Trabajadores del sector afirman “que la situación es complicada”

Locales 16 de septiembre de 2018 Por
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Ver galería FOTOS J. BARRERA DESPENSA IRIGOYEN. El carbón fue uno de los productos que menos se vendió en los últimos tiempos.  MERCADITO VIAMONTE. En las últimas dos semanas sufrió una baja en ventas del 60%.
1 / 2 - FOTOS J. BARRERA DESPENSA IRIGOYEN. El carbón fue uno de los productos que menos se vendió en los últimos tiempos. MERCADITO VIAMONTE. En las últimas dos semanas sufrió una baja en ventas del 60%.
Este domingo 16 de septiembre se celebra en el país el día del almacenero. Una jornada que debería ser especial, pero que no lo será tanto debido a los efectos que la devaluación está produciendo. Es que la suba del dólar ha impactado mucho también en las góndolas, siendo los más perjudicados los alimentos casi en un 40%. Es por ello que para los almaceneros de Rafaela, el año y el momento vienen muy complicados.
Por ejemplo, Nicolás, de 33 años y propietario de Mercadito Viamonte, ubicado en el corazón del barrio San Martín desde hace 3 décadas y que abre de lunes a lunes, nos comentó un panorama actual muy preocupante. “A nosotros nos ha impactado mucho la inflación sobre todo en el precio de los comestibles. Los primeros productos subieron muchísimo, como ser el arroz, que subió casi el 40%, una locura. El aceite un 25%, al igual que las masitas, yerba y azúcar, un 15%. Lo más indispensable es lo que más aumentó. Y las bebidas están casi todas paradas. Es imposible pagar un gaseosa de un litro y medio casi 60 pesos. Debido a esto, las ventas han bajado mucho. Sin exagerar, en las últimas dos semanas hemos tenido casi un 60% menos de ventas, cuando empezó el problema de los aumentos. La gente sigue viniendo y lo primero que hace es fijarse en los precios. Igualmente, no somos de remarcarlos mucho porque pretendemos mantener los clientes. Pero así ya no se puede más seguir, porque los gastos son cada vez más elevados, como la luz y los impuestos. Nosotros alquilamos el local y del 1 al 21 de cada mes pagamos todos los gastos con intereses. Es muy difícil poder sostener el negocio, sobre todo con el tema de las tarifas. El mayorista también se queja, como nosotros. Y los proveedores siguen siendo los mismos, y como te podes imaginar, llegan todos con la cara larga. Lo que hacemos es comprar menos, pero casi al mismo monto que antes cuando se compraba más, casi el doble de la cantidad. Semana a semana, ellos van aumentando la mercadería, dependiendo de lo que suceda con el dólar. Pero nosotros no podemos aumentar tanto, porque sino no vendemos”.
También se refirió a otra de las luchas con las cuales tienen que hacerle frente, como lo es la histeria de la gente. “Es cada vez peor, porque parece que uno es el que le pone el precio a las cosas y no es así. Ahora que se viene el calor y la situación se va a poner más difícil por el tema de la luz, que es carísima. Por ejemplo, en diciembre del año pasado pagamos una boleta muy cara, y en febrero de este año tuvimos que pagar el doble de lo que fue diciembre. Aumentó también el monotributo, el contador, la Municipalidad. Los clientes que antes venían todos los días ahora lo hacen 2 o 3 veces por semana. Hay días en que pasan 2 o 3 horas y no entra nadie, cosa que antes nunca pasaba”.
Más allá de este duro presente, Nicolás no tiene buenas expectativas de cara al futuro. “No soy tan optimista en que esto se pueda solucionar, sobre todo porque el dólar es imparable. Y en lo primero que repercute es en la comida. El tema pasa también por cuánto puede aguantar esta situación cada uno. Por ahora nos manejamos así, compro lo que vendo”.
Además, también está presente el tema de la inseguridad, que es otro temor por el cual se debe afrontar. “Siempre está ese pensamiento de que te pueden entrar a robar en cualquier momento. Nos han robado un par de veces, pero nunca de la forma violenta como ha ocurrido en otros lugares de la ciudad. Así que también vivimos con ese miedo escénico. Así que en este día del almacenero lamentablemente vamos a estar algo tristes. Es un día más en el que hay que laburar para pagar, porque el momento no es propicio. Me contaron que han cerrado varios almacenes en Rafaela a raíz de la inflación. Pero no queda otra que resistir, comprar lo justo y necesario y no meterse en grandes gastos”.

