El médico rafaelino que salvó la vida a Amadeo dijo que fue "un milagro"

Locales 19 de agosto de 2018 Por
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FOTO FACEBOOK SALVADOR./ Germán Brunassi, el médico rafaelino
FOTO FACEBOOK SALVADOR./ Germán Brunassi, el médico rafaelino

Seguramente, el 6 de agosto no será una fecha más y quedará marcado en la vida de todos los que participaron de esa situación. Es que, ese día, por esas cosas que suceden y que hacen creer en el destino, el Diputado Nacional Eduardo Amadeo, tuvo un paro cardiorespiratorio producto de su asma en una estación de servicio, en Granadero Baigorria. En otro surtidor, un médico rafaelino, Germán Brunassi, notó la situación y corrió a socorrerlo. Su intervención le salvó la vida. "Estaré eternamente agradecido", escribió en su cuenta de Twitter el legislador de Cambiemos. 
LA OPINION había publicado el agradecimiento de la familia Amadeo, reconociendo el accionar, en donde marcaban que le había salvado la vida al exembajador argentino en EE. UU., de 71, quien regresaba desde Paraná a Buenos Aires. Hoy daremos a conocer la situación de boca de uno de los protagonistas: el propio facultativo. 
¿Fue un milagro? "Yo creo que sí. Soy católico. Pero más allá de las creencias de cada uno, nosotros veníamos de un encuentro de María, en Rosario. Fui y la médica, y mis amigos, fuimos meros intermediarios. Creo que fue un milagro. Es la primera vez que me toca. Hace 16 años que soy médico. Trabajé 13 años en el 107. Y es la primera vez que me toca que con una reanimación básica el paciente pueda revertir la situación y no tener secuelas", señaló Brunassi.
El pasado miércoles brindó una entrevista a "Algo dirán" (Radio Galena, 94.5 Mhz), en donde relató lo sucedido: "el domingo 6 volvíamos de Rosario, al que habíamos participado con unos amigos. Paramos en la primera estación de servicio, a unos 30 km. de Rosario, paramos a cargar combustible. Cuando desciendo, observo a una persona acompañado por quien supuse que era su esposa y que no se sentía bien. Cuando me acerco, se desvanece encima mío, presentando un paro cardio-respiratorio", señaló Brunassi. "Aparentemente, hubo un derrame de combustible y aspiró ese vapor. Eso le provocó un espasmo bronquial severo, y en un paciente con antecedentes de asma, eso genera dificultad al respirar de forma progresiva. Cuando llego, esa capacidad estaba agotándose", detalló. Si bien no es normal que suceda, sí puede llegar a suceder. "Puede dar un espasmo agudo, sobre todo en las personas que ingieren , en forma accidental -como en este caso- o intencional - en casos de suicidios- nafta u otro hidrocarburo. Pero si tiene asma, como en este caso, puede darse una inflamación de los bronquios y el espasmo del músculo bronquial, puede dar un cuadro tan agudo y tan severo como este", indicó. 
"Inmediatamente comencé con maniobras de reanimación cardiopulmonar básicas: masajes y respiración boca a boca. Uno de los chicos, a los 5 o 7 minutos (es difícil estimar con precisión el paso del tiempo en esa situación), ve que del otro lado de la estación de servicio hay una ambulancia, que volvía de un evento y había parado a cargar combustible. Solo estaba el chofer. El vehículo se acercó y nos pudo alcanzar algunos elementos básicos (una bolsa de ambú, una cánula de mayo y el oxígeno)", describió Brunassi.
"Fue en ese momento que llegó una chica, una médica que creo que es de Oliveros (NdR: en el comunicado de la familia la nombraban como Marianela). Mientras ella le iba dando aire con la bolsa de ambú, yo le puse un suero con medicación. Deban haber pasado 25 minutos hasta que llegó una ambulancia. No se si desde Baigorria o desde San Lorenzo. Lo estabilizamos y se comenzó el traslado, con parámetros vitales normales, con buena cantidad de oxígeno en sangre, con buena frecuencia cardíaca y con buena presión", completó. 
Brunassi confirmó que si Amadeo no hubiera sido atendido de forma inmediata, hubiera fallecido. "Es que cuando cae encima mío, lo alcanzo a acostar pero no le pude palpar pulso. O estaba con actividad eléctrica sin pulso o estaba en asistolia, es decir, su corazón no funcionaba. Esto es lo que muchos consideran como la muerte. Ante esta posibilidad, al mejorarle el aporte de oxígeno, puede volver a funcionar su corazón. Eso fue lo que pudimos hacer. Es raro que lo diga uno, pero fue fundamental. Estuvimos en el momento justo y estaba esa ambulancia, porque si no también hubiera sido muy difícil con maniobras de reanimación básica", indicó. 
Brunassi y Amadeo charlaron por teléfono el pasado martes. "El está perfecto. No tuvo ningún tipo de secuelas. Uno siempre tiene el temor por secuelas neurológicas por la hipoxia (falta de oxígeno en sangre, en este caso, en el cerebro. Si las células, que son muy frágiles, no reciben oxígeno, comienzan a morir). Pero en este caso, no sucedió",  dijo. 
"La charla fue muy emocionante. El estaba muy agradecido. Le explicaba a la familia que muchas veces, cuando hay una experiencia tan cercana a la muerte, te cambia la parte emocional: se sensibiliza mucho más por todo. El estaba acongojado. Para mí fue muy gratificante. Cuando él cae, no sabía quién era. Nosotros nos enteramos después. Fue muy gratificante hablar con alguien que estaba prácticamente sin vida y que fuiste clave en su vida, es muy fuerte", completó. 

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