Editorial

La Palabra 15 de septiembre de 2018 Por
Una piba como ella

Como si no hubieran pasado las décadas, sigue vigente el apellido. Solo nombrarlo es una carta de presentación. Iniciado el ciclo cuando promediaba el siglo pasado, la generación de músicos adultos dejó paso a la juventud que desde la niñez acompañaba en los escenarios. Pero todo sucedió demasiado rápido, y si uno supone que en una década se resolvió de una u otra forma, se equivoca. Sigue todo en presente. Los nombres, las figuras, las versiones, en cada memoria individual, pero fundamentalmente en la memoria colectiva, en la trascendencia que permanece inalterable desde lo popular. Y es ahí donde todo toma valor. Nuestro entrevistado recorre la vida musical que lleva consigo también la vida familiar. Ambas son una sola. Y nos permite además darle el merecido y permanente reconocimiento a Rosanna, la joven rubia de ojos celestes que cautivó desde la pantalla de Grandes Valores del Tango, y nos sigue conmoviendo al repasar el archivo o al escuchar su voz. Como el mismo tango que se nos antoja para ella: “El cielo me parece tan cercano, que una estrella hay en mi mano, una estrella como vos”.
 
Raúl Alberto Vigini

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