La emergencia

Notas de Opinión 11 de septiembre de 2018 Por
En coincidencia con la caída de las expectativas económicas y sociales fue disminuyendo la popularidad presidencial; y aumentando la conflictividad sindical y social.
FOTO ARCHIVO  PROTESTAS. A medida que crece la crisis, aumentan las tensiones sociales.
FOTO ARCHIVO PROTESTAS. A medida que crece la crisis, aumentan las tensiones sociales.

Por Ricardo Rouvier (*) 

El vínculo entre sociedad y la economía está afectado; y queda claro que la cuestión principal no es la comunicación sino la política, siendo la comunicación un agregado que colabora en la no resolución de la crisis. La focalización sobre las responsabilidades de la situación coyuntural apunta al Gobierno Nacional y se centraliza, lógico en un sistema presidencialista, en la figura del Presidente porque son los que administran la economía en estos momentos. El fuerte incremento del endeudamiento señala la gravedad de la situación económica y financiera. En Julio la deuda comprendía el 87% del PBI, un 30% más que a finales del año pasado. Una cifra que produce fuerte preocupación.
Y si bien no se puede homologar la actualidad con el 2001/2, la deuda abre interrogantes sobre el futuro y la recuperación económica; incluyendo el cumplimiento del acuerdo con el FMI que promete una significativa reducción del déficit fiscal.
Esta situación explica el cambio de la tendencia de imagen del Pte. y de la gestión desde diciembre a la fecha. En el último mes del año pasado, la cuestión sobre la ley previsional (vivido por la ciudadanía como una exacción a los jubilados y pensionados) fue el factor que desencadenó el cambio de tendencia, disolviendo la capitalización positiva obtenida por el triunfo electoral de octubre. De aquél 42% logrado en la elección intermedia de hace pocos meses Cambiemos ha perdido diez o doce puntos; y sigue la tendencia a la baja.
Coincidente con la caída de las expectativas económicas y sociales fue disminuyendo la popularidad presidencial; y aumentando la conflictividad sindical y social. Las previsiones sobre el futuro son negativas; porque la situación irá empeorando.
La devaluación del dólar en lo que va del año ha sido muy superior a la inflación ocurrida en el mismo período, lo que genera la afirmación de que la escalada de precios de los bienes y servicios continuará, mientras vaya derramando la relación negativa entre tipo de cambio y precios internos. Claro que el límite se da por la propia recesión, ya que, al disminuir la capacidad de compra, los industriales y comerciantes empiezan a stockear y a inmovilizar su capital.
Es probable que no se repita una crisis de gobernabilidad como en él 2001, salvo el fogoneo desde espacios políticos interesados, pero si el trayecto hasta las elecciones será con dificultades y turbulencias. En este escenario, y ante la necesidad de aprobar el presupuesto es lógico que el oficialismo se acerque más al peronismo federal, sobre todo a los gobernadores, para mantener cierto control sobre el Congreso. Como también es lógico que el peronismo no k evite comprometerse con un futuro incierto, o se encolumne mansamente detrás de las recomendaciones del FMI.
Cambiemos a nivel nacional va a tratar de mantener la polarización con CFK y el peronismo, y todo el peronismo, martillará sobre la economía. En este esquema y con el estado psicosocial de la población, habrá que mensurar cuánto pesa el deseo de “no volver al pasado”.
Todo el panperonismo tiene que atravesar varios pasos antes de dilucidar cuál va a ser su oferta electoral que tiene una etapa previa que son las PASO. Es muy difícil suponer que va a haber acuerdo al 100% de todo el espacio, pero si es posible que haya acuerdo entre porciones que puedan cobijar cierto eclecticismo. El peronismo kirchnerista presenta hasta el momento mayor homogeneidad frente a los otros fragmentos, pero el peronismo no k muestra mayor expansión por el territorio nacional, también anidan en el conglomerado quienes no quieren hacer una alianza con la ex Pta. Por otra parte, CFK sigue siendo la principal aspirante que ofrece hoy la oposición.
Se sabe que si ella fuera candidata compensaría la escasa presencia del kirchnerismo activo en el interior del país. Pero su mayor fantasma es el ballotage, que según algunas mediciones no podría superar.
La coyuntura se ve condicionada por varios factores; en primer lugar, el económico con sus consecuencias sociales, la contraofensiva del sindicalismo y los movimientos sociales, que apuntan a que el gobierno modifique sus políticas; las normas del FMI; la interna de Cambiemos con un radicalismo disconforme con la marcha de la gestión; y un peronismo que disperso mantiene las ilusiones de recuperación del oficialismo. También la acción judicial que apunta centralmente al kirchnerismo.
La mayoría de la sociedad está cambiando, está movida por el desencanto, aunque todavía no se vuelca masivamente hacia ninguna alternativa. Pero, a medida que nos acerquemos a las elecciones, la ciudadanía, será estimulada o a renovar sus esperanzas sobre el gobierno, o a acabar con el sueño reeleccionista de Cambiemos; y otra línea de conducta, en parte de lo colectivo, es no volver al pasado.

(*)  Lic. en Sociología y Dr. en Psicología Social; director de la Especialización en Consultoría Política. 



Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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