MENOS ASADOS
Por su parte, Sandra, de 25 años y empleada de Despensa Irigoyen, ubicada desde hace 9 años en el barrio Pizzurno, también abre su negocio todos los días y es otro de los locales que ha tenido menos ventas en el último tiempo. “Se ha notado bastante el aumento de precios. Hay muchas cosas que antes se vendían con más frecuencia, ahora no. Pero en cuanto al rubro de las comidas, la gente necesita comer, con lo cual los productos alimenticios se siguen vendiendo igual. Todo lo que es snack, aceites, mayonesas, harinas, la leche y sus derivados han aumentado mucho en los últimos días. En general, la canasta básica y los productos que son básicos para el consumidor han subido mucho de precio. En comparación con el año pasado, a esta altura las ventas han disminuido, pero no tanto. Se está buscando un poco más las segundas marcas, comparan precios y se llevan lo más económico. Tratamos de atender bien al cliente cuando nos consultan precios”. En cuanto a la clientela, sostuvo que “tenemos clientes fijos que vienen todos los días y han aparecido otros nuevos. Hay varios que vienen todos los días, pero hay otros que han dejado de venir seguido. Buscan mucho los precios y lo que más llevan son las verduras. Por ejemplo, antes se llevaban la salsa lista, ahora ya se llevan las cebollas y algún tomate para hacerla el propio cliente. Vienen de todas las edades, sobre todo los fines de semana, ya que a dos cuadras tenemos la ciclovía que es bastante concurrida. Tratamos de hacer alguna oferta y que la gente se lleve el mejor precio”.
En cuanto a las variantes de precios, añadió que “cambiamos los precios a medida que lo van haciendo los proveedores y cuando va llegando la mercadería. Por ejemplo, hay algunas marcas que van aumentando cada vez que el dólar sube. Así que hay veces que modificamos los precios bastante seguido. Y hemos notado también que ha bajado mucho en este último tiempo la venta de carbón, señal de que se hacen menos asados. Las verduras se siguen vendiendo casi todas y las bebidas se redujeron un poco, pero no tanto, más allá de que las cervezas aumentaron 9 pesos, al igual que la Coca Cola y la Seven. El pan aumentó 10 pesos el kilo y se vende más los días sábados".
A la hora de atender a los clientes, Sandra manifestó que “la gente se queja todos los días de los precios, de las medidas del presidente, del dólar. Y también se enojan con nosotros porque aumentamos, pero la culpa no es nuestra. Igual, nosotros tratamos de no aumentar tanto, pero dependemos de los precios que nos van pasando por día, porque queremos mantener la clientela". Hablando de los proveedores, “algunos vienen dos veces por semana, otros pasan de largo. Igual, son los mismos de siempre, nada más que hay veces que el producto no tiene tanta salida y se les pide que no vengan”.

PACIENCIA Y SIMPATIA
A diferencia de Nicolás, Sandra se mostró algo positiva en cuanto a sus expectativas futuras. “No creo que bajen los precios, pero esperemos que los sueldos aumenten. Este año es complicado para las ventas. No me parece justo que los que menos tienen tengan que pagar el precio del mal manejo del país. Igualmente todo depende de cada almacén. Algunos se tiran para abajo cuando se vende poco, pero tenemos que seguir remándola porque sin esto no vivimos. Se han cerrado muchos y nos esperan meses más bravos. Así que hay que tener mucha paciencia y simpatía, que es lo fundamental en este momento”.

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