,8%, teniendo en cuenta que el candidato peronista no logra aglutinar la totalidad de los votos de María Eugenia Bielsa. Y por último, José Corral aumenta un 14,4%, a pesar de ser un referente con un 26,5% de conocimiento.

LAS PASO 2019
El Gobernador compartió una vez más un asado “proyectivo” con sus socios radicales para auscultar el devenir electoral. Nada que agregar a lo conocido: ampliar el Frente (obviamente ya sin la peregrina idea de incorporar peronistas), tantear el horizonte para unas posibles PASO y analizar las chances de los contrincantes directos: Omar Perotti y José Corral.
Sabido es que al Primer Mandatario no le disgustaría enfrentar a Bonfatti con un candidato propio. Los radicales aliados exploran esa posibilidad, pero son muy cautelosos si bien tienen el candidato a mano: Maximiliano Pullaro, quien les dice que hará “lo que Miguel y el sector (NEO-MAR y Frente Progresista Sur) crean lo más oportuno para el FPCyS”. Llegado el caso: ¿estaría dispuesto Lifschitz a encabezar la lista de diputados provinciales de Pullaro?
De tal modo, ¿qué haría el hoy “candidato natural” del Frente, Bonfatti si no pudiese contar para una interna con el respaldo de sus socios radicales y del mismísimo Gobernador? Tal vez podría darse el escenario que desde la otra vereda, en el entorno de José Corral, aseguran: “es impensable que haya Paso en Cambiemos; no podemos enfrentar al PRO rosarino contra la UCR santafesina; el candidato único será José” (Corral).
En el 2011 Hermes Binner apoyó a su ministro de Gobierno Bonfatti para enfrentar a Mario Barletta, mientras que en el 2015 Bonfatti hizo lo propio con Lifschitz para enfrentar otra vez a Barletta. ¿Rompería el molde Lifschitz apoyando un candidato radical que compitiese contra un aspirante socialista?Podría mantenerse prescindente, pero si se tratase de su Ministro de Seguridad, ello no sería opción. Y menos si NEO le propusiese que encabece la lista de diputados de Pullaro. ¿O lo haría el vicegobernador Carlos Fascendini?.
Demasiados interrogantes que no dejan mucho margen para las dudas: Bonfatti seguramente será el único candidato del FPCyS o no será. En 2003 (con ley de lemas) el extinto Juan C. “Chueco” Mazzón le ofreció a Reutemann su “liga de intendentes” para respaldar la candidatura de Alberto Hammerly contra Jorge Obeid. Reutemann agradeció y le mandó a decir al sempiterno operador peronista que pacte con Obeid nomás: “si al Turco lo dejamos solo no se va a presentar y nos ganará Binner”, razonó el por entonces Gobernador.
Al final, Obeid se impuso al candidato de Reutemann dentro del lema. Y fue el Gobernador.

ESCENARIO PERONISTA
En el peronismo, sin el calor del poder nacional y provincial, temen que la salida al ruedo de Bielsa para enfrentar a Perotti y Marcos Cleri termine perjudicando al partido en las generales.
Las categóricas ambiciones de Perotti y Bielsa (el que quedase en el camino se despediría definitivamente de las lides electores) podrían dejar un tendal de heridos -y resentidos- que, sumado al extremo juego propio de Unidad Ciudadana, atemoriza más que estimular a los compañeros.
¿Por qué detenernos en intrascendentes elucubraciones partidarias electoralistas, cuando no se sabe por cuánto tiempo más la tapa de la olla a presión de las astronómicas tasas de interés podrá seguir manteniendo a raya al dólar para que no explote todo?
Porque a menos que Lifschitz insólitamente decida optar por la otra variante temporal que marca la Constitución Provincial, convocando a elecciones al límite del plazo “no menor” de tres meses (de la entrega de mandato), es decir en septiembre; las PASO 2019 serán en abril con generales en junio y cierre de listas en febrero.
Restan menos de 90 días para fin de año y enero es un mes vacacional. Aunque en Argentina tres meses representan una eternidad.

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